Menu Principal:
La República Italiana o Italia, es un país de Europa del sur, que forma parte de la Unión Europea (UE).
Su territorio consiste principalmente de una península alargada y de dos grandes islas en el mar Mediterráneo: Sicilia y Cerdeña. Por el norte está bordeado por los Alpes, por donde limita con Francia, Suiza, Austria y Eslovenia. Los estados independientes de San Marino y Ciudad del Vaticano son enclaves dentro del territorio italiano. Italia forma parte del G7 o grupo de las siete naciones más industrializadas del mundo. Situada en el corazón del antiguo Imperio Romano, está llena de tesoros que reconstruyen la historia de las bases de nuestra civilización.
Extensión: 301.270 km²
Capital: Roma
Sistema Político: República Parlamentaria
Religión: Católica, judía, protestante y Islámica (por orden de importancia)
Moneda: Euro
Etnias: Italianos, albaneses alemanes
Población: 57.998.353
Idiomas: Italiano y algún dialecto del mismo
Sanidad: Muy buena
Clima:
Gentilicio: Italiano/Italiana
Código Telefónico: +39
Huso Horario: CET (UTC+1)CEST (UTC+2)
Visados: Exentos de él, miembros de la Comudidad Europa e incluso tiene el permiso de libre circulación por el acuerdo Schengen.
Electricidad y Medidas: 220v y sistema métrico
Fiestas Nacionales:
1 de enero
Año nuevo
Capodanno
6 de enero
Epifanía
Epifania
Movil
Domingo de Pascua
Pasqua
Movil
Lunes de Pascua
Lunedì di Pasqua
25 de abril
Aniversario de la Liberación
Liberazione
1 de mayo
Día del Trabajo
Festa del Lavoro
2 de junio
Día de la República
Festa della Repubblica
15 de agosto
Día de la Asunción
Assunzione
11 de noviembre
Día de Todos los Santos
Tutti i Santi
8 de diciembre
Imaculada Concepcion
Immacolata
25 de diciembre
Navidad
Natale
26 de diciembre
Día de San Esteban
Santo Stefano
31 de diciembre
Vispera de Año Nuevo
San Silvestro
¿Cuándo ir de Viaje a Italia?
* En cualquier época del año al tener un clima claramente mediterráneo cosa que hace que las temperaturas sean agradables.
* Si quieres evitar las aglomeraciones evita agosto, puesto que en Italia es típico ese mes como vacional y por tanto muchos comercios están cerrados.
* En invierno, es el esquí quien cobra protagonismo en los Alpes Italianos.
* ¿A quién no le suena el famoso mundialmente Carnaval de Venecia?. Descataremos también Il Palio, una de las celebraciones más importantes de Italia (Entre junio y agosto). La Regata de Venecia, la Cabalgata de Cerdenya y cantidad de fiestas con carácter católico como por ejemplo San Antonio de Padua, en junio son otras de las muchas fiestas que nos ofrece Italia.
* Italia es reconocida por su arte; cultura y varios monumentos, entre ellos la Torre de Pisa y el Coliseo romano; así como por su gastronomía (platos italianos famosos son la pizza y la pasta), su vino, su estilo de vida, su diseño, cine, teatro, literatura, poesía, artes visuales, música (en particular la ópera) y feriados.El período del renacimiento europeo comenzó en Italia durante los siglos XIV y XV.
* Italia es un país caro en cuanto al alojamiento y de precio más ajustado en cuanto al comer.
* Las tarjetas de crédito se aceptan en casi todos los estableciemientos y también posee gran cantidad de cajeros automáticos.
* Las propinas suelen estar incluídas en las facturas.
¿Qué ver en tu viaje a Italia?
Ciudades de Italia
Roma:
* Capital de la Rupública Italiana, Roma ofrece todo tipo de ofertas para los ristas bien sea de carácter cultural y ocio.
* Es tan variado y tan importante todo lo que en ella nos podemos encontrar que sería difícil decír qué ver, pero sin duda no nos podemos perder el Coliseo, el Domus Aurea (conjunto de Palacios de la época de Nerón), la Iglesia de San Pedro (en el Vaticano), la conocidísima Fontana de Trevi (pide un deseo), el arco de Constantino, el Castillo de Sant Angelo, el Monte ColiseumCapitolino, Piazza Navona, Via Veneto (donde se rodó la Dolce Vita), los vestigios etruscos de Roma, el Foro, los Baños Imperiales de Caracalla (muy bien conservados), la Vía Agipa, un camino de más de 2000 de historia, el Panteón de Marco Agripa (¡no te la pierdas!)...
* Con un buen calzado, que sea cómodo, prepárate para deambular por esta fantástica ciudad, tienes tanto para escoger que no tendrá fin tu caminata.
Florencia:
* PuenteVecchioFlorenciaCiudad renacentista fue durante mucho tiempo la capital del Reino de Italia y que vieron nacer a genios como Da vinci, Miguel Ángel, Donatello, Giotto, Boticelli, Caravaggio, Tiziano. Esto es debido a que Florencia fue regida durante un largo período (1434-1494, 1512-1527, 1530-1737) por la familia Médicis, mecenas de tantos artistas geniales.
* A visitar el Ponte Vecchio o de las mayores pinacotecas mundiales como es la galería Uffiz, el Palacio de Vecchio o una de las tantas residencias de los Medici.
* Es una ciudad ideal para conocerla a pie.
Venecia:
* Venecia, la ciudad de los canales, está situada sobre un conjunto de islas que se extienden en una laguna pantanosa en el mar Adriático, entre las desembocaduras de los rios Po (sur), y Piavea (norte) al nordeste de Italia.En ella destaca el conjunto monumental de la Plaza de San Marcos, con el palacio Ducal, el campanario y la basílica del mismo nombre.
* Son famosos sus canales, los cuales componen un gran entramado a modo de calles que parten del Gran Canal, que es como una gran avenida por donde discurren multitud de embarcaciones, grandes y pequeñas, siendo estas últimas las conocidas góndolas.
* CanalVeneciaEn Venecia nació Antonio Vivaldi, el gran compositor, el 4 de marzo de 1678 y murió en Viena, Austria el 28 de julio de 1741.
* Desde 1893 alberga la Bienal de Venecia.
* Es una ciudad casi en su totalidad peatonal, excelenta ocasión para visitarla paseando o en una de sus carísimas góndolas.
* Sus casi 120 islas unidas por puentes te fascinaran y te llevarán a la Plaza de San Marcos. A la Torre del Reloj y un sin fin de sus iglesias tan preciadas arquietctónicamente.
* Rodeada por islas igualemente maravillosas, descatacamos cerca de Venecia: Burano, conocida por sus encajes; Murano, conocida por sus cristales; y destacamos también la catedral bizantina de Torcello.
Milán:
* CatedralMilanA descatar en Milán, su gastronomía, su moda, el hecho de que albergue la última cena de Leonardo Da vinci ubicada en iglesia de Santa Maria delle Grazie.
* De visita obligada el Teatro Della Scala.
* Paséate por galería peatonal (con forma de bóveda) Vittorio Emmanuele II, eso sí, procura comprar poco, tu presupuesto podría verse afectado de manera seria.
* No te pierdas su impresionante Catedral, de estilo Neogótico.
Pompeya:
* Ciudad de visita obligada para ver vestigios romanos de lo que fue el mayor imperio de la época antigua. Sepultada en una erupción del Vesubio hay gran cantidad de ruinas en perfecto estado de conservación.
Asís:
* Ciudad que conserva sus murallas, conserva aún el encanto de las ciudades italianas del centro del país. En ella podrás admirar frescos de Giotto expuestas en la Basílica de Asís.
Sicilia:
* Visita su capital Palermo. Sus ruínas griegas en Siracusa. También no dejes de ver sus volcanes (como el Etna).
* Sicilia suele estar plagado de turista en modalidad de paqueta turístico.
Cerdeña:
* Otra isla con un sabor mediaval. Visita su Costa Verde. Y si te gusta el senderismo, aquí podrás encontrar alguna oferta que se ajuste a tus exigencias.
