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China
La República Popular China es un país situado en el este de Asia, el cuarto más grande del mundo en cuanto a extensión territorial.
China tiene fronteras con 14 países: Afganistán, Bután, Myanmar, India, Kazajstán, Kirguizistán, Laos, Mongolia, Nepal, Corea del Norte, Pakistán, Rusia, Tayikistán y Vietnam.
Las ciudades más importantes son Beijing (Pekín), Shanghai, y Hong Kong.
Extensión: 9.596.960 km²
Capital: Beijing
Sistema Político: Comunismo
Religión: Budismo, Confucionismo, Católica, Taoismo e Islamisca
Moneda: Renminbi
Etnias: China y Mongola
Población: 1.298.847.624
Idiomas: Chino Mandarín
Sanidad: Regular
Clima:
Gentilicio: Chino/China
Código Telefónico: +86
Huso Horario: UTC +8
Visados: Se requiere de él para entrar en China
Electricidad y Medidas: 220v. y sistema métrico
¿Cuándo ir de viaje a China?
* Debido a lo extenso del país depende mucho donde queramos ir para escoer bien la época del año. En verano todo está mucho más caro y el alojamiento es difícil de entrotrar. En primavera (marzo y abril) tal vez sea la época más reomendable por sus suaves temparaturas diurnas.
* Pese a lo que podríamos pensar en un principio China no es un país barato. La parte oriental es más cara que la occidental.
* Te recomendamos llevar dólares estadounidenses para el cambio de divisa.
* Poco a poco se va introduciendo como normal el uso de tarjetas de crédito tanto para los pagos como para sacar dinero en efectivo.
* No se suele dejar propina. El regateo es deporte nacional.
¿Qué ver en tu viaje a China?
Ciudades de China
Pekín (o Beijing):
* La Ciudad Prohibida, Pekín, ChinaPekín o Be(iji-ng es la capital de China y tiene cerca de 12 millones de habitantes. Es una de las ciudades más grandes de China, tan sólo superada por Shanghai en cuanto a población. También es un importante nudo de comunicación, pues posee múltiples líneas de ferrocarril, autopistas y carreteras. Es reconocida actualmente como el corazón cultural, político y social de China.
* Los pekineses hablan el dialecto pekinés del mandarín, del cual es estándar.
* La Ópera de Pekín, o Jingju, es muy conocida en la capital. Se dice que es una de la mayores expresiones de la cultura china. Se componen de una combinación de canto, diálogo, escenas de acción codificadas con gestos, paseos, luchas y acrobacias. Gran parte de las óperas están escritas en un dialecto arcaico bastante diferente del chino actual, por lo que el diálogo es díficil de entender, y el problema se complica si no se está familiarizado con el chino; por esto los teatros modernos tienen paneles que muestran subtítulos en chino y en inglés.
* La Plaza de Tiananmen, Pekín, ChinaEl siheyuan es el estilo arquitectónico tradicional de Pekín. Consiste en casas cuadradas con un corredor en torno a un patio central, que normalmente tiene árboles, flores y estanques para peces.
* Los Hutongs o callejones conectan el interior de la vieja ciudad de Pekín. Generalmente son rectos y corren de este a oeste. Así, las puertas de las viviendas pueden abrirse hacia el norte y el sur para seguir las normas del Feng Shui. Algunos son realmente estrechos y sólo permiten el paso de unos pocos peatones al mismo tiempo. El vehículo de transporte que reina en los Hutongs es la bicicleta.Tanto los Hutongs como el estilo siheyuan están desapareciendo de Pekín. La ciudad está reemplazando los viejos edificios por inmensos rascacielos. Los habitantes de los barrios antiguos se están reubicando en nuevos apartamentos del mismo tamaño que sus antiguas residencias. Sin embargo, todos coinciden en que el sentimiento de comunidad y el estilo de vida de los Hutongs jamás podrá ser reemplazado.Algunos Hutongs están siendo preservados y restaurados por el gobierno.
* La Gran Muralla ChinaQuieren asegurase que durante la celebración de los Juegos Olímpicos de Verano del año 2008 por lo menos queden algunos de estos antiguos barrios. Barrios que mantienen la tradición y recuerdan la vieja China en esta gran ciudad en la que se ha convertido Pekín. Algunos ejemplos de estos Hutongs restaurados se pueden ver en la zona de Nanchizi.
* La cocina tradicional de Pekín es la cocina Mandarín. El "pato Pekín" o "pato laqueado" es tal vez su plato más conocido a nivel internacional. Se trata de una receta del siglo XIII para la que se utilizan unos patos cebados especialmente. Su carne se somete a un complicado proceso de cocción. Este pato asado se sirve acompañado de una salsa de cerales, rodajas de puerro y unas tortitas especiales.Las casas de té son muy populares en Pekín. El té chino tiene muchas variedades, algunas realmente caras. La medicina tradicional china atribuye poderes curativos al té.
* El Templo del Cielo, Pekín, ChinaA pesar del daño causado por la revolución comunista y el crecimiento urbano, como la demolición de los Hutongs, todavía existen algunas atracciones históricas. Las más conocidas son la ampliación Badaling de la Gran Muralla China, el Palacio de Verano o la Ciudad Prohibida. Por su significado político, también es muy visitada la Plaza de Tian'anmen. A destacar también Las Tumbas Ming, el Templo del Cielo, El Palacio de Verano, Las Ruinas del Antiguo Palacio de Verano, Gulou y el Museo del Hombre de Pekín en Zhoukoudian (Patrimonio Mundial de la Humanidad).
Shanghai:
* El Bund de Shnagai desde la Torre Jin Mao, ChinaShanghai es la ciudad más grande de la República Popular China. Está situada al sur del delta del Yangtsé. Administrativamente, Shanghai es una de las cuatro municipalidades de la República Popular China, todas ellas administradas directamente por el gobierno central del país. Shanghai es la capital económica de China y cuenta con más de 4.000 rascacielos. Ocupa una superficie de 6.340 Km2 y una población de trece millones de habitantes 2003.
* La Torre Jin Mao, Shangai, ChinaNo te pierdas el Bund: Bund es el nombre que dieron los británicos a la zona del malecón de la ciudad de Shanghai. Se trata de una zona de edificios situados a orillas del río Huangpu, justo enfrente del barrio de Pudong. La zona del Bund se inicia en el puente Baidu y se prolonga por 1,5 kilómetros. En esta zona están situados algunos de los edificios más emblemáticos de la etapa colonial europea. A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, la zona del Bund fue uno de los mayores centros financieros de Asia. En ella se ubicaban bancos de países como Gran Bretaña, Francia, Alemania, Japón o Bélgica. En conjunto son 52 edificios de estilos que van desde el clásico al renacentista. Uno de los edificios más destacados es el Banco de Desarrollo de Pudong, antes Banco de Hong Kong y Shanghai. Fue construido en 1921 y fue sede del Ayuntamiento de la ciudad desde 1950 hasta 1990. También destacan el Hotel Peace, un edificio con un techo piramidal en color verde; el edificio de la Aduana de Shanghai y el edificio del Banco de China.El ayuntamiento de la ciudad ha fijado una serie de restricciones urbanísticas en la zona para preservar la estética de la misma. La zona del Bund se ha convertido en una de las más visitadas por los turistas.
* El Museo de Shanghai está dedicado al arte chino antiguo. Se encuentra en la Plaza del Pueblo, en el distrito de Huangpu de la municipalidad de Shanghai, en la República Popular China. El museo contiene una colección de más de 120.000 piezas, divididas en diez categorías diferentes: bronce, escultura, cerámica, jade, pintura, caligrafía, sellos, monedas, muebles de las dinastías Ming y Qing y artes de las minorías chinas.
* El Templo del Buda de Jade es un templo budista de la ciudad de Shanghai. El templo original fue construido en el año 1882 y contiene dos estatuas de Buda realizadas en jade.
* Shangai Comercial, ChinaEl Jardín Yuyuan de la ciudad de Shanghai es uno de los jardines más famosos de la República Popular China. Está situado en la zona norte de la ciudad, cerca de la antigua muralla. El parque ocupa unas dos hectáreas y contiene los elementos básicos de la jardinería china. Combina los pabellones y estanques con una variada vegetación.
* El Templo Jing'an es un templo budista localizado en el distrito de Jing'an de la localidad de Shanghai en la República Popular China. Su nombre significa paz y tranquilidad. En su interior se encuentra una estatua de Buda sentado de 3,8 metros de alto.
* Los Jardines de Yuyuán, Shangai, ChinaDos de los edificios más altos del país están en Shanghai: la Oriental Pearl Tower (Torre de la perla oriental) y el rascacielos Jing Mao, el más alto de todo el país y el quinto de todo el mundo.
Hong Kong:
* La Región Administrativa Especial de Hong Kong es una región china formada por una península y varias islas en el Mar de la China Meridional. Antiguamente era colonia del Reino Unido. En la actualidad es una región autónoma dentro de la República Popular China, que conserva su sistema capitalista dentro de la China comunista. Es lo que se ha denominado un país, dos sistemas.
* En Hong Kong existe una mezcla de cultura china e Inglesa, esta fusión cultural constituye sin duda uno de sus mayores atractivos, esta mezcla fue causada a raíz de que Hong Kong fue colonia inglesa, situación que llegó a su fin en 1997.
* Sin duda Hong Kong es una ciudad bastante occidentalizada, que aún hoy conserva su sistema capitalista a pesar de formar parte de la República Popular China como Región Administrativa Epecial.En Hong kong las compras se consideran como un atractivo turístico ya que en esa ciudad se puede encontrar literalmente de todo, contrastando marcadamente los numerosos mercados tradicionales chinos con las tiendas de lujo y los anuncios de neón propios sin duda de Nueva York o Tokio, sin duda y ante todo, es una ciudad de contrastes en cada esquina, celebrándose la ceremonia tradicional del té y el comercio de acciones desenfrenado en la sensible bolsa de Hong Kong en las misma ciudad, mientras en la acera de enfrente, en el mercado de Temple street le adivinan a uno el futuro mediante el viejo método chino de las "líneas de la mano".
Xi'an:
* Los Guerreros de Xi'an detalle, ChinaXi'an en chino "Paz Occidental", es la capital de la provincia de Shaanxi en China. La ciudad actual fue reconstruida durante la época Ming en el lugar de la antigua Chang'an, capital de las dinastías Sui y Tang. Chang'an, en un emplazamiento ligeramente distinto, había sido capital de otras muchas dinastías anteriores, desde que Liu Bang, fundador de la dinastía Han, estableció allí la nueva capital del imperio en 202 adC.La población de Xi'an es de alrededor de 6 millones de habitantes.
* Es mundialmente famosa porque en sus proximidades se encontró el ejército de terracota del emperador Qin Shi Huang: El ejército consiste en más de 7.000 figuras de guerreros y caballos de terracota a tamaño real, que fueron enterrados con el autoproclamado primer emperador de China, de la Dinastía Qin.
* Los Guerreros de Xi'an, general, ChinaXi'an está considerada el extremo oriental de la Ruta de la seda. Junto al famoso Ejército de Terracota existen otros lugares importantes de interés turístico y cultural:Muralla de la ciudad, Gran Pagoda del Ganso Salvaje(Dayanta) y la Gran Mezquita (islámica).
Monte Tai:
* El Monte Tai, Shandong, ChinaTaishan es una montaña en Tai'an, Shandong, China. El pico es el del Emperador de Jade con 1.545 metros de altitud.
* Es una de las cinco montañas sagradas de China. Los templos que existen en ella han sido un destino de peregrinaje durante 2000 años.
* La tradición china dice que el sol comienza su andadura diaria en ese monte. Por eso, ver la salida del sol desde Taishan es la máxima aspiración de cualquier chino.
* El pico es accesible por autobús desde el pie de la "puerta a medio camino del cielo", y luego por teleférico desde allí.
* Alternativamente, 6600 escalones de piedra llevan hasta la montaña. La ruta lleva al menos dos horas hasta la puerta, y de ahí otras dos horas hasta la cumbre (para valientes).
* La Escalinate del Monte Tai, Shandong, ChinaTodos los víveres son llevados desde la base o desde la puerta a los numerosos vendedores que hay a lo largo del camino.De camino a la cumbre se encuentran los Templos Puzhao y Guandi así como el Palacio de la Puerta Roja construido en 1626.
* A mitad de la ascensión se encuentran el Templo Doumu del siglo XVI y la Puerta Celeste del Medio.Se llega a la cima tras cruzar el arco de la inmortalidad y la puerta sur del cielo. Desde la cumbre se tiene acceso al Templo de la Princesa de las Nubes Azules y al Templo del Emperador Augusto de Jade, situado a una altura de 1.524 metros.
* Es Patrimonio de la Humanidad desde 1987.Puesto que shan es la palabra china para montaña, lo correcto es llamarlo en español Monte Tai.
¡BUEN VIAJE!
CHINA al detalle
China no es un país, sino un mundo diferente. Desde sus metrópolis consumistas a sus épicas tierras de pasto de Mongolia central, con sus desiertos, cumbres sagradas, cuevas o ruinas imperiales, toda ella es una tierra de cismas culturales y geográficos. No es sólo que China haya abolido su pasado maoísta; es que el yin del ardor revolucionario se ha equilibrado con el yang del pragmatismo económico, y la vieja guardia comunista está dando paso a una nueva generación.
Es una tierra de elevadas montañas y paisajes épicos, telón de fondo de la caída de dinastías, del ascenso al poder de emperadores y del viraje revolucionario. A menos que se disponga de un par de años y de paciencia ilimitada, lo mejor es centrarse en un itinerario relajado, como por ejemplo de Pekín al Tíbet, sin olvidar la visita a los guerreros de terracota de Xi'an, seguir la Ruta de la Seda, navegar río abajo por el Yangzi o explorar el paisaje de la provincia de Guangxi descrito por el Dr. Seuss
El desarrollo reciente del turismo en China ha puesto al alcance de cualquiera un mundo hasta hace poco misterioso y lejano. Desde un hotel de Pekín, el turista puede ahora conocer en persona numerosos lugares legendarios, empezando por la célebre Ciudad Prohibida, la que fuera residencia de los emperadores chinos desde el siglo XV hasta principios del XX. Cruzando la Puerta de la Armonía Suprema accederá a los pabellones del Palacio Imperial, deshabitados hace tiempo pero no por ello menos sugerentes. No es el único palacio que existe en Pekín: a poca distancia se encuentra Tiantan, el Templo del Cielo, un lugar de culto para los soberanos Ming, y al noroeste de la ciudad se halla el Palacio de Verano. Un pasado imperial que contrasta con la presencia del mausoleo de Mao en el centro de la plaza de Tiananmen, recientemente renovado. No lejos de la capital se alza la Gran Muralla en una de sus secciones mejor conservadas, la de Badaling. Otros destinos de interés son Tai Shan, monte sagrado taoísta, o las cuevas budistas de Yungang. En Xian, finalmente, se encuentran los célebres Soldados de Terracota, que desde su descubrimiento en 1974 han cautivado la atención del público internacional.
INFORMACIÓN PRACTICA SOBRE CHINA
Visados: Todos los extranjeros necesitan un visado para entrar en China, aunque actualmente los nacionales procedentes de países occidentales no lo requieren si viajan a Hong Kong y Macao. Existe una nueva política de visados que permite la entrada a Shangai a través de los aeropuertos de Pudong o Hongqiao a los visitantes de 17 países (Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Francia, Alemania, Grecia, Italia, Japón, Corea, Luxemburgo, Países Bajos, Nueva Zelanda, Portugal, Singapur, España y Estados Unidos) sin necesidad de un visado y para una estancia máxima de 48 horas. Se contempla la posibilidad de ampliar esta política a otras ciudades.
Condiciones sanitarias: No es obligatorio vacunarse, pero si se tiene previsto visitar zonas poco desarrolladas se aconseja hacerlo contra la hepatitis y la encefalitis japonesa. En las grandes urbes los hospitales cuentan con departamentos para extranjeros, pero en las zonas rurales la asistencia es deficitaria.
Hora local: GMT+8 (todo el país se rige por la hora de Pekín)
Electricidad: 220V, 50 AC. Los enchufes son de tres entradas angulosas, tres entradas redondas, dos entradas planas o dos entradas redondas y estrechas.
Pesos y medidas: sistema métrico
CUANDO VIAJAR
Las estaciones idóneas para visitar el país son la primavera (de marzo a abril) y el otoño (de septiembre a octubre). Las temperaturas durante el día varían entre los 20 y los 30ºC en estas épocas, pero las noches pueden ser gélidas y húmedas. Se recomienda evitar viajar a China durante las principales fiestas nacionales, ya que resulta difícil desplazarse por el país y encontrar alojamiento.
PRINCIPALES LUGARES DE INTERES TURÍSTICO
Pekín
Como capital del país, Pekín ensombrece al resto de China. Independientemente de la hora marcada por los meridianos, la suya es la hora oficial que siguen todos. El dialecto de la ciudad, el putonghua, se habla por todo el país, e incluso lugares tan remotos como el Tíbet y ürümqi se ven obligados a dirigirse al gobierno central para solucionar cualquier asunto. Pekín es en realidad la pieza clave de la República Popular China, con largos y rectos bulevares entrecruzados por carriles. Los focos de interés localizados en las avenidas son fáciles de encontrar, pero los que se encuentran escondidos en las callejuelas adyacentes son prácticamente imposibles de hallar. El corazón de la ciudad fue en un tiempo un recinto amurallado y aún conserva su antigua simetría, basada en un eje que la cruza de Norte a Sur y que atraviesa la entrada principal de Qianmen.
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QUE VISITAR EN PEKÍN
Ciudad Prohibida
La Ciudad Prohibida, cuyo acceso estuvo restringido a la mayor parte del mundo durante quinientos años, es uno de los conjuntos de edificios antiguos más grandes y mejor conservados del país. Aunque en la actualidad tienen permitido el acceso todos los ciudadanos o hoi polloi (literalmente, "cientos de apellidos"), sus dueños originales, los emperadores de las dinastías Ming y Qing, se aislaron en ella de las masas y mantuvieron con el pueblo una estricta comunicación unilateral. Así, eran los eunucos y otros poderosos oficiales de la Corte los que entregaban a los campesinos del otro lado del muro las autorizaciones reales procedentes del centro neurálgico del país.
El mundo de bellas concubinas y emperadores priápicos, de eunucos y riqueza ostentosa todavía ronda los exuberantes jardines, patios, pabellones y amplias salas del palacio. La mayoría de los edificios, posteriores al siglo XVIII, han ido sufriendo un deterioro reiterado debido a la celebración de festivales de faroles y a los vientos del Gobi, a la invasión de los Manchúes y, más recientemente, al pillaje y saqueo tanto de las fuerzas japonesas como del partido Kuomintang. Un equipo permanente de restauración tardaría diez años en renovar sus 720.000 m2, 800 edificios y 9.000 salas, tras los cuales habría que volver a empezar otra vez por el principio.