ITALIA al detalle
Roma
Roma irradia historia por todos sus rincones: tumbas etruscas, salas de reuniones republicanas, templos imperiales, iglesias románicas, campanarios medievales, palacios renacentistas, basílicas barrocas... En esta urbe una concentración de historia, leyendas y monumentos convive con un ajetreo constante de gente y tráfico que se desplazan de un lado para otro. Todas sus atracciones sorprenden a los visitantes de la ciudad eterna, y no puede destacarse una de otra: el Coliseo, del siglo I, es el legado romano más importante; el arco de Constantino, la Domus Aurea, conjunto de palacios que Nerón mandó construir después del incendio de la ciudad; La iglesia de San Pedro, donde se muestra el Moisés de Miguel Ángel; la arrogante opulencia del palacio del Vaticano, la intemporalidad del Foro, la conocida Fontana de Trevi, e incluso la excesiva velocidad de un Fiat Bambino o la factura de un caffè latte.
El Foro
El Foro, centro comercial, político y religioso de la antigua Roma, se extiende a lo largo y ancho del valle ubicado entre la colina del Palatino y del Capitolio. Fue construido durante unos 900 años, con edificaciones republicanas asentándose en yuxtaposición con los templos existentes desde la era imperial. El deterioro y la desintegración del lugar convertido en tierra de pasto reflejó la caída del Imperio Romano; en él se están haciendo excavaciones desde el siglo XVIII.
Al Foro se entra desde la plaza principal desde el Coliseo, esa casa de los horrores combinada con cantera de mármol, también conocido como Anfiteatro Flaviano. De repente el visitante penetrará en otro mundo: el pasado. Las columnas sobresalen de los montículos de hierba, y las columnas y frontones repuestos ayudan al visitante a imaginárselos tal y como eran. Algunos de los monumentos que deben verse incluyen el Arco de Séptimo Severo, el Templo de Saturno, la Casa de las Vestales, el Templo de Antonino y Faustina y el Arco de Tito.
Desde el Foro, se puede subir al Palatino, donde los ricos y poderosos construyeron sus palacios y sus templos personales. Las iglesias medievales, los jardines renacentistas y las villas transformaron las ruinas sitas en la cima en una mágica zona cubierta de hiedra (y de agapanto, un tipo de planta que crece en el suelo y da una flor de color púrpura o blanco) con grutas y vistas secretas. El visitante debe prestar atención a la Casa de Livia, el Domo de Augusto, el Palacio de los Flavia y a las ruinas de los Baños de Séptimo Severo. También se pueden contemplar las ruinas del Circo Máximo, aunque no quede mucho de lo que una vez fuera un circuito de carreras de carros y que tenía capacidad para más de 200.000 espectadores.
El Panteón de Marco Agripa es una de las creaciones arquitectónicas más sublimes del mundo: una cúpula suspendida, perfectamente proporcionada, reposando sobre una elegante batería de frontones y columnas. Se construyó el año 27 a.C., y se reconstruyó por orden del emperador Adriano en el año 120 d.C. El templo ha sido duramente saqueado y dañado a lo largo de los años; perdió sus bellísimas tejas de bronce dorado de la época del Papa Gregorio III. El visitante ha de buscar las tumbas de Rafael y Víctor Manuel I.
Los Baños de Caracalla son los baños imperiales mejor conservados de la ciudad. Éstos abarcan diez hectáreas de terreno, podían albergar a 1.600 personas y estaban provistos de tiendas, jardines, bibliotecas e instalaciones para hacer gimnasia.
La Vía Appia, el camino con más de 2.000 años de antigüedad, une Roma con Brindisi. Está lleno de monumentos, concretamente el Circo de Maxentio, y de tumbas, como la tumba de Cecilia Metella. Al camino también se le conoce por sus catacumbas (túneles cavados en roca volcánica que eran el lugar de encuentro y donde daban sepultura a los primeros cristianos perseguidos por Roma). Estos evocadores túneles no son aptos para claustrofóbicos, ni obesos ni para personas que constantemente están en baja forma.
La Santa Sede
No hay muchas religiones que posean de verdad un estado, pero el Catolicismo no es una religión cualquiera y la Santa Sede - o la Ciudad del Vaticano - no es un país corriente. A la cabeza por su santidad, este pequeño enclave en el centro de Roma es la capital espiritual y administrativa del Catolicismo Romano y el estado independiente más pequeño del mundo. Durante la semana laboral, la población se multiplica por cinco cuando los romanos cruzan la "frontera" para encomendar sus plegarias al Señor.
A pesar de su importancia para los devotos (se estima que hay uno billón de católicos en todo el mundo), las intrigas han acompañado al papado durante casi 2.000 años y un montón de escándalos han ocurrido dentro de los edificios del Vaticano. Pero incluso habiendo tenido una dudosa relación con los nazis, corrupciones varias y rumores de asesinatos de la Mafia, el Vaticano seguirá siendo un destino espectacular para los entusiastas de la historia, los personajes religiosos y los amantes del arte. Seguramente es el estado más rico por metro cuadrado del mundo, compensando su total ausencia de recursos naturales con una asombrosa colección inestimable de tesoros en obras de arte.
Castillo de Sant'Angelo
Se accede a él a través de uno de los puentes más bonitos del mundo: el Puente Sant'Angelo curvilíneo y ataviado con ángeles diseñados por Bernini. Este extraño y circular depósito de un edificio fue originariamente construido como mausoleo del emperador Adriano. En el siglo VI fue transformado en fortaleza papal y está vinculado a los palacios del Vaticano a través de pasajes subterráneos. Algunos papas sintieron la necesidad de sacar partido de las rutas secretas en épocas en las que se sentían amenazados. El mausoleo es hoy un interesante museo y su atmósfera evocadora se multiplica al saber que desde este lugar la Tosca de Puccini se arrojó al vacío abalanzándose hacia la muerte.
La Roma Cristiana
Roma está llena de iglesias muy especiales. La iglesia de Santa Maria Antigua es la iglesia más antigua del Foro, y la cercana iglesia de San Pietro en Carcere está en el lugar de la prisión donde se cree que San Pedro fue encarcelado y donde creó una corriente milagrosa de agua bautismal. En la colina Aventina, un bonito lugar aunque menos visitado, la iglesia de Santa Sabina del siglo V, con sus preciosas puertas talladas en madera. Santa Maria Maggiore data del siglo V pero posee una fachada barroca y un campanario de estilo románico. San Giovanni in Laterano es la catedral de Roma y hogar de las cabezas conservadas de San Pedro y San Pablo. Santa Croce in Gerusalemme data del siglo IV pero fue remodelada al estilo barroco, alberga lo que se cree que fueron trozos de la auténtica cruz. Santa Maria in Cosmedin es una de las iglesias medievales más refinadas de Roma que también es famosa por la Bocca della Verità (boca de la verdad), una antigua máscara de Tritón incrustada en un muro exterior. La leyenda dice que si alguien mete la mano derecha dentro de la boca y al mismo tiempo dice una mentira, ésta se cerrará de golpe. San Clemente define perfectamente los estratos que posee la historia de la ciudad. La iglesia del siglo XII, al nivel de la calle, fue construida sobre una iglesia del siglo IV, que a su vez fue edificada sobre una casa romana que albergaba un templo dedicado a Mitra, pero se cree que los fundamentos datan de la época de la República.
El monte Capitolino
La Piazza del Campidoglio de Miguel Ángel es el atractivo turístico estelar que se halla aquí. Creada en 1538, la plaza es un clásico del urbanismo renacentista. Bordeada por tres palacios (el Palazzo dei Conservatori, el Palazzo dei Senatori y el Palazzo Nuovo) antiguamente exhibía una estatua de bronce de Marco Aurelio. Los palacios del Conservatori y el Nuovo actualmente albergan el Museo Capitolino que está a reventar de estatuas clásicas: Niño con espino (a su lado), Galo muriendo y la Venus Capitolina. El Capitolino tiene vistas al Foro; y desde este lugar se gobernaba la antigua Roma.
Plazas y lugares para pasar el rato
La maravillosa colección de plazas de Roma se convierte en geniales lugares para darse un respiro paseando por la ciudad. La inmensa y preciosa Piazza Navona se trazó sobre las ruinas del estadio Domiciano. Bordeada de palacios barrocos, alberga tres fuentes, entre ellas la famosa fuente de los cuatro ríos de Bernini. En la época renacentista, la plaza se inundaba de gente que festejaba acontecimientos y se utilizaba como escenario de simulacros de batallas navales. Quizás el lugar más popular de Roma para pasar el rato, ser robado por carteristas o verse metido en un lío es la Piazza di Spagna, en el pie de los escalones españoles. La plaza está adornada con la fuente Barcaccia, cuya forma de barco se la dio Bernini, y a un paso está la Casa Conmemorativa de Keats y Shelley. La elegante Via Condotti ("un paraíso para los compradores") va a parar a la plaza mientras el café más antiguo de Roma, el Caffè Greco se puede encontrar en el nº 86.
Uno de los lugares más populares para dejarse caer no es una plaza sino una fuente: la Fontana di Trevi. Atrae a más monedas de los turistas que cualquier otra fuente de Roma, esto se debe al inteligente rumor que dice que si se tira una moneda es seguro el regreso a la Ciudad Eterna. La Piazza del Quirinale proporciona unas vistas sensacionales de Roma y de la basílica de San Pedro, mientras que la Piazza Venezia está eclipsada por el Monumento a Víctor Manuel, también conocido como "la máquina de escribir". La Piazza Barberini luce la fantástica Fuente del Tritón. La Via Veneto fue el lugar en el que se tenía que estar en los años cincuenta y sesenta cuando la de verdad asombrosa actriz de importación sueca dio vida a La Dolce Vita. Actualmente ya no es lo que era, aunque aún se pretenda que está de moda. También es el hogar de raros atractivos turísticos como la iglesia de Santa Maria della Concezione dei Capuccini, con ornamentos rococó y pilas piramidales exclusivamente creadas con huesos y calaveras de los monjes. El Campo de Fiori es una plaza muy animada que diariamente (menos el domingo) es la sede de un mercado de verduras y flores. El esplendor renacentista del Palacio Farnese está junto a la plaza.
Otras rutas ·
Ostia Antica
Desde el siglo IV a.C. hasta las invasiones del siglo V d.C., Ostia era una animada ciudad portuaria llena de mercaderes, marineros y esclavos. Situada en la desembocadura del río Tíber, hoy en día las ruinas proporcionan un fascinante destello de lo que fue la vida de la plebe del Imperio, que contrasta con las ruinas más ostentosas de Pompeya. Las ruinas que se han de buscar incluyen la entrada a la ciudad conocida como la Porta Romana, las Termas de Neptuno, el teatro, la completamente de mosaico Piazzale delle Corporazioni (las oficinas de los mercaderes), la opulenta residencia conocida como Domus Fortuna Annonaria y la bien conservada Casa de Diana, así como el surtido habitual de templos, foro y almacenes. Ostia Antica posee un buen museo que da cobijo a estatuas, mosaicos y frescos hallados en el lugar.
Tívoli
Este pueblecito turístico situado en la cumbre de una montaña ha sido un popular paraíso estival para ricos y famosos desde tiempos remotos. Los antiguos placeres se evocan en la Villa Adriana, el escondite de verano del emperador Adriano. Aunque el lugar ha sido saqueado sucesivamente a lo largo de los milenios debido a los materiales que se emplearon en su construcción, los restos que aún permanecen son suficientes para transportar al visitante a su antigua extensión, su sofisticación arquitectónica y a su magnificencia global. Entre los principales lugares de interés destacan la villa de la isla (donde Adriano pasó sus momentos meditativos), el palacio imperial con su plazoleta de oro y los restos de un complejo de baños.
Las reliquias renacentistas siguen todavía intactas en la Villa d'Este, mayormente famosa por sus jardines panorámicos y sus fuentes. La villa fue construida por el cardenal Hipólito d'Este, nieto del papa Borgia Alejandro VI. Sus atractivos principales residen en las vistas a los jardines y a las fuentes que se ven desde las ventanas. En los jardines, las cascadas de agua al aire libre caen de lleno en los terraplenes, se deslizan en estanques horizontales y de repente se expulsa a través de las bocas y los pezones de las estatuas.
La Roma etrusca
Algunos importantes yacimientos arqueológicos etruscos, entre ellos numerosas tumbas, se hallan a un paso de Roma. Para ayudar a preservar el deterioro de estos frágiles vestigios, la mayoría de los yacimientos se han de ver a través de unos cristales. Una de las urbes más importantes de la Liga Etrusca de ciudades estado fue Tarquinia, que se cree que fue fundada en el siglo XII a.C. Fue el hogar de los reyes tarquinos, que gobernaron Roma antes de la República. La necrópolis alberga tumbas decoradas exquisitamente con frescos. La población medieval posee algunas iglesias y el Museo Nacional, atestado de tesoros etruscos que incluyen un precioso friso de terracota con caballos alados encontrados en el yacimiento etrusco. Cerveteri se fundó en el siglo VIII a.C., y es famosa actualmente por las tumbas conocidas como tumoli, grandes montículos de tierra con bases de piedra esculpida. Veio fue una vez la ciudad más grande del sur de Etruria, sin embargo actualmente los únicos restos de este período son trozos de una piscina y la parte más baja de un templo. De vuelta a Roma, el visitante debe dirigirse al Museo Etrusco en la Villa Borghese.
Las actividades de Roma (aparte del obligado turismo) normalmente no implican nada que sea agotador más que comer, beber y escuchar buena música. Es posible que el visitante pueda conseguir hacer una carrerita sudando la camiseta arriba y abajo de los escalones españoles, lo único si alguien se emociona al pensar que está persiguiendo a un carterista. Si lo que se desea es un poco de ejercicio, se pueden alquilar bicicletas cerca de Porta Pinciana en Villa Borghese. En Villa Doria Pamphili, a 2 km al sur del Vaticano, está el parque más grande que hay en Roma y es un lugar encantador para dar un paseo o para ir de picnic. Para quienes vayan con niños, o simplemente tengan alma de chaval, hay zonas para montar a lomos de un pony y para ver espectáculos de marionetas en el monte Gianicolo, a la que se llega realizando un corto paseo al sureste de la Ciudad Santa. En caso de estar cansado y tener los pies molidos de tanto ir de un monumento a otro, se recomienda una escapada a las relajantes fuentes termales citadas en la Divina Comedia de Dante, que se hallan situadas cerca de Viterbo a 90 km al norte de Roma.
Florencia
Ciudad del Renacimiento, Florencia debe su legado artístico a genios como Leonardo da Vinci, Miguel Ángel, Filippo Brunellesqui, Giotto, Boticelli, Donatello, Rafael, Piero de la Francesca, Carabaggio, Tiziano y Tintoretto y a los más de trescientos años bajo el gobierno de la dinastía de los Médici durante la época renacentista. A pesar de estar cerrada en sí misma, Florencia es una de las urbes más agradables; conserva un fuerte parecido con el pequeño centro de finales del medioevo que tanto contribuyó al desarrollo cultural y político de Europa. Desgraciadamente, una multitud de turistas la inunda en los meses estivales.
Mientras que en Roma todo rezuma historia, Florencia transporta al viajero al Renacimiento; el Ponte Vecchio, bordeado de tiendas, el inconfundible duomo, la galería de los Uffizi, una de las mayores pinacotecas del mundo, la Piazza della Signoria, donde se encuentra el Palazzo Vecchio y las capillas de los Medici... Por fortuna, el desplazamiento a todos estos inolvidables lugares puede efectuarse a pie.
Qué ver
Piazza del Duomo
El destacable Duomo, con su fachada de mármol rosa, blanco y verde y la característica cúpula, domina el horizonte de la ciudad. El edificio, una de las cuatro catedrales más grandes del mundo, tardó dos siglos en construirse (pero la fachada no se completó hasta el siglo XIX). La voluminosa cúpula fue diseñada por Brunelleschi, y su interior exhibe frescos y vidrieras de algunos de los mejores artistas del Renacimiento: Vasari, Zuccari, Donatello, Uccello y Ghiberti. El visitante puede tomar aliento y subir para verlo más de cerca, y será recompensado con vistas fantásticas de la ciudad y con una explicación de cómo la cúpula fue ingeniosamente construida sin andamios (aunque ahora esté lleno de ellos para aguantar el duomo). Aún hoy la cúpula define el tipo de ciudad que era, donde ninguno de los edificios la supera en altura.
Giotti diseñó la Campanile de la catedral, y Pisano y della Robbia se encargaron de los bajorrelieves. Todo ello también en mármol rosáceo, verde y blanco. Contiguo a éste se erige el Baptisterio, uno de los edificios más viejos de la ciudad que, inicialmente, fue un templo pagano. El edificio es famoso básicamente por sus puertas doradas de bronce. Las que se orientan hacia el sur son de Pisano pero las que están en el ala norte (en dirección a la catedral) son las más comentadas. Creadas por Ghiberti, son conocidas como la Puertas del Paraíso (se cree que este sobrenombre lo puso Miguel Ángel). Forjadas entre 1424 y 1452, la belleza y la sofisticación las enmarcan como una de las primeras obras del Renacimiento. Los techos del Baptisterio lucen sangrientos mosaicos del Juicio Final, datados del siglo XIII.