Palacio de verano
El Palacio de verano, con sus fuentes, jardines y colinas, fue el lugar elegido por los emperadores y emperatrices viudas para pasar sus vacaciones. Durante la segunda Guerra del Opio (1860), sufrió grandes daños a mano de las tropas anglo-francesas, y su restauración se convirtió en el proyecto principal de la emperatriz viuda Cixi, la última de los gobernantes de la dinastía Qing. Los fondos destinados a la construcción de una moderna flota fueron desviados hacia este proyecto, pero irónicamente lo único que se finalizó de la restauración fue un barco de mármol que, en la actualidad, yace a orillas del lago en su inmóvil gloria no militar. La desintegración de la dinastía Qing y la rebelión de la sociedad secreta de los boxeadores impidieron que se completara la restauración del palacio.
Durante el verano, el lugar se llena de visitantes procedentes de Pekín que quieren disfrutar al máximo del lago Kunming, que ocupa tres cuartas partes del parque. El edificio principal del palacio es el conocido con el lírico nombre de Sala de la benevolencia y la longevidad; en la costa norte se extiende el Corredor largo, llamado así por sus 700 m de longitud, decorados con pinturas y escenas míticas. Muchas de ellas presentan un aspecto reciente debido a que fueron realizadas durante la Revolución Cultural.










Plaza de Tiananmen
Emplazada en el corazón de Pekín y marcada para siempre por el recuerdo de los acontecimientos, la plaza de Tiananmen es un extenso desierto empedrado, con cabinas fotográficas. Aunque ya en los días del imperio constituía un lugar de encuentro y albergaba las oficinas gubernamentales, la plaza es una creación de Mao Tse-Tung, al igual que la calle que conduce a ella, Chang'an Jie. Durante la Revolución Cultural, se celebraron en ella los mítines más importantes, en los que Mao, con un brazalete de la Guardia Roja, supervisaba los desfiles, formados a veces por un millón de personas. En 1976, se produjo otra concentración multitudinaria en la plaza con motivo de la muerte de Mao, a la que los ciudadanos acudieron para presentarle sus últimos respetos. En 1989, se desarrollaron los tristes acontecimientos en los que los soldados y tanques del gobierno disolvieron de forma brutal las manifestaciones en favor de la democracia.
En la actualidad, la plaza se llena de ciudadanos que dan paseos, hacen volar cometas o compran globos a sus hijos. A su alrededor se levanta una mezcla de monumentos antiguos y actuales: Tiananmen (la puerta a la paz divina), el Museo de Historia de la Revolución china, la Gran Sala del pueblo, Qianmen (la puerta principal), el Mausoleo de Mao, donde se pueden adquirir recuerdos de Mao e incluso ver su cuerpo, siempre que no hayan retocado recientemente su maquillaje mortuorio, y el Monumento a los héroes del pueblo.






Tiantan Park
El parque Tiantan es un elemento tan valioso que ensombrece el resto de la ciudad. Su arquitectura clásica Ming le confiere un alto valor simbólico; su nombre ha sido utilizado, además, por varias marcas de productos muy variados, desde bálsamo de tigre a accesorios de fontanería, a la vez que ha servido de ilustración en gran cantidad de publicaciones turísticas. El parque se extiende en una superficie de 267 hectáreas; consta de cuatro puertas de entrada, situadas en los puntos cardinales, y murallas en la parte norte y este. Su función original era servir de escenario a rituales y ritos solemnes.
Todos los edificios del parque, incluidos el Altar redondo, la Bóveda imperial del cielo y la Sala de plegarias de las buenas cosechas, representan las conversaciones palpables entre los dioses y los mortales. Los edificios han sido ideados en detalle como himnos triunfales en honor de antiguos dioses y creencias. En su construcción original desempeñan un papel importante el fengshui, la numerología, la cosmología y la religión; el resultado es una impresionante representación de dios en la arquitectura y del diablo en el detalle. El parque sigue siendo un lugar de encuentro, en el que muchos habitantes de Pekín comienzan el día con la práctica del tai-chi, la danza o algún juego. Sobre las nueve de la mañana, el parque vuelve a su estado natural, por lo que hay que pasarse temprano para ver la actividad de los pequineses antes del desayuno.





La Gran Muralla china
La Gran Muralla ha sufrido varias restauraciones a lo largo de su historia. La construcción original, realizada por la dinastía Qing hace 2.000 años, simbolizaba la advertencia de "Prohibido el paso" dirigida a los reinos vecinos. Durante los siglos posteriores, quedó abandonada y olvidada hasta que, en el siglo XVIII, los europeos, fascinados por el progreso y el artificio, le añadieron el adjetivo de "gran" y se dedicaron a admirar la capacidad del hombre para realizar construcciones descomunales. Hoy en día, constituye una atracción turística, mitad maravilla del mundo y mitad construcción cursi. A pesar de que para muchos no es más que una muralla, los chinos se muestran perplejos y tolerantes tanto ante ella como ante los extranjeros que acuden a admirarla. Los campesinos de las zonas rurales la conocen con el nombre menos mágico de "frontera antigua".
La mayoría de los visitantes acceden a la muralla por Badaling, junto a los grupos de turistas, vendedores y mercaderes de budas recostados con bombillas incrustadas en la boca. Para disfrutar de la muralla, pero lejos de estas masas, se recomienda continuar un poco el viaje y tomar un camino en la parte más salvaje del sector Huanghua, 60 km al norte de Pekín, un ejemplo clásico y bien conservado de defensa ming, con murallas altas y anchas, parapetos intactos y robustas almenaras.
Pekín es una excelente base para visitar la muralla china. Los tramos restaurados abiertos al público abren de 8 h a 16 h. Hay que pagar una entrada de acceso. Se puede visitar con excursiones contratadas o por libre, mucho más barato. Lo mejor es llegar temprano para evitar la afluencia de visitantes. Desde Pekín, se accede en coche, tren o autobús -el trayectos es de dos horas-, a las secciones de Badaling, 70 km al nordeste y Simatai, a 100 km. Menos masificada, aunque algo más alejada es la sección de Mutianyu, a 120 km de la capital.








Lama Temple
El templo Lama, o Tibetano, es un templo de belleza incomparable, con jardines paisajistas, frescos sorprendentes, tapices y una excelente muestra de trabajos de carpintería. Su interior alberga un buda para cada ocasión; el más impresionante es la estatua de madera de sándalo del buda Maitreya (futuro), de 18 m de altura, tallada a partir de un solo árbol y que yace en el pabellón Wanfu. Lo primero que se ve de ella son las espinillas sagradas, que están a la altura de los ojos, y desde allí se eleva hasta el techo. Revoloteando alrededor de la cabeza del buda parece haber ruedas de oración giratorias, que emiten un zumbido dulce y armonioso que, desde más cerca, resultan ser palomas con silbatos. Es inevitable pensar que la parte más desagradable del trabajo se desarrolla en los niveles inferiores del samsara, o rueda de la vida, incluso para una paloma.
El templo es una lamasería en uso, por lo que por la mañana temprano permanece cerrado para la oración. Algunos visitantes sienten la curiosidad de saber si los monjes en zapatillas de deporte son realmente monjes o informadores del gobierno. La respuesta de la mayoría de los guías es que son auténticos monjes tibetanos, que la supuesta opresión del Tíbet es falsa propaganda lanzada por el Dalai Lama, que los tibetanos adoran a los chinos y que la existencia del templo es la prueba de las buenas intenciones chinas. De todo esto sólo hay que creerse la mitad.








Ciudad subterránea
A finales de los años sesenta, ante la amenaza de una invasión soviética, los ciudadanos de Pekín empezaron a realizar construcciones subterráneas que tuvieron como resultado una ciudad a la sombra, construida por voluntarios y dependientes que vivían en la zona de Qianmen (la puerta principal), al sur de la plaza de Tiananmen. En esta tarea participaron alrededor de dos mil personas que, durante diez años y con la ayuda de herramientas sencillas, crearon esta red subterránea utilizada ahora como atracción turística oficiosa, así como enclave para almacenes, hoteles, restaurantes e incluso una pista de patinaje en línea. Existen aproximadamente noventa entradas diferentes al complejo, todas escondidas en las tiendas situadas en las calles principales de Qianmen. La ruta de todo el sistema de túneles se explica en un mural fluorescente.





La gran muralla de Simatai
Aunque la mayoría de los turistas suele acceder a la Gran Muralla por Badaling, esta maravilla de la arquitectura y de la historia dispone de otras partes más interesantes que se encuentran a un día de cómodo viaje desde Pekín. Por ahora, una de las menos explotadas es Simatai, aconsejable sólo para los más aventureros. Sus 19 km son muy pronunciados, con algunas pendientes de 70 grados. No obstante, merece la pena ver la muralla al natural y compararla con los sectores de Badaling y Mutianyu, que soportan grandes avalanchas de turismo y que están tan bien restaurados que bien podrían haber sido construidos ayer mismo.






Tianjin
Si bien es cierto que Tianjin no se encuentra en Pekín, también hay que decir que es el puerto de Pekín por excelencia. Oficialmente se trata de una municipalidad especial que no pertenece a ninguna provincia en concreto. Recibe el apodo del "Shanghai del Norte", por su historia de puerto de concesión extranjera, su arquitectura europea y su impresionante producción industrial. Además de pasear por la ciudad e imaginarse que uno está en Viena, también se recomienda visitar el mercado de antigüedades, una gigantesca colección de trastos viejos y tesoros que han logrado sobrevivir de forma milagrosa a la Revolución Cultural. La calle de la antigua cultura supone un intento de recrear una calle china antigua, que se completa con edificios de aspecto tradicional y vendedores que ofrecen artículos culturales al son de la música occidental. El Parque del río Hai está lleno de cabinas fotográficas, pescadores, madrugadores que practican tai-chi, cantantes de ópera al aire libre y ancianos que portan jaulas de pájaros. El casco antiguo de la ciudad es una amalgama de callejuelas, edificios de arquitectura tradicional y templos derruidos.








La torre Tambor
Esta torre simboliza en Pekín lo que el Big Ben en Londres. Para anunciar las horas se utilizaban tambores, y el tiempo se medía con un reloj de agua. El desarrollo de las empresas relojeras, como Rolex, ha hecho que la labor de esta torre sea, hoy en día, redundante. Durante la Revolución Cultural, los edificios quedaron prácticamente en ruinas debido a que eran considerados elementos del pasado feudal. Las torres Tambor han sobrevivido tanto a la ingeniería suiza como al menosprecio maoísta, y en la actualidad constituyen tesoros nacionales protegidos.
En Pekín es muy fácil derrochar: los emporios turísticos, con su amplia oferta de jade y perlas, atraen a los viajeros de todo el mundo, aunque los precios son muy similares a los que se pagarían en los países de origen. Sin embargo, debajo de la torre Tambor, frente al mercado de la fruta, se extiende un laberinto de tiendas de trastos viejos que seducen a los compradores más despreocupados y a los cazadores de gangas. En ellas se venden, a precios más razonables, antigüedades, joyas y golosinas chinas, y existe una mayor oferta de artículos originales.