Justo detrás de la catedral se ubica el Museo del Duomo, en el cual figuran los entrepaños originales retirados de las puertas del Baptisterio, la máscara mortuoria de Brunelleschi, las herramientas utilizadas para la construcción de la cúpula y una impresionante colección de esculturas que incluyen obras de Miguel Ángel.
Piazza della Signoria
Durante siglos la piazza ha sido el eje de la vida política florentina; por este motivo está rodeada por algunos de los edificios más conocidos de la ciudad. Con su famoso grupo de esculturas, la loggia parece una galería al aire libre de escultura; donde son particularmente chocantes las magníficas estatuas de Perseo de Cellini y El Rapto de las Sabinas de Giambologna.
Vigilando las puertas del Palazzo Vecchio se planta una copia del apabullante David de Miguel Ángel. El Palazzo fue sede del ayuntamiento de Florencia desde 1322. Su característica torre es otro de los símbolos de la ciudad, y el interior del palazzo fue fastuosamente redecorado por Vasari. Un corredor elevado llamado Pasillo de Vasari empieza en el Palazzo, pasa a través de la galería de los Uffizzi, cruza el Arno por encima del Ponte Vecchio y va a parar al Palazzo Pitti. Esta vía de acceso secreta fue utilizada por los Médicis como forma de visitar sus distanciados palacios sin tener que mezclarse con el populacho. A lo largo del pasillo se alinean diversas obras de arte que se colgaron más tarde.
De vuelta a la loggia y como enclave destacado a orillas del río Arno se halla la famosa Galería de los Uffizi. La maravillosa colección de la galería se dispuso para ilustrar la historia evolutiva del arte florentino. Algunas de las piezas más famosas se exponen de la sala 7 a la 18, y se incluyen El nacimiento de Venus de Botticelli, la Venus de Urbino de Tiziano, la Sagrada Familia de Miguel Ángel y El duque y la duquesa de Urbino de Piero della Francesca.
Si se sale de los Uffizzi con energía y concentración de sobras, se puede pasear a orillas del río para llegar al Ponte Vecchio. El afamado puente del siglo XIV en el que las tiendas se suceden unas al lado de las otras y en las que se vende joyería de oro y de plata. El puente fue el único de la ciudad que escapó de la destrucción durante la Segunda Guerra Mundial.
Santa Croce
Si el visitante experimenta un ligero mareo al salir de la Iglesia de la Santa Croce que no se desespere. Es probable que haya sucumbido a la Enfermedad de Stendhal, una dolencia que se diagnostica a 12 de los turistas que acuden a Florencia cada año. Este mal recibe este nombre por las personales sensaciones que experimentó este escritor francés cuando visitó la urbe a finales del siglo XIX. La fachada del edificio está decorada en mármol geométricamente pintado (añadido en el siglo XIX), pero las auténticas maravillas residen en su interior, donde ilustres florentinos descansan en paz, afortunadamente inmunes a los pisotones de los turistas. A lo largo de sus paredes se alinean diversos sepulcros y 276 lápidas pavimentan el suelo. Los personajes más famosos que yacen en la iglesia son Miguel Ángel, Maquiavelo, Galileo y Bardi. Sus varias capillas exhiben obras de arte de Giotto y della Robbia, y Brunelleschi diseñó los apacibles claustros.
El Museo de Santa Croce muestra un crucifijo de Cimabue, que lamentablemente sufrió daños importantes durante las inundaciones de 1966. Otras iglesias que el visitante no debería perderse son la Orsanmichelle plagada de estatuas; la de Santa Trinità que luce frescos de Ghirlandaio; la de Todos los Santos con frescos de Botticelli y Ghirlandaio; la de Santa Maria Novella, que alberga la revolucionaria Trinidad de Masaccio junto a otras significantes obras de arte; la popular SS Annunziata; la San Marco de Giambologna; y la basílica del Santo Spirito, uno de los últimos encargos de Brunelleschi en la que se muestra la Virgen con el Niño de Filippino Lippi.
Saliendo de Santa Croce y con sólo doblar la esquina el visitante se topará con la Casa Buonarroti, una casa propiedad de Miguel Ángel pero en la que nunca vivió. Actualmente se pueden encontrar una colección de copias de la obra maestra por antonomasia, pero el auténtico David exhibiendo toda su majestad se puede contemplar en la galería de la Accademia.
Piazza San Lorenzo
Este barrio encantador recuerda a la Florencia de primer orden que un día fue, cuando Cosme I era rey y la ciudad rezumaba creatividad cultural por doquier. La basílica de San Lorenzo fue empezada por Brunelleschi en 1425 y hoy se contempla como una de las iglesias con el más puro estilo renacentista de la ciudad. La fachada del ala este es especialmente interesante por la inexistente decoración de sus paredes que desvela un antiquísimo trabajo de albañilería. Ésta fue la iglesia parroquial de la familia Médicis, y muchos de sus miembros fueron enterrados aquí. Donatello diseñó los púlpitos de bronce; el artista también fue enterrado en una de las capillas. Si se atraviesa el claustro, se llegará a la biblioteca Laurenciana, encargada para albergar la inmensa colección de libros de la familia; muestra una majestuosa escalera hecha por Miguel Ángel. Las capillas de los Médicis, donde descansan los más famosos, están suntuosamente decoradas con mármol precioso y piedras semipreciosas. La Sacristía Nueva de San Lorenzo fue diseñada por Miguel Ángel y da cobijo a sus esculturas Día y noche, y Aurora y crepúsculo.
Junto a la basílica se distribuyen diferentes palazzos, a través de cuyas antiguas puertas de madera se pueden vislumbrar sus patios interiores; y también se encuentra el ajetreado mercado central, un lugar donde encontrar gangas de lana o de piel, especialmente para aficionados al regateo.
El Museo Bargello
El Museo Bargello contiene el registro más completo de esculturas medievales y renacentistas de Italia. Entre sus obras más notables se pueden encontrar el borracho Baco de Miguel Ángel, el David de Donatello, los dibujos presentados por Brunelleschi para La Competición de las Puertas del Baptisterio (certamen que por cierto ganó Ghiberti) y Mercurio de Giambologna. El exterior de este edificio fuertemente acorazado recuerda la pasada utilización de la construcción como cuartel general de la policía y prisión. No muy lejos se encuentra la Casa de Dante, un pequeño museo que analiza la famosa vida florentina.
Palacio Pitti
Uno de los lugares más visitados en la orilla sur del Arno, este palacio fue diseñado por un adicto al trabajo llamado Brunelleschi para la familia Pitti, rivales de los Médicis (quienes pronto se lo hicieron suyo). Es un impresionante y mastodóntico edificio, y una tesorería que almacena una gigantesca colección de arte de la familia de los Médicis. Entre las joyas que se pueden encontrar se incluyen trabajos de Rafael, Filippo Lippi, Tintoretto, Veronese y Rubens, todos ellos decorando ostentosamente las paredes. Las restauradas habitaciones transportan directamente al visitante al estilo de vida extravagante de los Médicis, y al de los Savoy, que posteriormente les usurparon el trono. El palacio también alberga una galería de arte moderno y una colección de trajes. Para quienes sean adictos a los palazzos, no deben perderse el Palazzo Strozzi, uno de las sedes renacentistas más impresionantes de la ciudad; el Palazzo Rucellai, diseñado por Leon Battista Alberti es actualmente un museo fotográfico; y el Palazzo Pacci, atribuido a Brunelleschi.
Rodeando por detrás el Palazzo Pitti crece uno de los parques más preciados e impresionantes de Florencia: los jardines de Boboli. Un ejemplo perfecto del paisaje simétrico renacentista cuyos jardines tienen estanques, fuentes, parterres geométricos, árboles perfectamente alineados, una gruta y el Forte di Belvedere en forma de estrella. Si aún se tiene energía, se puede proseguir hacia la Via de Belvedere hasta llegar al Piazzale Michelangelo, que muestra una de las vistas más bonitas de la mágica ciudad.