DEPORTES EN PEKIN
Parafraseando un conocido refrán, "cuando a Pekín fueres, haz lo que vieres", llegamos a la conclusión de que lo mejor para disfrutar de la ciudad tal y como hacen sus habitantes es realizar un agotador recorrido en bicicleta; así, además, podemos visitar los estrechos y enrevesados hutongs. En invierno, abundan las pistas de patinaje sobre hielo, entre las que figuran la del lago Beihai, el lago Kunming, el parque Zizhuyan y el foso que rodea la Ciudad Prohibida. Una antigua tradición china es hacer volar cometas; en Pekín, el lugar elegido para esta actividad es la plaza de Tiananmen, en la que incluso se pueden alquilar.
También merece una visita la escuela de artes marciales Yuanmingyuan Ruyi, frente al Palacio de verano, en la que se puede estudiar gongfu (kung-fu) y qi-gong.
El impulso de las divisas turísticas ha llevado a los empresarios chinos a invertir en el negocio de los deportes de aventura: parapente, paracaidismo, escalada, puenting, submarinismo junto a escualos, esquí, hípica, entre otros.
HISTORIA DE PEKIN
Hacia el año 1000 a.C., la zona que en la actualidad constituye Pekín, poblada desde hace unos quinientos mil años, se constituyó en ciudad comercial fronteriza para mongoles, coreanos y tribus de Shandong y del centro de China. En el año 1215 d.C., quedó completamente destruida en un incendio ordenado por Genghis Khan; posteriormente, fue reconstruida con el nombre de Dadu, o "gran capital", y entregada a Kublai Khan, nieto de Genghis. En 1368, el mercenario Zhu Yanhang encabezó un levantamiento, se hizo con el control de la ciudad y expulsó a la dinastía Ming. La ciudad fue entonces bautizada con el nombre de Beiping ("paz del Norte"), y durante los siguientes 35 años se fijó la capital del país en Nanjing. Cuando ésta volvió a trasladarse a Beiping, la ciudad se convirtió en Pekín ("capital del Norte"), y se inició la construcción de edificios que anunciaban grandes presagios, como la Ciudad Prohibida.
Bajo el dominio de los invasores Manchu, que en el siglo XVII crearon la dinastía Qing, Pekín sufrió grandes remodelaciones y se expandió enormemente. No obstante, desde el principio parecía claro que cualquier ciudad que se proclamara capital de China disfrutaría de una existencia agitada. A pesar de que las amenazas de invasión se han reducido desde los días en que las tropas anglo-francesas arrasaban el antiguo Palacio de verano o el ejército japonés ocupaba el país, en la década de 1930, las luchas internas por el poder siguen latentes en la capital de esta fogosa nación.
Cuando en 1949 Mao Tse-Tung proclamó la "República Popular" en la plaza de Tiananmen, los comunistas procedieron a la remodelación de Pekín. En aras de la solemnidad y de la circulación del tráfico, se derribaron arcos conmemorativos y algunas de las murallas exteriores de la ciudad; para planificar su diseño se siguieron los modelos soviéticos, lo que explica las características estalinistas de muchos de los edificios y lugares de interés más importantes de Pekín.
La etapa más siniestra de la historia de Pekín se produjo en 1989, cuando las fuerzas gubernamentales de Deng Xiaoping disolvieron de forma violenta una nutrida manifestación estudiantil en favor de la democracia, celebrada en la plaza de Tiananmen. El hecho de que atrocidades semejantes pudieran ocurrir en una ciudad invadida por reformas al más puro estilo capitalista y repleta de centros comerciales y divisas extranjeras, refleja claramente el espíritu de Pekín, una ciudad llena de contrastes y contradicciones. En la actualidad, tanto la revolución cultural como la matanza de Tiananmen son temas tabú entre los funcionarios.
En 1994, el gobierno chino estaba convencido de que había conseguido devolver al país su buena reputación a escala mundial, y su pueblo daba por hecho que Pekín sería la ciudad elegida para albergar las Olimpiadas del año 2000, con lo que los chinos no aceptaron de buen grado la designación de Sydney, en Australia. Tampoco ayudó mucho la actitud china durante la celebración de la Conferencia de la Mujer de Naciones Unidas en Pekín, en 1995. Después de la fuerte presión a la que China sometió a las Naciones Unidas para que aprobaran el desarrollo de la conferencia en su país, sus autoridades denegaron el visado de entrada a varios cientos de personas que querían asistir a la conferencia, con el argumento de que eran políticamente incorrectos.
Pekín continuó la campaña de deterioro de su imagen, especialmente en Occidente, con el lanzamiento de misiles en aguas de Taiwán, a principios de 1996, con la intención de alterar el resultado de las elecciones presidenciales taiwanesas. Sin embargo, lo único que consiguió fue incrementar el apoyo al candidato que más despreciaba, Lee Tenghui, que finalmente salió elegido presidente de Taiwán por un holgado 54% de los votos. En las elecciones presidenciales del año 2000, se intentó una jugada similar, y Pekín amenazó con declarar la guerra si ganaba el candidato pro-independentista Chen Shui-bian; al final éste obtuvo la victoria, pero no ocurrió nada de lo anunciado.
A principios de 1997, Pekín hizo un alto en sus relaciones internacionales para celebrar el funeral del líder supremo Deng Xiaoping, un acontecimiento trascendental en la historia china que fue seguido por una multitud de pequineses apenados que flanqueaban las calles de la capital. La toma de posesión de Hong Kong por parte de las autoridades chinas, poco tiempo después, en julio de 1997, pareció más una orgía nacionalista que una celebración cultural; la entrega de Macao, en diciembre de 1999, fue un acontecimiento mucho más comedido.
Entre los últimos esfuerzos realizados por Pekín para mejorar su imagen, se encuentran la abolición de las últimas zonas oficiales de paso restringido, establecidas en los años cincuenta para aislar la revolución cultural de influencias extranjeras; y el éxito de la candidatura para albergar los Juegos Olímpicos del año 2008, que las autoridades chinas entienden como la oportunidad de iniciar una nueva etapa en la historia del país más que como un evento deportivo de gran importancia, teniendo en cuenta que una de las propuestas es celebrar los juegos de voleibol playa y parte de la prueba del triatlón en la plaza de Tiananmen.
COMO LLEGAR Y DESPLAZARSE POR PEKIN
Pekín está conectado por aire con la mayoría de las ciudades principales del mundo. Las líneas CAAC y Dragonair ofrecen vuelos directos entre Pekín y Hong Kong que gozan de gran popularidad. El aeropuerto internacional de Pekín (PEK) se halla a 26 km al norte de la ciudad; un taxi cuesta alrededor de diez dólares. Guangzhou y Shenzhen yacen en las cercanías de Hong Kong, y ambos disponen de vuelos directos hacia Pekín.
La estación de ferrocarril de Pekín se encuentra al este del céntrico Parque Zhongshan; en ella existe una oficina de billetes para extranjeros. También hay otra estación, de construcción más reciente, emplazada al oeste de la ciudad. Un viaje en tren exprés a Hong Kong dura unas treinta horas. El autobús supone otra buena alternativa al tren, ya que es más económico y resulta más fácil conseguir billete. Existen también autobuses-litera, que son muy recomendables para los viajes largos y nocturnos. Lo que puede resultar un poco más complicado es encontrar la estación apropiada para cada viaje, pero por norma las estaciones para viajes de larga distancia se emplazan en el perímetro de la ciudad en la dirección hacia donde se va a viajar.
El metro, también llamado dragón subterráneo, es la forma más rápida de viajar dentro de Pekín, ya que alcanza los 70 km por hora, un rayo comparado con los lentos autobuses urbanos. El metro se mantiene limpio y es fácil de utilizar; por el contrario los trenes empiezan a dar muestras de su antigüedad.
Si no queda más remedio que tomar un autobús urbano, se aconseja afilar los codos, agarrar fuertemente la cartera y armarse de toda la paciencia de la que se disponga, porque hará falta. En Pekín los autobuses suelen estar abarrotados. Existen alrededor de 140 rutas de autobús y trolebús por la ciudad, que contribuyen a que orientarse sea bastante complicado, especialmente si no se consigue ver a través de la ventana.
En Pekín es fácil conseguir un taxi, ya que se están multiplicando rápidamente. Lo difícil es entenderse con el conductor, incluso en inglés, por lo que si no se habla chino se aconseja llevar un mapa o el destino escrito en un papel. Otra opción es pedir un taxi por teléfono.
Al igual que ocurre en el resto del país, Pekín parece mucho más bello si se recorre en bicicleta. Con ella se acortan las distancias largas y aburridas, se evitan las multitudes de las aceras, y el viajero consigue sentirse un poco más integrado. Los hoteles, especialmente los más económicos, ofrecen un servicio de alquiler de bicicletas a precios razonables; también existen multitud de establecimientos de alquiler en las zonas que rodean los hoteles y en los lugares más turísticos.
La capital china es una ciudad muy extensa, por lo que se requiere una buena planificación para visitarla. Es recomendable utilizar el transporte público, teniendo en cuenta que el metro es rápido, y el autobús está a menudo masificado. Otra forma de desplazarse es en rickshaws -carritos tirados por bicicletas-. Son algo caros, pero se alquilan con facilidad en muchos puntos.Visita obligada es la céntrica plaza Tiananmen. Presidida por el mausoleo de Mao, también acoge el Museo de la Revolución China y la entrada a la Ciudad Prohibida -también Palacio Imperial y Gugong-. El recinto abre de 8.30 h a 17 h y merece una jornada de visita. Se puede visitar por libre o con guías que se contratan a la entrada. Otras visitas de interés en Pekín: el Templo del Cielo, 2 km al sur de Tiananmen, abre de 8.30 h a 19 h; el Palacio de Verano, en Yiheyuan, a 16 km del centro y abierto de 8 a 19 h. Más información en el sitio: www.beijingscene.com.
CUANDO VIAJAR
En Pekín, el verano (de junio a agosto) es temporada alta, una época en la que normalmente los hoteles incrementan sus tarifas y la Gran Muralla corre el peligro de derrumbarse bajo el peso de los miles de turistas que la visitan. El clima más agradable se disfruta durante el otoño, entre septiembre y noviembre, estación en la que, además, el flujo de visitantes es menor. La primavera no es una buena época para visitar la ciudad, ya que, aunque hay pocos turistas, hace mucho viento y se levanta mucho polvo; durante el invierno, la ciudad prácticamente no recibe visitantes y los hoteles ofrecen grandes descuentos, pero no hay que olvidar las frías temperaturas que se registran. Durante la celebración del Año Nuevo chino, en enero o febrero, la ciudad se llena de turistas.
PRINCIPALES CELEBRACIONES EN PEKÍN
El Año Nuevo Chino, o Festival de Primavera, comienza el primer día de la primera luna, según el calendario lunar tradicional. Oficialmente dura tan sólo tres días, pero muchos ciudadanos se toman una semana libre. Probablemente la fecha en la que Pekín luce en todo su esplendor es el día 1 de mayo, cuando se celebra el Día del trabajador, en el que toda la ciudad se decora con flores, especialmente la plaza de Tiananmen.
La celebración del Festival de los faroles, el decimoquinto día de la primera luna, es también un buen momento para visitar Pekín y admirar a los transeúntes que pasean de noche por las calles portando faroles de papel de colores. El Día del barrido de tumbas se rinde culto a los antepasados; se visitan y limpian las tumbas de los más seres más queridos y se quema "dinero fantasma" para que el fallecido lo utilice en el otro mundo. La mayoría de los años esta fecha cae el día 5 de abril del calendario gregoriano, 4 de abril en los años bisiestos. El Festival de mediados de otoño, también conocido como Festival de la Luna, se celebra el decimoquinto día del mes octavo, y es la época para degustar los exquisitos pasteles de luna.
Shanghai
Tachada de ser La prostituta del Este, El París de la China o La perla de Oriente, Shangai simboliza desde hace mucho el abuso de Occidente sobre Oriente. En los años posteriores a 1949, su llamativo pasado y su aspecto extranjero supusieron una mancha permanente para la mentalidad de la República Popular China. La ciudad está dividida en dos por el río Huangpu, y la mayoría de los lugares de interés se encuentran en Puxi. Se dice que en la ciudad habitan la mitad de las grullas del mundo y, a juzgar por la imagen de su horizonte, esta afirmación debe ser cierta. La mejor época para visitar la ciudad es el otoño y la primavera, ya que el invierno y el verano soportan temperaturas extremas. Shangai se encuentra a 15 horas en tren de Pekín.
Mapa
Hong Kong
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Xi'an
Xi'an fue en su día un importante cruce de caminos de las rutas comerciales entre China oriental y Asia central; incluso hubo un tiempo en que rivalizó con Roma y, más tarde, con Constantinopla, por el título de la ciudad más poderosa del mundo. Hoy en día es uno de los principales puntos de interés, en parte debido al ejército de guerreros de terracota descubierto en las afueras, al este de la urbe. Las excavaciones se iniciaron en 1974, y hasta la fecha se han clasificado más de diez mil figuras. Enterrados en panteones, se han hallado soldados, arqueros portando armas reales y carros en formación de batalla, con un aspecto tan fiero y real como la cerámica pueda permitir. Otros de los atractivos de la localidad son sus murallas, el barrio musulmán y el pueblo neolítico de Banpo, una recreación de la Prehistoria. Xi'an se encuentra a 16 horas en tren de Pekín. Si se dispone de dinero en metálico, un vuelo cuesta alrededor de 120 dólares.
A esta ciudad al sur de Pekín se puede llegar en coche o en avión. La ciudad puede recorrerse en trolebús; el 101 sigue una ruta turística que pasa por el barrio musulmán, el Museo de la Ruta de la Seda y varias pagodas como la de la Oca. Xian suele servir como base para visitar el famoso ejército de Soldados de Terracota, 35 km al este. Las excursiones organizadas facilitan los traslados, pero realizan una visita rápida por lo que es mejor llegar por cuenta propia desde Xian en tren o con los autobuses 306 y 307, en una hora de viaje.








Macao
Desde que los primeros galeones portugueses arribaron a su costa en los albores del siglo XV, la ciudad de Macao se ha convertido en un memorable lugar de encuentros de culturas. Su símbolo es San Pablo, la espectacular y desmoronada fachada de una catedral diseñada por un italiano, edificada por japoneses para uso de los portugueses y casi destruida por un tifón chino. Desde el monte Fort, se disfruta de unas bellas vistas de esta compacta urbe, y en el fuerte Guia se puede visitar una rústica capilla del siglo XVII y el faro más antiguo de la costa china. El lugar de culto con más con más solera, aún activo, es el templo Kun Iam, con más de cuatrocientos años de antigüedad, dedicado a la reina del cielo y diosa de la piedad. A todo esto hay que añadir una fantástica combinación de cocina portuguesa y china, una ajetreada vida nocturna, centrada en el casino, y un entramado de calles adoquinadas y plazas sombreadas, el antídoto perfecto para reponerse de Hong Kong y del resto del país. Macao se encuentra a 65 km por mar de Hong Kong.











Nanjing
En un país donde las capitales de provincia rara vez brillan por su belleza, resalta la ciudad de Nanjing. Aún conserva sus amplios bulevares y sus frondosos árboles, lo que se agradece, teniendo en cuenta el calor agobiante del verano que hace que Nanjing sea conocida como uno de los tres hornos de China. Sus años dorados transcurrieron bajo la dinastía Ming, período del que se conserva multitud de restos. Entre los más destacados, se halla la muralla Ming, de 33 km de longitud, la más larga del mundo jamás construida, de la que se conservan dos terceras partes. En las colinas encaramadas al este de la urbe se alza el mausoleo de Sun Yatsen, considerado tanto por los comunistas como por el partido Kuomintang como el padre de China. A esta ciudad se puede acceder en tren, autobús y avión. Está situada a unos mil kilómetros de la capital.













Taishan
Taishan (o Daishan) es la más venerada de las cinco montañas sagradas taoístas del país. Desde los albores de la historia china, poetas, escritores y pintores han hallado en ella una fuente de inspiración y han alabado su belleza. En la actualidad, debido al hecho de que es la atracción más visitada, resulta complicado encontrar un momento de paz para disfrutar de ella, pero por fortuna el tirón de su leyenda, religión e historia es tal que merece la pena la subida en teleférico. Para ascender a Taishan hay que subir seis mil escalones. El sorprendente número de puentes, árboles, torres, estatuas, piedras inscritas, cuevas, pabellones y templos que jalonan la ruta central del ascenso hacen que el camino sea más llevadero.
A 80 km de Jinan, al sudeste de Pekín, se alza la cumbre sagrada de Tai Shan (1.545 m). Desde Jinan varias líneas de autocares dejan en una zona de aparcamiento, donde se pueden contratar los servicios de porteadores. Desde aquí también sale un teleférico para los que prefieren ahorrarse la caminata. La ascensión puede realizarse en un solo día, pero require una jornada agotadora de 8 horas. Lo mejor es pernoctar en los hoteles y refugios, que disfrutan de bellas vistas. Hay dos posibles rutas: la Central y la Oeste. La primera es la más frecuentada. La ropa de abrigo es obligatoria para subir a la cumbre.
No muy alejada de la montaña, se emplaza la ciudad de Qufu, lugar de nacimiento de Confucio (551-479 a.C.). Su templo se compone de una serie de puertas impresionantes, conjuntos de pinos y cipreses enroscados, estelas y lápidas grabadas con los sucesos de la antigüedad. Uno de los pabellones data de 1190, y se dice que uno de los árboles de enebro que allí existen fue plantado por el mismo Confucio (aunque se corre el riesgo de que uno de los aforismos de Confucio sobre la credulidad caiga sobre uno si se cree esta historia). La parte central del complejo es el salón Dacheng de baldosas amarillas. Las mansiones de Confucio datan del siglo XVI y constituyen los aposentos aristocráticos más suntuosos de China, claros indicadores del poder de la familia Kong, descendiente de Confucio. La urbe creció en torno a estos edificios y formaba un estado autónomo administrado por los Kong. Al norte de estas mansiones se extiende el bosque de Confucio, el parque artificial de mayores dimensiones y el cementerio mejor conservado de China. La ruta hacia la tumba del Gran Sabio traza un camino espiritual de antiguos cipreses que cruzan el arco de la Eterna Primavera. La cercana ciudad de Tai'an está a nueve horas en tren de Pekín, y un servicio regular de autobuses sube a la montaña.














Turpan
Turpan se encuentra 180 km al sureste de Ürümqi, a 154 m por debajo del nivel del mar, lo que la convierte en la segunda depresión más baja del mundo tras el mar Muerto de Israel. También es el lugar más cálido de China, ya que durante el verano el termómetro alcanza los 50°C. La cultura uighur es todavía próspera en este lugar, sumamente tranquilo. El coste de la vida no es elevado, la comida es buena, la gente agradable, el bazar fascinante y, además, hay varios puntos de interés salpicados por la zona. A no mucha distancia, se encuentran las ruinas Gaochang, uno de los principales puestos de estacionamiento de la Ruta de la Seda; las montañas Llameantes, que parecen arder bajo el sol de mediodía; y la clínica de terapia con arena, donde los enfermos reumáticos se dejan enterrar en arena hasta el cuello. Para llegar a Turpan, primero hay que tomar un avión hasta Ürümqi o un tren. Desde esta ciudad, sale un autobús regular hacia Turpan. El viaje dura cuatro horas.











Autovía de Karakoram
La autovía sobre el puerto de Khunjerab (4.800 m) es la entrada a Pakistán, que durante siglos fue utilizada por las caravanas que seguían la Ruta de la Seda. Khunjerab significa valle de sangre, una referencia a los bandidos locales que se aprovechaban de la orografía del terreno para saquear las caravanas y asesinar a los comerciantes. Se necesitaron cerca de veinte años para completar los trabajos de construcción de la actual carretera que une Islamabad y Kashgar, durante los cuales perdieron la vida más de cuatrocientos trabajadores. Los servicios en ruta están siendo mejorados ostensiblemente, pero se aconseja llevar ropa de abrigo, comida y bebida, por si acaso. Incluso si no se pretende cruzar a Pakistán, la ocasión merece una visita a Tashkurgan desde Kashgar, ya que el paisaje es asombroso: extensiones de pasto en altas montañas donde pacen camellos y yacs que son cuidados por tajiks que habitan en cabañas.









Cuevas Longgong
Las cuevas Longgong, en la provincia de Guizhou, forman un entramado que se expande por unas veinte montañas. A ellas se puede acceder en barco desde la ciudad de Anshun, a unos 23 km de distancia. Las cuevas están radicadas en el condado de Anshun, en el asentamiento Bouyei de Longtan. Una de las más sugerentes es la cueva del Dragón, pero igualmente destacan en los alrededores las de Daji Dong, Chuan Dong y Liniang Dong. Anshun está situada a dos horas en microbús o autobús regular de Guiyang. Para ir a Pekín, a 1.750 km de distancia, existe un vuelo por 185 dólares; también puede hacerse el viaje en una serie de trenes o autobuses.







Guilin
La mejor propuesta en esta ciudad del sur de China, cuyo aeropuerto está 20 km al oeste, es realizar un crucero por el río Li, entre arrozales y campos de bambú. Los barcos salen desde los muelles de la colina de la Trompa de Elefante y realizan una excursión de seis horas hasta Yangshuo, a 85 km al sur. El regreso se realiza en autocar.









Cuevas de Datong
Al este de Pekín, a unas siete horas de viaje por carretera, se llega a Datong (provincia de Shanxi). Cerca de esta población se hallan las famosas grutas-templo de Yungang, decoradas en el siglo V con más de 15.000 budas. A escasos 16 km de Datong, se encuentran otras cuevas budistas destacadas, las grutas de Luoyang.











Wuzhen y Hangzhou
Tomando Shanghai como punto de partida, vale la pena desplazarse a Wuzhen, a 120 km. Se trata de una ciudad construida sobre troncos hundidos en el agua y surcada por canales por los que se realizan paseos en barca. La otra visita próxima es Hangzhou, a 80 km, antigua capital imperial de China. Preservan monumentos únicos como la pagoda de las Seis Armonías, del siglo X.
Provincias de Yunnan y Guangxi
Las provincias de Yunnan y Guangxi son dos de las áreas más desconocidas y fascinantes de China, especialmente por su riqueza natural y etnográfica. El aeropuerto de entrada más común para visitar Yunnan se encuentra en Lijiang ("río bonito" en idioma mandarín), a la que se la ha llegado a calificar como la Venecia de Asia por sus más de 300 puentes y canales. Históricamente, la ciudad ha sido un punto de confluencia montañoso en la Ruta del Té y del Caballo, que unía comercialmente Yunnan con Tíbet entre los siglos VII y X. Hoy en día, es un punto de partida para viajar al Tíbet, aunque la ciudad también merece una visita por sí misma. A unos 200 kilómetros al norte de Lijiang se halla Shangri-La, localidad anteriormente denominada Zhongdian. Es una base ideal para acercarse al área tibetana de Yunnan, un paisaje formado a lo largo de 50 millones de años y en el que fluyen paralelos los tres cursos altos de tres de los ríos más importantes de Asia: el Yangtze, el Mekong y el Salween. Tras cinco horas de ruta hacia el sur se alcanza Dali, antigua capital del reino de Nanzhao, hoy habitada por la minoría bai, una etnia animista cuya cultura está muy arraigada a la naturaleza, y por los yi, orgullosos guerreros de montaña. La capital provincial de Yunnan es Kunming, en cuyos alrededores se pueden visitar maravillas como Shilin ("el Bosque de Piedra"), un bosque de pináculos de piedra caliza dolomítica que se ha formado a lo largo de los últimos 300 millones de años, y cuya diversidad de formas y colores es la mayor que se conoce en un paisaje kárstiko. Ya en la provincia de Guangxi, Guilin sorprende por sus montañas calizas, moldeadas por la erosión sobre el río Li y reproducidas en cientos de tintas y acuarelas tradicionales chinas. Por último, el trayecto fluvial entre Guilin y la ciudad de Yangshuo se puede realizar a bordo de una embarcación y durante cinco horas de navegación. Yangshuo es uno de los territorios chinos donde mejor se han preservado las tradiciones y donde el ambiente rural se hace más accesible al forastero.
Principales visitas de estas provincias : yunnan y guangxi









Lijiang. Situada en un punto de paso frecuente por las caravanas que hace siglos conectaban China con Tíbet y la India, esta ciudad del norte de Yunnan seha convertido en una puerta de acceso al Himalaya más oriental. Su casco antiguo fue declarado Patrimonio de la Humanidad por su arquitectura de madera típica de la cultura naxi, la etnia mayoritaria en la zona.









Monte Yulong. Está situado 35 km al norte de Jiliang y a 5.596 m sobre el nivel del mar. Su nombre chino significa en realidad Monte Nevado del Dragón de Jade. Un telecabina sube hasta media ladera, desde donde es posible alquilar un caballo para pasear por la zona.




Dali. Otra de las ciudades más agradables de Yunnan. Está instalada a orillas del plácido lago Erhai, a 1.900 metros de altitud, una situación que le permite gozar de un clima agradable buena parte del año. La visita a la ciudad incluye el Museo Arqueológico y las Tres Pagodas, un conjunto de templos con más de diez plantas y construidos hace diez siglos. La ciudad es famosa por su mármol.
Es otra de las visitas obligadas en la provincia. La ciudad se sitúa al sur de Lijiang -se tardan cinco horas de ruta por carretera-, a orillas del lago Erhai, lugar de esparcimiento y paseos, tanto en bicicleta como en barca. El Museo Arqueológico y las tres pagodas del templo Chongsheng (siglo ix) son sus principales visitas.






Kunming. La capital provincial de Yunnan no es tan famosa como Lijiang pero aún alberga muestras de arquitectura en madera. Tiene alrededor de 3,5 millones de habitantes y un clima suave durante todo el año. Entre sus monumentos y enclaves de interés destaca el templo Yantong, con mil años de antigüedad, el Museo provincial y dos pagodas de la dinastía Tang.
La capital provincial de Yunnan se encuentra a medio camino de Lijiang y Guilin. Conserva un centro antiguo muy interesante, con el templo Yantong (siglo x) y el Museo Provincial. Es recomendable pasear por sus avenidas comerciales, el Parque del Lago Verde y el mercados de las Flores.
Bosque de Piedra. Este área de pináculos rocosos ubicada 120 km al sur de Kunming es un espectáculo geológico único. Algunas columnas llegan a medir 30 m de altura. La zona abierta al público incluye el área denominada el Bosque de las Setas, con cuevas y una gran cascada.
En Shilin, 120 km al sur de Kunming, se pueden recorrer los senderos de la formación kárstica del Bosque de Piedra, de gran interés geológico, declarado Patrimonio de la Unesco. En este lugar, el tiempo y la erosión han modelado las rocas, creando columnas de 30 metros de alto, cuevas ycascadas.