Otras rutas ·
Abrigada por los valles montañosos entre los ríos Arno y Mugnone, la bonita Fiesole ofrece espectaculares vistas de la no muy lejana Florencia (8 km al sur) y regala una bocanada de aire fresco a aquellos que deseen desconectar del bullicio de la ciudad. Este poblado fácilmente desvela su pasado etrusco, romano y renacentista, y como refugio estival ha atraído a personajes como Boccaccio, Proust, Gertrude Stein y Frank Lloyd Wright. Fiesole posee un duomo, un impresionante museo de arte y un yacimiento arqueológico que exhibe un templo etrusco y los restos de un teatro y unos baños romanos. Fiesole es particularmente popular por sus picnics, y sus fascinantes calles tortuosas proporcionan paseos bucólicos.
Los Médicis construyeron opulentas casas de campo a lo largo de los terrenos que circundan la ciudad durante los siglos XV y XVI. La Villa della Petraia, a 3,5 km al norte, es una de las más bonitas. Fue encargada por el cardenal Ferdinand de Médicis en 1576 y dispone de magníficos jardines. La Villa di Castello, más al norte, era la casa de verano de Lorenzo el Magnífico, y la Villa di Poggio a Caiano, como sede más permanente que la anterior, fue construida por di Sangallo para Lorenzo, a unos 15 km de Florencia.
Al noreste, esta región muestra algunos de los pueblecitos más originales de la Toscana. El río Sieve, que riega sinuosamente el valle lleno de viñedos es popular entre los piragüistas. El Muggello es muy conocido entre excursionistas, amantes del trékking, escaladores y jinetes. Entre los puntos de interés que se pueden visitar está el estratégicamente bien ubicado Convento Montesenario y el pueblo vinícola de Rufina, con su propio museo de viticultura.
Aunque esté situado a 17 km al noroeste, Prato ha participado del crecimiento urbano y cultural de la metrópoli. Prato fue fundada por los ligures pero posteriormente fue arrebatada por los etruscos y los romanos. En el siglo XI fue un centro importante de producción de lana, y aún hoy, es uno de los mayores fabricantes textiles de Italia. La antigua ciudad amurallada es afortunadamente un intacto islote histórico en medio de tanto suburbio industrial. Se pueden ver palacios, la impresionante galería municipal de arte, con una fachada de della Rubia y frescos de Filippo Lippi, Uccello y Gaddi; la catedral conserva el Fajín de la Virgen, que en la pintura de Gaddi no se diferencia mucho de un bolso hippie. El centro también tiene un castillo imperial, construido durante el siglo XIII.
Florencia no es precisamente un paraíso de quienes van en busca de fuertes descargas de adrenalina, sino que satisface más a los adictos a la cafeína, a los zapatos caros y a los querubines alados. Para aquellos que se sientan desesperados por estirar las piernas y por un poco de aire fresco, un paseo por los jardines de Boboli es altamente recomendable (las vistas desde aquí no están mal). También se puede hacer un tour en bicicleta de montaña, durante un día o medio, por los campos que rodean Florencia, o se puede alquilar una bicicleta e infiltrarse entre el tráfico de la ciudad.
Venecia
La ciudad de los canales es única. Ha sido realmente concebida para el ser humano; es peatonal, prácticamente no circulan automóviles, y las seductoras y estrechas callejuelas sustituyen a las transitadas avenidas urbanas. La armoniosa arquitectura de la urbe, con sus callados muros y sus tentadores balcones con sus rendijas y ventanas reflejando destellos del agua, parece haber surgido uniformemente entre los siglos XII y XVI. Las oscuras callejuelas desembocan repentinamente en alguna plaza soleada con alguna iglesia o cruzan las miríadas de canales de la ciudad por alguno de sus innumerables puentecillos. La atmósfera que se respira en Venecia es realmente mágica y festiva.
La metrópoli está construida sobre 117 pequeñas islas unidas con puentes y canales y se conecta con la ciudad de Mestre por carretera y ferrocarril. El Gran Canal recorre la ciudad y, dirigiendo la mirada a la plaza de San Marcos, se descubre una inolvidable perspectiva de la misma, abarrotada de palomas, con la basílica o catedral, su Campanile y la torre del Reloj. En la piazzeta anexa se encuentra el palacio de los Dux, y el puente de los Suspiros enlaza el palacio con las antiguas prisiones. Las góndolas permanecen en los canales ante las iglesias de Santa Maria della Salute, San Giorgio Maggiore y el Redentore. De la estación de tren a la plaza de San Marcos, se tarda una media hora a pie, siempre que uno resista la tentación de desviarse por una de las muchas callejuelas que se apartan del conducto principal (Lista di Spagna). Para apreciar los espléndidos palacios que bordean el canal, es preferible alquilar una góndola.
El puente de la Academia conduce a una Venecia más tranquila, así como a la galería de la Academia, que exhibe una gran colección de obras de los maestros venecianos. La vecina galería Peggy Guggenheim contiene una excelente muestra de historia y arte, centrando su colección en obras de principios del siglo XX. Venecia está rodeada por islas igualmente fascinantes; Lido, el enclave donde se desarrolló Muerte en Venecia ; Murano, el reino del cristal veneciano; Burano, famosa por sus encajes; y Torcello, que parece haberse introducido en el túnel del tiempo, con su catedral bizantina.
Milán
Esta atrae a un gran número de turistas por su moda, su gastronomía, su ópera, su iglesia (la cuarta mayor del mundo), su castillo renacentista y el fresco de La Última Cena, de Leonardo da Vinci. Sin embargo, esta gran metrópoli puede definirse también como una ciudad muy comercial, la capital de los negocios y las finanzas. Es apasionante ir de compras por sus vías y galerías comerciales; su cocina es legendaria y la vida nocturna destaca por ser una de las más vigorosas, en parte debido a la vitalidad que le ha infundido la mayor comunidad gay del país. Se extiende a lo largo de varios kilómetros, pero las principales atracciones históricas se concentran alrededor de sus dos monumentos más importantes: el inmenso duomo gótico, iniciado en 1386 y finalizado quinientos años más tarde, y el renacentista castillo de los Sforza. La plaza del Duomo está bordeada por uno de los más hermosos centros comerciales, la galería peatonal abovedada Vittorio Emmanuele II. Si se consigue resistir la tentación de las cafeterías y las boutiques, el visitante puede acercarse al santuario de la ópera, el Teatro della Scala, así como visitar su museo. Milán está repleto de galerías de arte y exposiciones, y La Última Cena de Da Vinci se guarda en el refectorio de los dominicos en la iglesia de Santa Maria delle Grazie.
Qué ver
El Duomo
El ombligo de Milano, la Plaza del Duomo, posee el ambiente del Piccadilly Circus de Londres pero con una arquitectura mucho más interesante. La catedral fue encargada en 1386 y es la cuarta iglesia más grande del mundo. La maravilla del gótico tardío luce un bosquejo de agujas y de estatuas, cúspides de mármol y columnas, todas ellas unidas por una telaraña de arbotantes. La estatua cobriza dorada de la Madonna se alza por encima de un sinnúmero de vértices, distrayendo a los curiosos impresionados por una de las omisiones más interesantes de la iglesia: el duomo no tiene campanario.
La reliquia más preciada del duomo es el clavo que supuestamente se utilizó para clavar a Jesús en la cruz hace un montón de años. Cada septiembre, el arzobispo de Milán recupera el pedazo sagrado de metal colgado de una percha en las alturas de la nave y lo muestra a sus fieles seguidores.
El vecino Museo del Duomo hace crónica de los seiscientos años de iglesia y muestra una interesante colección de arte y objetos religiosos.
Cenacolo Vinciano
Leonardo da Vinci plasmó el momento más conmovedor de la Biblia, La última cena, mediante una mezcla experimental de témpera y óleo. Desde 1498, la pintura se ha ido desconchando sin parar de las paredes de este convento. Los infinitos esfuerzos por restaurarlo han ido mermándola toda dejando un aura de las pinceladas del maestro, pero con eso ya es suficiente. Es una potente pieza de arte.
Si se desea visitar el refectorio del Convento di Santa Maria delle Grazie, donde la pintura fue recientemente restaurada en 1999, hay que planearlo con antelación. Para unirse a un grupo de 25 personas (se abren las puertas cada 15 minutos), se debe reservar con semanas de antelación por teléfono y tener la tarjeta de crédito a punto. Hay historias sobre viajeros que consiguieron entrar sin reserva previa; sin embargo los milagros así parece que estén reservados a los que de verdad son creyentes.
Castello Sforzesco
En la punta noreste de la encantadora Via Dante, que cruza la Piazza del Duomo, se erige el imponente Castello Sforzesco. Originariamente una fortaleza militar; fue remodelado completamente por Francesco Sforza, uno con una vena muy comodona. Las nuevas y mejoradas defensas fueron diseñadas por Leonardo da Vinci.