Luoping. Ciudad situada a medio camino entre Yunnan y Guangxi. Sus alrededores están sembrados de colza, cuyas flores convierten la zona en un mar dorado entre los pináculos de piedra caliza.





Guilin. Ciudad del norte de Guangxi, muy apreciada por los montículos rocosos de su entorno. En el mismo centro urbano, se erige la Torre del Oro del lago Rong, una estructura de nueve plantas construida en cobre. Desde aquí parte la ruta fluvial por el río Li hacia Yangshuo. Se ven pescadores con cormoranes.
Yangshuo. La ruta en coche desde Guilin dura un par de horas y en barca unas cinco, pero esta última merece la pena para ver a los pescadores de cormoranes en el río Li.







Lijiang y alrededores
Esta ciudad del norte de Yunnan es la puerta de entrada al Himalaya chino. Conserva un casco antiguo de calles estrechas y arquitectura tradicional, declarado Patrimonio de la Humanidad. Es famosa por sus 300 puentes y canales, por los que se realizan paseos en barca. También es habitual realizar excursiones a los montes que la rodean y a otras más alejadas, como el Monte Yulong (5.596 m), a 35 km; un telecabina sube hasta media ladera, donde se organizan rutas a caballo. A sólo 3 km, se sitúa el monasterio Songzanlin, formado por una veintena de templos.
Desde la aldea de Zhongdian se visita el paraje de los Tres Ríos Paralelos (Yangtze, Mekong y Salween), Patrimonio de la Unesco.
Visitas en Guangxi
Hacia el sudeste, los paisajes montañosos de Yunnan se funden con los campos de cultivos de la provincia de Guangxi. La ciudad más visitada de la zona es Guilin, nacida a orilla del río Li. Está rodeada por cultivos de colza en terrazas y agujas rocosas -la del Monte de la Belleza Solitaria ofrece vistas de la ciudad-. Es imprescindible pasear junto a los lagos Rong y Shan, ajardinados y limitados por pagodas, y por el Parque de las Siete Estrellas, donde se visita una gruta de 1 km de longitud, rica en estalactitas y estalagmitas. Un crucero fluvial por el río Li une Guilin y la ciudad de Yangshuo en unas cinco horas. A lo largo del trayecto se ven casas flotantes y balsas de pescadores que utilizan cormoranes. La zona también cuenta con 300 rutas para recorrer a pie o en bicicleta.







DEPORTES QUE SE PUEDEN PRACTICAR EN CHINA
La bicicleta es el símbolo oficioso de China; con más de 300 millones en circulación, no habrá problema para alquilar desde un antiguo y desvencijado modelo local hasta una bicicleta de montaña con velocidades. Incluso en las ciudades que no reciben la visita de muchos turistas existen tiendas de alquiler para los propios chinos de paso por la ciudad. Las rutas ciclistas cuentan con gran aceptación en el país; por ello, muchas agencias de viaje, tanto chinas como occidentales, ofrecen entre sus programas excursiones con diversos circuitos. Acampar a lo largo de la ruta ciclista es también una opción, siempre que se encuentre un hueco libre.
Si no fuera por la cantidad de permisos exigidos, habría una gran avalancha de visitas al país para practicar el alpinismo, el descenso de rápidos, el ala delta y otros deportes de aventura. En vez de eso, lo más probable es encontrar montañas desiertas. Al menos los senderistas pueden ir por el país sin necesidad de permisos, ya que no requieren de mucho equipo. Las posibilidades de realizar senderismo para personas más preparadas físicamente se limitan a los senderos acotados con barandillas, con escalones y plagados de puestos ambulantes y de restaurantes. La solución es ir por debajo de la superficie y hacer divertidas excursiones a cuevas, en especial en las provincias del suroeste del país, aunque para ello haya que empaparse y ensuciarse.
En Mongolia central y en los desiertos que rodean Dunhuang (provincia de Gansu), los paseos en camellos son usuales. Dedicar el día a montar a caballo por las colinas de Xinjiang y por la zona oeste de Pekín puede ser también una actividad interesante. El invierno brinda la opción de practicar patinaje sobre hielo en la zona de lagos de Pekín, además del esquí (descenso y esquí de fondo) en las provincias del noroeste del país. A los occidentales con un número de pie grande se les recomienda llevar sus propias botas de esquí.
Otra actividad más relajada es la del taichi, una popular forma de ejercicio de movimientos lentos que se practica en casi todos los parques del país a primera hora de la mañana y en la que los principiantes siempre son bienvenidos. Para ejercitar el cerebro, se recomienda alguno de los cursos que organizan la mayoría de las universidades para estudiantes extranjeros; entre sus asignaturas ofrecen lengua china, medicina china, acupuntura, pintura con pincel y música.
HISTORIA DE CHINA
China se precia de tener una historia de cinco mil años de antigüedad. La existencia de la primera dinastía, la Xia, está aún sin verificar desde el punto de vista arqueológico, pero se ha aceptado que se mantuvo en el poder desde el año 2200 al 1700 a.C. Las leyendas cuentan que estuvo precedida de una sucesión de soberanos dioses que les otorgaron el regalo de la vida y el conocimiento de la caza y la agricultura. La existencia de dinastías posteriores es igualmente confusa, aunque se empieza a dilucidar conforme pasa el tiempo.
El período Zhou (1100 a 221 a.C.) vivió la aparición del confucionismo y el establecimiento del mandato del cielo, por el que el derecho a gobernar le era concedido al justo y denegado al demonio, al corrupto, dando origen a la visión taoísta según la cual la desaprobación del cielo se manifiesta a través de desastres naturales como terremotos, inundaciones o plagas de insectos.
Durante la dinastía Qin (221 a 207 a. C.), el pueblo chino se unió por primera vez en su historia. Con ella se estandarizó el sistema de escritura y concluyó la construcción de la Gran Muralla. La posterior dinastía de Han (206 a. C. a 220 d. C.) participó en innumerables conflictos militares y creó los Tres Reinos. Estos siglos de guerra curiosamente fueron testigos del florecimiento del budismo y de las artes.
Bajo la dinastía Sui (589-618) se produjo la unidad efectiva del país, que terminó de consolidarse bajo la dinastía Tang (618-908), cuyo período de mandato es considerado el más glorioso de la historia china. Las conquistas militares devolvieron al país el control de las rutas de la seda, y su sociedad se internacionalizó como nunca antes. El budismo se desarrolló bajo la dinastía Tang dividiéndose en dos escuelas diferentes: el Chan (Zen) y la Tierra Pura (budismo chino).
El período de la dinastía Song (960-1279) se caracterizó por un resurgimiento del confucionismo y por revoluciones urbanas y comerciales; no en vano Marco Polo ya hizo referencia a la prosperidad de las ciudades chinas del siglo XIII. El nieto de Genghis, Kublai Khan, de la dinastía Yuan (1271-1368), fundó la capital del país en lo que actualmente es Pekín y militarizó la administración. Hongwu, recién convertido al budismo, creó la dinastía Ming (1368-1644), con capital en Pekín y Nanjing.
Los portugueses fueron los primeros europeos en llegar a China en 1516. Se creó una misión comercial en Macao en 1557, pero hasta 1760, con la creación de la base de Guangzhou, no tuvieron acceso otras fuerzas a los mercados chinos. El comercio con China disparó a su favor, ya que las compras británicas de seda y té superaban las compras chinas de lana y especias. En 1773, los británicos decidieron equilibrar la balanza comercial promoviendo la venta del opio, que más tarde ocasionaría las guerras del opio de 1840.
Los tratados a favor de los británicos pactados tras la guerra forzaron la cesión de Hong Kong y la firma del humillante tratado de Nanjing. El ulterior apropiamiento de tierras por parte de las fuerzas occidentales provocó la división de China en esferas de influencia. La aceptación por ésta de la política de libre comercio propuesta por Estados Unidos, denominada "de puertas abiertas", hizo que las posesiones coloniales del país pronto desaparecieran y que Vietnam, Laos y Camboya fueran a parar a manos de los franceses, Birmania a manos de los británicos, y Corea y Taiwán a manos de los japoneses.
La primera mitad del siglo XX fue un período caótico. Los intelectuales buscaban una nueva filosofía que sustituyera al confucionismo, mientras que los señores de la guerra intentaban acabar con el poderío imperial. El partido Kuomintang de Sun Yatsen (el KMT o Partido Nacionalista) estableció una base en el sur de China y comenzó a entrenar a un Ejército Revolucionario Nacional (ERN). Entretanto, las conversaciones mantenidas entre el gobierno soviético y destacados marxistas chinos dieron como resultado la formación, en 1921, del Partido Comunista Chino (PCC). Las esperanzas depositadas en la alineación del PCC y el KMT se esfumaron con la muerte de Sun Yatsen y el ascenso al poder del líder del KMT, Chiang Kai-Shek, que favoreció un estado capitalista apoyado por una dictadura militar.
Los comunistas se escindieron en dos grupos: los promotores de las revueltas callejeras y los que consideraban que la victoria residía en la unidad del país. Mao Tse-Tung estableció sus fuerzas en las montañas de Jinggangshan y, para 1930, había conseguido formar una guerrilla de 40.000 soldados. Chiang organizó cuatro campañas para acabar con los comunistas que, paradójicamente, vencieron. La quinta campaña casi finaliza con éxito, porque los comunistas, mal aconsejados, se enfrentaron frontalmente en una batalla con el KMT. Cercados, en 1934 tuvieron que retroceder del norte de Jiagnxi hasta Shaanxi, retirada conocida como la Larga Marcha. A su paso, los comunistas armaron a los campesinos y redistribuyeron la tierra, y Mao acabó siendo reconocido como el líder supremo del PCC.
En 1931 los japoneses, aprovechando el caos en el que estaba sumida China, invadieron Manchuria. El mandatario Chiang Kai-shek hizo poco por detener el avance japonés, y para el año 1939 la mayoría del territorio oriental de China ya había sido ocupado. Tras la II Guerra Mundial, China se enfrentaba a una guerra civil. El 1 de octubre de 1949 Mao Tse-Tung proclamaba la creación de la República Popular China (RPC), y el líder Chiang Kai-Shek, reconocido por Estados Unidos como el legítimo mandatario chino, huía a Taiwán.
La RPC iniciaba su andadura como un país en bancarrota, pero los años cincuenta aportaron gran confianza. El pueblo estaba hipotecado por la guerra de Corea, pero en 1953 ya se había logrado frenar la inflación, se había restaurado la producción industrial a los mismos niveles anteriores a la guerra, se había llevado a cabo la redistribución de la tierra y se había lanzado el primer plan quinquenal. La consecuencia más trágica del dominio del Partido Comunista fue la liberación del Tíbet en 1950, cuyo líder espiritual fue obligado a exiliarse, y cuya cultura fue esquilmada.
El siguiente plan que se instauró fue el Gran Salto Adelante, cuyo objetivo era lanzar la economía a los niveles del primer mundo. El plan no se desarrolló con éxito, debido a una inadecuada gestión y a las inundaciones y sequías que azotaron el país, a las que se sumó la retirada de toda la ayuda soviética en 1960. La Revolución Cultural (1966-1970) trató de distraer la atención de estos desastres con una mayor presencia personal de Mao a través de sus anotaciones en el Pequeño libro rojo, la purga de sus oponentes y la creación de la Guardia Roja. Se clausuraron las universidades; los intelectuales fueron depurados; los templos, saqueados; y los restos del pasado capitalista de China, destruidos.
Los políticos de Pekín se dividieron en moderados (Zhou Enlai y Deng Xiaoping) y radicales y maoístas, dirigidos por la esposa de Mao, Jiang Qing. Los radicales aventajaron su posición al morir Zhou, en 1976. Hua Guofeng, el elegido para suceder a Mao, se aupó como personaje principal. El desafecto a Jiang Qing y a su camarilla culminó en una protesta en la plaza de Tiananmén y en la implantación de una serie de medidas que acarrearon la desaparición de Deng, a quien se responsabilizó de la protesta contrarrevolucionaria. Deng se rehabilitó para la vida pública en 1977, formando finalmente un Comité Permanente del PCC de seis miembros.
Con Deng gobernando y con la firma de la Declaración Conjunta Chino-británica de 1984, China emprendió una reconstrucción económica, que no política. La insatisfacción generalizada con el partido, unida a la inflación y a una mayor demanda de democracia, ha hecho proliferar el malestar social, reflejado en las manifestaciones de 1989 y en la posterior represión de Tiananmén.
Cuando los británicos y portugueses entregaron Hong Kong y Macao respectivamente, el plan de China un país, dos sistemas cambió de velocidad. Con la muerte de Deng y la sucesión de Jiang Zemin como líder, China se enfrentaba a un nuevo curso en su historia. La Organización Mundial del Comercio extendió una invitación a China para participar en el amplio juego fiscal. La compensación a cambio de esta oferta era poner fin a los abusos contra los derechos humanos.
El mayor obstáculo para conseguir el modelo de una sola China parecía ser la diminuta isla de Taiwán, sin embargo, aceptó la política de reunificación que defiende: un país, dos sistemas. Bajo el principio de una sola China, el sistema capitalista de las islas Taiwán convive con el sistema comunista continental.
En 2002, Hu Jintao fue nombrado secretario general del Partido y nuevo presidente de la república como sucesor de Jiang Zemin, que continuó siendo la máxima autoridad militar. Un año después, el Parlamento chino revalidó el cargo de Hu Jintao como presidente y designó a Wen Jiabao como primer ministro.
LA CULTURA CHINA
La gran extensión territorial de la República Popular China tiene como consecuencia la presencia en el Estado actual de una gran diversidad cultural. Tras la fundación de la República Popular en 1949, se adoptó una política oficial de reconocimiento de minorías culturales, basada fundamentalmente en el criterio lingüístico, de acuerdo con la cual en la actualidad se reconoce de manera oficial la existencia de 56 grupos étnicos en China.
Esta diversidad cultural se manifiesta de manera especial en las zonas periféricas del oeste de China. Así, en la Región Autónoma Uigur de Xinjiang gran parte de la población profesa el islam y se hablan lenguas de raíz túrquica como el uigur, el kazajo y el kirguís. Al sur de Xinjiang, se encuentra la Región Autónoma del Tíbet, en la que se habla la lengua tibetana y se profesa el budismo en su forma lamaísta. La cultura tibetana se extiende más allá de la actual región autónoma, ocupando también la provincia de Qinghai y partes occidentales de las provincias de Sichuan y Yunnan. Al norte, en la Región Autónoma de Mongolia Interior, se habla el idioma mongol, y predomina también el budismo lamaísta en combinación con el chamanismo tradicional mongol. En el sur de China, existen numerosos grupos étnicos con reconocimiento oficial que hablan lenguas similares a otras del sudeste asiático como el birmano o el tai. Entre estos grupos destacan los hablantes del idioma zhuang, la minoría étnica más numerosa en China, que da nombre a la Región Autónoma Zhuang de Guangxi.
El principal grupo étnico y cultural del actual Estado chino lo constituyen los llamados "chinos han", el grupo humano generalmente designado como "chinos". Los chinos han representan más del 95% de la población actual del país y ocupan tradicionalmente toda la zona central y septentrional del territorio. En las últimas décadas, la emigración interna ha hecho también que los han se hayan convertido en mayoritarios en muchas de las zonas tradicionalmente no han, como Mongolia Interior, especialmente en los grandes núcleos urbanos.
La cultura han tiene como rasgo de identidad destacado la lengua china, que tiene sus raíces en las primeras inscripciones de la época de la dinastía Shang, en el II milenio a. de C. En la época de la dinastía Zhou, en el I milenio a. de C. se consolida la forma escrita de la lengua: el chino clásico, que será la base de la lengua culta o literaria hasta comienzos del siglo XX. La unidad de la lengua china a lo largo de un periodo tan extenso se debe precisamente al uso de una forma escrita única: la escritura china, basada en varios miles de signos gráficos o caracteres que representan las sílabas, por lo general palabras o morfemas, del idioma.
Visión artística de Confucio.
Precisamente en esa lengua clásica de la época Zhou se escribieron los grandes textos del pensamiento chino antiguo, como las Analectas de Confucio, el Libro de Mencio o el Libro de Zhuangzi. Estos y otros textos recogen las ideas morales y religiosas que han influido en el desarrollo de la sociedad china hasta la actualidad. El confucianismo ha sido, en este sentido, la doctrina ética hegemónica en la sociedad china hasta el siglo XX. Además del confucianismo, existieron otras corriente filosóficas, como el legismo, que dejarían su impronta en los modelos políticos y sociales adoptados por las sucesivas dinastías imperiales chinas. Junto a estas doctrinas de tipo social y ético, aunque no teológico, las creencias religiosas tradicionales chinas suelen agruparse bajo el nombre de taoísmo. La llegada posterior del budismo a China, de origen indio, añade nuevos elementos religiosos a la sociedad tadicional china. El budismo, como religión de origen extranjero, vivió épocas alternativas de respaldo oficial y de persecución a lo largo de los siglos. Sin embargo, en la actualidad las tradiciones budista y taoísta han acabado fusionándose y los chinos con creencias religiosas participan de ambas tradiciones.
En la época contemporánea, la moral tradicional confuciana fue criticada con dureza por el Partido Comunista de China, especialmente bajo el liderazgo de Mao Zedong y de manera particularmente intensa, durante la Revolución Cultural, entre 1966 y 1976. Esto se debía a la visión del confucianismo como un tipo de pensamiento feudal, incompatible con el comunismo. En las sociedades de Hong Kong y Macao, como en Taiwán, se mantuvo el papel predominante del confucianismo como modelo ético. A partir de las reformas de Deng Xiaoping, comenzó a resurgir el interés por la figura de Confucio y el pensamiento tradicional chino.