El castillo encierra una colección de museos modernos que guardan antigüedades. La impresionante colección de esculturas incluye la Pietá Rondanini de Miguel Ángel. También se pueden ver pinturas de Bellini, Tiepolo, Mantenga, Correggio, Tiziano y Van Dyck. Si el visitante se cansa de los maestros italianos, puede intentar distraerse con la colección de artefactos egipcios.
Detrás del castillo, el Parco Sempione es un parque de 47 hectáreas con un montón de sitios para pasear y un interesante (aunque un poco hecho trizas) anfiteatro al aire libre que fue inaugurado por Napoleón.
Teatro alla Scala
Erigiéndose por encima de la Piazza della Scala (por si misma dominada por un monumento dedicado a da Vinci) se planta el célebre Teatro alla Scala. La Scala, tal y como se la conoce normalmente, alzó por primera vez el telón en 1778 y ha regalado abundantes arias a generaciones de aficionados a la ópera durante años.
El teatro fue duramente castigado por los bombardeos en la Segunda Guerra Mundial; sin embargo reabrió sus puertas bajo la batuta del afamado compositor Arturo Toscanini, quien volvió a Milán tras un período de ocho años como director de la Filarmónica de Nueva York.
El adyacente Museo Teatrale alla Scala (Museo Teatral de la Scala) se jacta de poseer curiosidades como la máscara mortuoria de Verdi (completa con los pelos faciales del maestro).
Otras rutas ·
Pavia
El próspero centro industrial y cultural a orillas del río Ticino es seguramente más conocido por su prestigiosa universidad (entre cuyos alumnos se encuentran el explorador Cristóbal Colón y el físico Alejandro Volta famoso por el "voltio"); sin embargo hay muchas razones para pegarse un viajecito de media hora desde Milán.
El atemorizante Castello Visconti fue construido en 1360 para Galeazo II Visconti, quien obviamente disponía de residencias menos aterradoras para vivir y la verdad es que nunca vivió aquí. A pesar de todo, la interesante arquitectura medieval y el museo de arte moderno que alberga su interior lo convierten en un encanto poco común.
Aún más asombroso es el Certosa di Pavia, un monasterio gótico del siglo XIV, que un día figuró entre las construcciones más suntuosas del norte de Italia. Las pinturas murales al trompe l'oeil (técnica mixta del óleo utilizada en el siglo XVI con la que se jugaba con las dimensiones de los objetos o modelos representados), una sacristía del año 1409 construida totalmente con dientes de hipopótamo y decenas de esculturas pequeñas hacen de este lugar un sitio más que confortable para ser un monje.
Lago Maggiore
Allí donde las planicies lombardas trepan hacia los Alpes, el campo está moteado con una serie de sensacionales lagos azules. El Lago Maggiore atrae a gran parte de la flor y nata de Milán y a masas de turistas quemados por el sol provenientes del norte de Europa, quienes acuden a manadas a la remilgada y estirada localidad turística de Stresa durante los meses de calor en verano.
Desde Stresa, se puede navegar hacia las bucólicas Islas Borroneas; Isla Bella es la más turística y, discutiblemente, la más interesante que presenta un suntuoso castillo atiborrado de antigüedades. Isla Madre posee su propia residencia real y las palmeras más altas de Italia, mientras Isla Pescatore conserva su encanto de pueblo de pescadores.
Parco Nazionale della Incicioni Rupestre
Al norte de Milán y a lo largo y ancho del Valle Camonica, tres parques nacionales presumen del campo más bonito e intacto que la región puede ofrecer. El inmenso Parco dell'Adamello ofrece asombrosas oportunidades para hacer excursiones, mientras que el Parco Nazionale dello Stelvio se halla surtido de refugios alpinos.
Para los amantes de la piedra tallada y esculpida pueden sacar el máximo provecho en el Incicioni Rupestre, el más interesante de los tres parques. Es un museo al aire libre de 30 hectáreas que alberga una colección de grabados que datan de épocas tan remotas como la Edad de Bronce.
En Milán hay un montón de maneras para mantenerse en forma. Como corresponde a una ciudad tan obsesionada con el trabajo duro, hay numerosos gimnasios donde el visitante puede hacerse socio por un corto período de tiempo y hacer ejercicio para regocijo de su corazón. Ir en bicicleta es otro pasatiempo popular, pero se debe tener mucho cuidado ya que los milaneses suelen conducir de la misma manera en que viven, a toda pastilla.
Si se sale fuera de la ciudad, se dispondrá de oportunidades para la acción sea cual sea la temporada. Cuando hace calor, se puede escapar a uno de los numerosos lagos alpinos para navegar, hacer esquí acuático o nadar. Tan pronto como caigan las primeras nieves, el viajero puede encaminarse a las montañas, donde hay un montón de pistas de esquí de talla mundial donde practicar este deporte y el snowboard.
Nápoles y Pompeya
La enérgica Nápoles, capital de la región de Campania, se emplaza en una de las bahías más hermosas del continente, a la sombra del monte Vesubio, volcán en activo. Es una de las ciudades más pobladas y dinámicas de Europa, con sus trabajadores y habitantes, sus callejuelas abarrotadas de gente que esquiva, adelanta, pasea o conduce las famosas Vespas.
El centro histórico napolitano está formado por la plaza del Gesu', con sus iglesias, el duomo, el Palazzo Reale y el teatro de la ópera de San Carlo. El Castel Nuovo, construido en el siglo XIII, se asoma al puerto y, más lejos, en el paseo marítimo se alza un castillo normando rodeado por Borgo Marinaro, un pequeño pueblo pesquero. El Museo Arqueológico Nacional exhibe una espléndida colección de arte grecorromano, así como tesoros de valor incalculable descubiertos en Pompeya y Herculano.
Desde Nápoles, se puede acceder fácilmente a Pompeya, próspero centro de veraneo para romanos acaudalados, que quedó sepultado entre cenizas, piedras y lodo durante la devastadora erupción del monte Vesubio en el año 79 d.C. Las enormes ruinas reflejan la forma de vida de los antiguos romanos, y entre ellas destacan diversos templos, un foro, uno de los mayores anfiteatros romanos, los restos de lujosas casas decoradas con frescos y mosaicos, y calles abarrotadas de establecimientos.
Costa de Amalfi
De Sorrento hasta llegar a Salerno se extiende una franja de unos 50 km a lo largo de un promontorio, que constituye una de las zonas costeras más bellas de Europa. La carretera se adapta a las serpenteantes curvas de esta costa formada por acantilados, y se asoma sobre sus aguas de azul intenso, atravesando pueblos que penden al límite de los precipicios.
Positano es el primer puerto de escala al salir de Sorrento; ofrece un paisaje realmente sublime con arcadas entre las casas rosadas y de color miel que se ciernen precariamente sobre un mar iridiscente; además, buscando con detenimiento pueden descubrirse cafeterías y hoteles de un encanto sin igual. Unos kilómetros más adelante aparece Amalfi. Su arsenal y su imponente duomo revelan su antiguo estatus de supremacía naval, que compartió con Pisa y Génova. Unas curvas en forma de horquilla separan Amalfi de Ravello, que se eleva como un balcón sobre la bahía. Su duomo conserva un interesante púlpito con seis leones esculpidos en su base; además, está formado por villas con hermosos jardines. La historia de Salerno es paralela a la evolución de la península; la habitaron desde los etruscos hasta los romanos y también pasó a ser una ciudad medieval, pero la ciudad quedó destruida tras la II Guerra Mundial, por ser una de las principales zonas de desembarco de los aliados.
Siena
Las murallas, uno de los muchos vestigios de la antigua ciudad medieval, aún coronan las colinas que circundan Siena. Sus edificios marrón rojizo popularizaron el pigmento siena tostado, y su próspero escenario cultural pasó a ser conocido en los siglos XIII y XIV como la Escuela de Siena, especialmente fecunda en obras pictóricas; muestras de la pintura sienesa se encuentran en la pinacoteca nacional, situada en el palacio de Buensignori. Las dificultades económicas y la peste negra de 1348, que mató a dos tercios de la población, frenaron el desarrollo cultural y propiciaron la decadencia de la urbe. Afortunadamente, pudo finalizarse la construcción de la plaza del Campo, quizá la plaza medieval más grande de Italia, que alberga el elegante Ayuntamiento y una emblemática torre situada a su lado. El duomo de Siena se alza con magnificencia, con sus franjas de mármol blanco y negro en la fachada. Prácticamente todo el centro histórico de la ciudad acoge palacios, plazas, colecciones de arte, museos e iglesias; el centro urbano se puede recorrer a pie, con lo que pueden descubrirse todos sus atractivos perdiéndose por las callejuelas.
Asís
La ciudad amurallada de Asís se ha mantenido relativamente alejada de las masas turísticas. Situada en la región de Umbria, en el centro de Italia, este centro de peregrinos y viajeros encandila con sus fastuosos edificios de brillante mármol blanco. Asís está dominada por la enorme Rocca Maggiore, fortaleza del siglo XIV que ofrece unas vistas admirables sobre el valle y Perugia. Aquí nació San Francisco, en 1182; y las obras de su basílica se iniciaron dos años después de su muerte, en 1228. Se trata de un magnífico tributo al patrono de los animales, con frescos de Giotto, Cimabue y Martini. Entre los vestigios de las épocas imperiales se encuentran el foro excavado y la fachada con pilares del templo de Minerva; los cimientos romanos son la característica común de muchos edificios. Entre las principales iglesias destacan Santa Maria Maggiore, San Pietro, Santa Clara y la basílica de Santa Maria degli Angeli
Italia Otras rutas
Sicilia
Sicilia es tierra de contrastes; desde la decadente grandeza de su capital, Palermo, hasta las ruinas griegas de Siracusa, el inseguro monte Etna y las islas Eolias; entre estas últimas destacan la turística Lípari, la aristocrática Panarea, la abrupta Vulcano y Stromboli, con su volcán y sus espectaculares erupciones. Situada estratégicamente en el Mediterráneo y siendo su mayor isla, Sicilia ha atraído numerosos invasores y colonizadores, que dejaron a su paso templos griegos, ruinas romanas, iglesias normandas y castillos y cúpulas árabes y bizantinas. Los sicilianos siguen estando fuertemente vinculados a su tierra, pese al calor del verano, que puede llegar a ser realmente abrasador; por fortuna, las playas son excelentes.
Otros puntos de interés son la magnífica catedral del siglo XII en Monreale, y Taormina, un lugar que a pesar de su excesivo turismo sigue mereciendo la pena, con su teatro griego, sus jardines públicos, el palacio, la catedral y las playas.
Qué ver
Esta urbe se contó entre las más resplandecientes del Mediterráneo bajo la férula de los árabes y, más tarde, de los normandos. Se encuentra actualmente en un asombroso estado de decrepitud. Bombardeada durante la II Guerra Mundial, la ciudad sufre desde entonces el descuido de los ediles. En medio de esta atmósfera caótica -que, por otra parte, posee su encanto- Palermo esconde en su seno autenticas joyas, testigos de sus tiempos de esplendor.
En la primera planta del imponente y austero palacio de los Normandos, la capilla palatina (1130-1140) cristaliza la riqueza del estilo árabe-normando con sus soberbios mosaicos bizantinos y su techo de estalactitas. No menos deslumbrantes son los mosaicos que adornan el interior de la iglesia de la Martorana. Su construcción data del siglo XII, pero soportó diversas modificaciones durante los siglos posteriores. En las inmediaciones, las cúpulas árabes de San Cataldo (siglo XII) evocan más una mezquita que una construcción para el culto cristiano. La iglesia de San Giovanni degli Eremiti (1132) está rematada con cinco domos rosados y adornada con un bello jardín adosado a las ruinas de un claustro.
La plaza de Pretoria, cuya fuente constituye uno de los escasos ejemplos que permanecen del estilo renacentista en Sicilia, pone punto final al recorrido a través de la Edad Media. La desnudez de sus estatuas de mármol le valió el apodo de Fuente de la Vergüenza. Con más de ocho mil cuerpos embalsamados, las catacumbas de los Capuchinos complacerán a los más morbosos. Procedentes de la buena sociedad palermitana del siglo XVII hasta finales del XIX, estos cadáveres visten con suntuosidad. Después de esta incursión macabra, el mercado de Vucciria ostenta, en cambio, idénticas escenas cotidianas propias de los zocos del Magreb o de Oriente Próximo. Pilas de aceitunas y guindillas rojas se amontonan, para mayor placer de los sentidos, junto a los puestos de pescado encabezados por enormes peces espada. Una vez agotados los múltiples encantos de Palermo, y a 8 km al suroeste de la ciudad, Monreale constituye una etapa imprescindible. Su maravillosa catedral del siglo XII enarbola interesantes mosaicos bizantinos, entre otros, un Cristo bendiciendo.
A 11 km de Palermo, la elegante localidad balnearia de la playa de Mondello se halla encajonada a lo largo de una hermosa bahía a la sombra del monte Pellegrino (606 m). Este pico abriga el santuario de Santa Rosalía así como un mirador que abarca toda la costa.
Encaramada sobre una colina, la graciosa urbe medieval de Agrigento está suspendida sobre la costa mediterránea y el famoso valle de los Templos. Testigo del pasado griego de la antigua Akragas, donde nació el filósofo Empédocles, este enclave incomparable agrupa cinco santuarios dóricos erigidos alrededor del siglo V a.C. A pesar de sucesivos terremotos, se encuentran en un relativo buen estado de conservación. Rendían culto a Hércules, la Concordia, Juno, Júpiter Olímpico y Castor junto a Pólux. El Museo Arqueológico expone piezas descubiertas en la zona, como los telamones (atlantes) del templo de Júpiter. Ante el museo, el barrio greco-romano presenta viviendas de entre el siglo IV a.C. y el siglo V de nuestra era. Algunas todavía conservan restos de pintura y mosaicos.
Al acabar la visita y para relajarse, se puede pasear por los callejones estrechos y sinuosos en las alturas del casco antiguo de Agrigento. La iglesia normanda del siglo XI de Santa Maria dei Greci fue edificada sobre los cimientos de un templo griego, como su nombre ya lo sugiere, del siglo V a.C. Al parecer, estaba consagrado a la diosa Atenea. Se debe prestar atención a su techo de madera y sus mosaicos. Levantada en el año 1000 y flanqueada por un campanario del siglo XV, la catedral sufrió importantes modificaciones. Cabe destacar las vigas pintadas de su nave central, los estucos barrocos del presbiterio y, en el interior de la sacristía, una Madonna atribuida a Guino Redi. Fundada en 1290, la abadía del Santo Spirito posee un delicado techo artesonado (1758) y cuatro preciosos bajorrelieves de estuco de Giacomo Serpotta.
A 6 km al suroeste de Agrigento se encuentra Kaos, la casa natal de Luigi Pirandello ahora convertida en un museo.
Metrópoli griega fundada en 731 a.C. por colonos de Corinto, Siracusa aumentó su potencia hasta llegar a amenazar Atenas. Conoció su apogeo económico y cultural bajo el dominio implacable del tirano Dionisio. Atrajo numerosos pensadores antes de caer bajo la dominación romana a principios del siglo III a.C.
Ciudad natal del matemático Arquímedes, fue convertida al cristianismo por el propio san Pablo.
La isla de Ortigia forma el corazón físico y espiritual de Siracusa, con el predominio de construcciones medievales acentuadas por palacios e iglesias barrocas. La catedral, del siglo VII, engloba en su estructura las columnas de un templo griego dedicado a Atenas. Ostenta una arquitectura heterogénea, después de haber sido sacudida por varios terremotos. Sus torres atestiguan su utilización como mezquita durante el período árabe. La plaza del Duomo, ubicada sobre la antigua acrópolis, se halla rodeada de palacios barrocos, como el palacio de Benventano y el palacio arzobispal. A su lado se encuentra la iglesia de Santa Lucia alla Badia, dedicada a la patrona de la localidad, santa Lucía, que falleció martirizada bajo el Imperio Romano de Diocleciano. En sus proximidades se puede admirar la fuente de Aretusa, un manantial que brota a sólo algunos metros de la orilla del mar.