Los movimientos reformistas de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, que alcanzaron su punto máximo en el Movimiento del Cuatro de Mayo de 1919, supusieron cambios importantes en la cultura tradicional china, en especial en el ámbito de la lengua. Frente al uso del chino clásico como lengua culta, el movimiento reformista defendió la adopción de una norma culta basada en la lengua hablada. El gobierno de la República de China primero y el de la República Popular después promocionaron la forma pekinesa del chino mandarín como "lengua nacional" (guóy?, ??), en la terminología nacionalista del gobierno republicano del Kuomintang, o "habla común" (p?t?nghuà, ???), en la terminología comunista utilizada desde la proclamación de la República Popular. Además de la adopción del p?t?nghuà, la República Popular China llevó a cabo otros dos grandes proyectos de reforma lingüística: la adopción del pinyin como sistema de transcripción y representación fonética oficial del chino y la simplificación de los caracteres chinos. Esta última reforma es una de las más controvertidas, dado el valor cultural y emocional asociado tradicionalmente al sistema de escritura. En Hong Kong y Macao, como en Taiwán, continúa usándose la forma tradicional de los caracteres chinos.
En el plano artístico, en China han tenido gran importancia histórica la pintura, en especial la representación de paisajes, la caligrafía, y la poesía como género literario. La edad de oro de la poesía china fue la época de la dinastía Tang, cuando vivieron los poetas principales de la tradición china, como Li Bai, Du Fu, Bai Juyi o Wang Wei. En las artes escénicas, que cobran importancia a partir de la dinastía Yuan, destacan las representaciones cantadas, como la Ópera de Pekín. Entre las novelas tradicionales chinas, destaca el Sueño del Pabellón Rojo, de Cao Xueqin, generalmente considerada la obra cumbre de la narrativa en chino. Durante el siglo XX, el movimiento reformista impulsó un cambio en el estilo del lenguaje empleado y en las propias formas narrativas empleadas. Los autores chinos más representativos de este periodo son Lu Xun, Ba Jin, Shen Congwen y Eileen Chang, entre otros.
El patrimonio literario chino es inmenso pero, desgraciadamente, inasequible para los lectores occidentales debido a la imposibilidad de su traducción. Tradicionalmente, existen dos formas: la clásica, principalmente confuciana, y la vernácula, como las épicas en prosa de la dinastía Ming. Al teatro chino se lo denomina también ópera, por la importancia que desempeña la música en el mismo, y ha dado lugar a una amplia variedad de estilos artísticos tales como la acrobacia, las artes marciales y la danza. Muchos cinéfilos occidentales son admiradores del cine chino, cuyas producciones se exhiben con gran éxito en los festivales de cine y en las salas alternativas. En los últimos años, ha surgido un grupo de directores de quinta generación de gran talento, posteriores a la Revolución Cultural, entre los que sobresalen Zhang Yimou (Sorgo Rojo), Chen Kaige (Adiós a mi concubina), Wu Ziniu y Tian Zhuangzhuang. No hay que olvidar a los directores de cine de acción de mezcla oriental y occidental de Hong Kong, como John Woo (Hard Boiled) y Ringo Lam (Full Contact), con los que se completa la madura e insigne industria del cine chino.
La caligrafía ha sido considerada tradicionalmente como la forma de arte visual más elevada de China, hasta el punto de juzgarse el carácter de una persona por la elegancia de su escritura. Por todo el país pueden apreciarse ejemplos de caligrafía decorativa en templos, paredes de cuevas, laderas de montañas y monumentos. Los instrumentos básicos de la caligrafía, el pincel y la tinta, son también las herramientas de la pintura china, en la que los únicos elementos relevantes son el trazado de la línea y el tono.
A pesar de los estragos del tiempo, la guerra y las ideologías, desde el punto de vista arquitectónico aún hay mucho por ver. Entre los restos del pasado, figuran las construcciones imperiales de Pekín, los edificios coloniales de Shangai, algún que otro pueblo y templos budistas, confucionistas y taoístas. El arte funerario ya era característico de la cultura china desde el neolítico (9000-6000 a.C.) y abarcaba desde vasijas rituales y armas hasta figuras de cerámica, jade y recipientes de sacrificio elaborados en bronce. La producción de alfarería es casi igual de antigua, y en ella destaca el primer prototipo de porcelana del mundo, realizado en el siglo VI d.C. en China, que alcanzó su máximo esplendor artístico bajo el reinado de la dinastía Song.
El idioma oficial de China es el mandarín, tal y como se habla en la capital; se denomina putonghua. Alrededor del 70% de la población lo utiliza, pero existen multitud de dialectos y dialectos dentro de dialectos escasamente inteligibles entre sí. De las siete variedades principales, el cantonés es el más común entre los chinos residentes en otros países, además de ser la lengua franca de Guangdong, al sur de Guangxi, Hong Kong y, hasta cierto punto, Macao.
La gastronomía china es merecidamente famosa; a pesar de su gran variedad, no es recomendable para los escrupulosos. La cocina china consiste en crear platos ingeniosos con un número limitado de ingredientes. Podemos encontrar cuatro estilos gastronómicos regionales: Beijing/mandarín y Shandong, con pan y tallarines cocidos al vapor como productos de primera necesidad; cantonesa y Chaozhou, carne y verduras poco cocinadas; Shangai, cuna de la cocina roja y de las costillas de cerdo wuxi; y Sichuan, comida muy condimentada y con abundante chile. El té es la bebida sin alcohol más común, aunque los refrescos de cola están ganando adeptos; la cerveza es, con diferencia, la bebida alcohólica más popular. El "vino" es un término bastante amplio que incluye brebajes oxidados y de hierbas, vino de arroz, y vino con lagartos, abejas o serpientes en adobo. Otra de las bebidas alcohólicas favoritas es el maotai, una bebida muy fuerte a base de sorgo, cuyo olor se asemeja al alcohol de 96º.
ENTORNO DE CHINA
China, el tercer país más grande del mundo, está rodeada al Norte por los desiertos de Mongolia, al Oeste por la meseta tibetana y la cordillera del Himalaya, y al Este por el mar de la China Oriental y el mar de la China Meridional. Desde Pekín, se gobiernan las 22 provincias y las cinco regiones autónomas del país, del mismo modo que las 5.000 islas existentes. Hong Kong y Macao han vuelto a formar parte del país como Regiones Administrativas Especiales (RAE). La costa sureste está salpicada de territorios disputados; el más conocido, Taiwán. También destaca el grupo formado por las islas Spratly, ricas en petróleo, que todos los países de la región ansían explotar; las islas Diaoyutai, conocidas como Senkaku por los japoneses; las Paracels o Xisha para los chinos; y las Pescadores o Penghu.
La variada topografía china incluye desde elevadas montañas hasta monótonas llanuras. La altitud del terreno pasa del conocido techo del mundo del Tíbet, al Oeste, a la meseta de Mongolia central, en dirección Este hacia las llanuras del valle del río Yangzi. La meseta de Yunnan-Guizhbou, al Suroeste, presenta un terreno lacerado donde abundan los rápidos en cañones, las cascadas de agua, las cuevas subterráneas y las cumbres de roca caliza, lo que la convierte en una de las regiones más espectaculares. En el interior son notorios los lagos de agua salada del desierto de Taklamakan y la depresión de Turpan, la región más cálida del país, conocida como el oasis de fuego. El deshielo de la nieve procedente de las montañas del oeste del país y de la meseta tibetana alimenta los ríos Yangzi, Amarillo, Mekong y Salween.
Dada la extensión del país, es lógico que existan una flora y una fauna muy variada. Por desgracia, gran parte del patrimonio natural de China se halla en peligro de extinción o ya ha desaparecido, debido a la destrucción del hábitat en beneficio de la agricultura, la urbanización y la industria. Entre los escasos animales endémicos del país, figuran el oso panda, el leopardo de nieve, el elefante, la oveja argali, el yac salvaje, el reno, el alce, el almizclero, el oso, la cebellina y el tigre. En los más de trescientos lagos y reservas naturales del país habitan grullas, patos, avutardas, garcetas, cisnes y garzas. La flora no se ha resentido tanto por la alta densidad de población como por la deforestación, el pastoreo y el cultivo intensivo. Las últimas grandes zonas forestales se localizan en la región subártica del Noroeste, cerca de la frontera rusa, mientras que la zona tropical sur alberga la mayor variedad de plantas del país, incluida la selva tropical. Entre las múltiples plantas de utilidad, destacan el bambú, el ginseng, la angélica y la fritilaria.
CLIMA
El clima de China oscila entre extremadamente frío o caluroso, con toda una variedad entre medias. Las temperaturas en el Norte pueden descender a los -40ºC en invierno (de diciembre a marzo) y alcanzar los 38°C en verano (de mayo a agosto). La zona del valle central del río Yangzi también experimenta temperaturas extremas entre estaciones. En la zona meridional el verano, húmedo y caluroso, dura de abril a septiembre y, al igual que en el norte del país, coincide con la estación lluviosa. Los tifones pueden arrasar la costa sureste de China entre julio y septiembre. El Noroeste presenta veranos calurosos y secos, y en ella se encuentra el lugar más tórrido del país, Turpan, que ronda los 47ºC. Allí, al igual que en el resto del norte de China, los inviernos son realmente fríos.
TRANSPORTE EN CHINA
A pesar de superarse los 115 puertos de entrada y salida al país, los visitantes acceden a él vía Hong Kong o Shangai. La compañía aérea nacional es la Civil Aviation Administration of China (CAAC, conocida en las rutas internacionales como Air China), pero también opera otra compañía llamada Dragonair, un proyecto conjunto con la línea aérea de Hong Kong, Cathay Pacific (las reservas se efectúan a través de la Cathay Pacific). Las tasas de aeropuerto por despegue son de 90 yuanes (11 dólares), que han de abonarse en moneda local, por lo que se aconseja portar suficiente dinero en yuanes y evitar así cualquier imprevisto de última hora.
Es posible viajar a China desde Europa o Asia (y viceversa) sin abandonar tierra firme. Entre las rutas exóticas figuran Vietnam-China, el ferrocarril transiberiano, Tíbet-Nepal, Xinjiang-Pakistán y Xinjiang-Kazajistán; bajo ningún concepto debe considerarse la idea de viajar en coche, ya que a los extranjeros rara vez se les permite conducir por el país. Otros enclaves de acceso a China son Zhuhai-Macao, Kashgar-Islamabad (Pakistán), a través de la autopista de Karakoram, Urumqi-Almaty (Kazajistán), Kashgar-Bishkek (Kyrgyzstán). Pekín-Pyongyang (Corea del Norte) y Pinxiang/Hekou-Dong Dang/Lao Cai (Vietnam). Del mismo modo es posible entrar al país en un lento barco desde Japón o Corea del Sur. Los puertos más comunes para desplazarse en barco son Shangai, Xiamen (frente a Taiwán), Tanggu (cerca de Tianjin), Macao y, por supuesto, Hong Kong.
Ahora que se ha permitido que las compañías aéreas privadas operen en China, la CAAC ha asumido el papel de organización paraguas sobre otras compañías, incluidas China Eastern, China Southern, China Northern, Great Wall, Yunnan Airlines, entre otras. No existen descuentos, independientemente de donde se adquiera el billete; el viajero deberá asumir el pago de las elevadas comisiones de las agencias. Las tasas de aeropuerto de 50 yuanes se aplican a los vuelos nacionales.
Los autobuses de larga distancia son el medio ideal para desplazarse por el país. Salen con frecuencia y resultan baratos, por contra se hallan atestados de gente y mal ventilados; pero cubren una amplia gama de destinos. Las carreteras son transitables, y hay infinidad de ciudades y pueblos interesantes en las rutas. Una forma de viajar aún mejor es el tren, que llega a cada una de las provincias, a excepción del Tíbet, y cubre más de 52.000 km. Es un medio de transporte económico y relativamente rápido.
Conforme se incrementa el nivel del servicio del transporte por tierra, van desapareciendo los días románticos de los viajes en barco. Aún así, todavía son factibles los viajes en barco entre Hong Kong y tierra firme. El más renombrado es el crucero de tres días de duración a lo largo del río Yangzi, entre Chongqing y Wuhan.
Los taxis no circulan por las calles en busca de viajeros, salvo en las metrópolis, y, aunque la mayoría llevan taxímetro, éste se activa en contadas ocasiones. Los taxis-motocicletas, los triciclos a motor y los taxis a pedales abundan en las principales estaciones de tren y autobús. Hay disponible una gran variedad, siendo económicos y útiles, siempre que a uno no le afecten las subidas de adrenalina ocasionadas por el tráfico. Una vez que el viajero se haya alojado, lo aconsejable es desplazarse en bicicleta alquilada y dejarse llevar por la corriente.
PRINCIPALES FIESTAS EN CHINA
El Año Nuevo chino (o Festival de Primavera ) comienza el primer día del calendario lunar, que normalmente coincide con febrero. Aunque oficialmente sólo dura tres días, la mayoría lo festejan durante una semana. En esos días, el ruido de los petardos es ensordecedor y el precio del alojamiento también se dispara. El Festival de los Faroles no es día de fiesta nacional, pero sí un gran festival repleto de colorido. Se celebra el decimoquinto día de la primera luna (entre mediados de febrero y mediados de marzo) y marca el final de las celebraciones del nuevo año. En este período se representa la famosa danza del león.
El Ching Ming (o el Día del Barrido de Tumbas) se conmemora en abril; las familias lo dedican a atender las tumbas de los seres queridos. En junio tiene lugar en Hong Kong una de las celebraciones anuales más animadas del país, el Festival de los barcos dragón, en honor al poeta Wut Yuan, que se caracteriza por las carreras entre equipos en largas canoas decoradas. Algunos occidentales participan en esta competición, pero se necesita mucha práctica para sincronizar los movimientos de todos los remadores.
Durante los días de luna llena, creciente y menguante, se pronuncian oraciones especiales en los templos budistas y taoístas. Entre las festividades relacionadas con los templos y la luna, destaca el Cumpleaños de Guanyin (de finales de marzo a finales de abril), el Aniversario de Mazu (mayo o junio), el Festival del Agua (del 13 al 15 de abril), el Mes de los Fantasmas (de finales de agosto a finales de septiembre), el Festival de la Luna de Mediados de Otoño (octubre) y el Cumpleaños de Confucio (el 28 de septiembre).
PRECIOS
Moneda
Renminbi. La unidad básica es el yuan.
Comidas
· Presupuesto bajo: entre 1 y 2 dólares
· Presupuesto medio: entre 5 y 10 dólares
· Presupuesto alto: a partir de 10 dólares
Alojamiento
· Presupuesto bajo: entre 25 y 35 dólares (al este de China), entre 5 y 12 dólares (al oeste de China)
· Presupuesto medio: entre 35 y 100 dólares
· Presupuesto alto: a partir de 100 dólares
La parte oriental de China es más cara que la occidental. El presupuesto medio diario para la zona este puede ajustarse a 50 dólares estadounidenses. Sin embargo, si se visita la zona oeste, el presupuesto diario no tiene por qué superar los 25 dólares. El mayor gasto vendrá ocasionado por los largos viajes en tren. Comer no es caro en China, y si se es cuidadoso no se gastarán más de 7 dólares por jornada. El contrapunto lo pone el cobro al viajero del precio turístico, una práctica que anima a realizar el propio gobierno.
Se aconseja llevar dólares. La moneda extranjera y los cheques de viaje se pueden canjear en las principales sucursales del Banco de China, en los hoteles, en las tiendas de la amistad y en los grandes almacenes. Los establecimientos hoteleros, por lo general, ofrecen el tipo de cambio oficial. Es necesario guardar los recibos de las operaciones efectuadas para poder cambiar al final de la estancia los renminbi sobrantes. Se aconseja llevar cheques de viaje, porque el tipo de cambio que se les aplica es mejor que el del dinero en metálico. Los más comunes son Thomas Cook, American Express y Bank of America.
La utilización de tarjetas de crédito está ganando terreno en China; las más difundidas son la Visa, MasterCard, American Express (sucursales de Pekín, Shangai, Guangzhou y Xiamen), JCB y Diners Club. Los hoteles de categoría media a alta aceptan las tarjetas de crédito como medio de pago, al igual que las tiendas de la amistad y los grandes almacenes, pero no se podrán pagar los billetes de viaje con tarjeta. En las principales oficinas del Banco de China, se puede retirar dinero en metálico con la tarjeta de crédito con una comisión del 4%. En China, no es costumbre dejar propina, pero sí es habitual el regateo en tiendas, puestos callejeros y hoteles, aunque nunca en los grandes almacenes.