En tierra firme, se extiende la zona arqueológica de Neapoli, la nueva urbe. Su teatro griego (siglo V a.C.), en parte esculpido en la roca, podía acoger hasta dieciséis mil espectadores. Igualmente excavado en la piedra, el anfiteatro romano, de grandes dimensiones, fue inaugurado en el siglo III. El altar de Hierón II, con su impresionante tamaño (140 m x 119 m), se utilizaba para efectuar los sacrificios públicos de animales. La Latomia del Paraíso está formada por una antigua cantera de caliza acribillada de túneles donde los griegos obligaban a trabajar a los prisioneros. Agradables jardines de magnolias y de cítricos recubren el lugar. En el mismo enclave se abre la Oreja de Dionisio, una cueva de 23 m de altura y 65 m de profundidad. Caravaggio le otorgó su nombre por su peculiar forma y por una creencia errónea que relata que el tirano de Siracusa aprovechaba su excepcional acústica para espiar las conversaciones de los presos que encerraba en su interior. En los alrededores, la cueva de los Cordeleros, cuenta con esta denominación por los artesanos que ejercían en su actividad este emplazamiento. Más allá de la zona arqueológica, y antes de abandonar Siracusa, la visita a las catacumbas de San Juan resulta imprescindible. Esta necrópolis cristiana subterránea posee como núcleo la tumba de san Marciano, primer obispo de la ciudad que fue martirizado en el siglo III.
La estancia en la región de Siracusa se puede prorrogar visitando el pueblo de Noto, a unos 33 km de la urbe. Borrada del mapa por el terremoto de 1693, esta aldea fue totalmente reconstruida en una unidad al más puro estilo barroco.
Otras rutas
Taormina
Colgada en las faldas del monte Tauro, Taormina disfruta de una espectacular localización, dominando el mar y el cráter del Etna. Fundada por los sículos, fue conquistada por los griegos en el siglo V a.C. después de la destrucción de Naxos. El Imperio Romano la ocupó antes de ceder el paso a los bizantinos, que hicieron de ella su capital siciliana. Pese a su destrucción bajo el dominio de los árabes en 902, permaneció como un importante centro económico y artístico a lo largo de los siglos siguientes. El descubrimiento de su fabuloso entorno por parte de la alta sociedad europea ha atraído una cantidad ingente de turistas.
De su teatro griego del siglo III a.C. subsisten esencialmente algunos elementos transformados o añadidos en la época romana. Además, una vivienda del siglo XII recubre parcialmente su estructura. Desde el escenario se puede contemplar un panorama sobrecogedor del volcán Etna. Próximos al teatro, los jardines públicos de la Villa Comunale invitan al paseo. El Odeón, un diminuto teatro romano en el centro urbano, ofrece un aspecto ruinoso. Imbricado en el presbiterio de la iglesia, se ubica, al parecer, sobre los cimientos de un templo griego dedicado al culto de Apolo. El dentado Duomo del siglo XIII sufrió diversas reformas; las últimas se emprendieron en 1636. Taormina posee algunas mansiones señoriales tales como el palacio de Corvaia. Este antiguo baluarte árabe del siglo XI albergó al parlamento siciliano en 1410. La torre maciza Badia Vecchia cercada de merlones pertenecía a un palacio del siglo XIV.
Los aficionados a las playas pueden tomar el funicular que permite el acceso a las de Isola Bella y Mazzaró, al pie de la urbe.
Enna
Edificada en la cumbre de una cresta rocosa, en las tierras quemadas del centro de Sicilia, Enna se halla apartada de los caminos trillados por la mayoría de los turistas. Cualquiera que sea el recorrido escogido para alcanzar esta urbe, conocida desde la época griega como el ombligo de la isla, se revela lleno de encanto. Una etapa en la aldea de Piazza Armerina lo convierte en un viaje aún más agradable. Su villa romana conserva mosaicos espléndidos muy sutilmente ejecutados.
La fortaleza medieval más imponente de Sicilia erigida por los suabíes, el castillo de Lombardía, mantiene seis de sus veinte torres originales. Desde lo alto se disfruta de una asombrosa vista sobre la ciudad de Calascibetta, que los árabes fundaron en el siglo IX. En la lejanía se perfilan las pendientes del Etna. La construcción del Duomo empezó en 1307 por iniciativa de Leonor de Sicilia, esposa de Pedro IV de Aragón; no obstante, su fachada data del siglo XVII. El Museo Alessi, actualmente clausurado, reúne el tesoro de la catedral así como colecciones de arte y antigüedades. El Museo Arqueológico, habilitado en el palacio Varisano, presenta piezas descubiertas en las excavaciones realizadas en la región. En la zona más reciente de la urbe, la torre de Federico II (siglo XIII) alza su silueta octogonal en medio de un jardín público.
Los aficionados a los deportes náuticos pueden efectuar paseos en barco y practicar el buceo, especialmente en las islas Eolias. Los excursionistas cuentan con la opción de ascender al Etna. Más sencillas resultan las caminatas cortas en la Reserva Natural del Cíngaro.
Cerdeña
La isla de Cerdeña fue colonizada por griegos, fenicios, romanos, pisanos, genoveses y españoles. A pesar de estas invasiones los nativos de la isla, conocidos como sardi (sardos), han sabido conservar su identidad y características autóctonas, permaneciendo siempre como un peculiar pueblo insular. El paisaje es accidentado, y las especies animales que aún permanecen destacan por su peculiaridad, como los burros albinos y los buitres leonados.
Cagliari, la capital, cuenta con una interesante zona medieval y una magnífica playa. Otros atractivos que merecen ser visitados incluyen su increíble Costa Verde, relativamente poco explorada, las playas y grutas que rodean el enclave turístico de Alguer así como la cultura tradicional que ofrece la provincia de Nuoro; también destacan las posibilidades de practicar el senderismo en esta misma zona.
Paestrum
Al sur de Salerno, Paestum alberga las reliquias mejor conservadas de las colonias de la Magna Grecia. Se trata de un emplazamiento enigmático, con tres templos dóricos que dominan un frondoso claro cubierto de flores. Allí se encuentran los templos de Ceres y Neptuno, un foro, una basílica y unas murallas. El museo contiene una serie de frisos que completan una de las mejores colecciones de arquitectura antigua del mundo. 12 km tierra adentro se encuentra uno de los pocos entornos naturales protegidos del sur de Italia, conocido como los bosques de Diana.
San Gimignano
Aunque sólo quedan 14 de las 72 torres originales, esta ciudad medieval de la región de Toscana, maravillosamente conservada, se conoce aún como San Gimignano de las Magníficas Torres. Sus construcciones reflejan un período de la historia italiana en el que los habitantes de una misma población se desafiaban para poseer la torre más alta. Palacios almenados y torres elevadas rodean las plazas principales del pueblo; la más alta es la torre Grossa, con 54 m. Una catedral románica, una fortaleza en ruinas, una iglesia con frescos y un excelente museo que recoge obras de arte de las escuelas florentina y sienesa aumentan el encanto especial de este municipio.
Islas Tremiti
Las tres islas principales del archipiélago de Tremiti, San Domino, San Nicola y Capraia, están separadas por 40 km de la península de Gargano, en Apulia. Situadas en el mar Adriático, siguen estando poco desarrolladas y explotadas turísticamente y constituyen un buen enclave para alejarse de las vicisitudes del interior. La iglesia de San Nicola de Santa Maria, fundada en el siglo XI por los monjes benedictinos, cuenta con una madona negra, un suelo de mosaico del siglo XI y un crucifijo bizantino. San Domino presume de playas arenosas con cuevas apartadas, piscinas formadas entre las rocas y grutas.
Cinque Terre
Los cinco magníficos pueblos que conforman Cinque Terre están inmersos en el paisaje montañoso que rodea la costa de Liguria en la parte noroeste del país y, hasta ahora, se ha evitado una desenfrenada entrada del turismo. Un característico sendero que serpentea por la ladera, entre olivares y viñedos cultivados en terraza, enlaza las poblaciones, todas ellas peatonales. Riomaggiore da a una pequeña cala donde predominan las barcas pesqueras, que se extienden por la orilla hasta invadir la diminuta plaza. La vía de los Amantes lleva a Manarola, el más especial de los cinco. A Corniglia, sito en lo alto, sobre el acantilado, sólo puede llegarse subiendo unos tortuosos escalones. Vernazza, con su paseo y su plaza, ofrece las mejores vistas al mar. Finalmente, Monterosso cuenta con la única playa real de la zona, circundada por unas rocas donde se han esculpido enormes estatuas.
Si los museos, las galerías y el café exprés no son suficiente para ocupar el tiempo del visitante en Italia, las actividades deportivas se convierten en una interesante alternativa o en complemento al viaje. Los Alpes italianos, especialmente los Dolomitas, ofrecen caminos bien balizados y refugios situados estratégicamente para los excursionistas más avezados. Se recomienda ir preparado, incluso en verano, para hacer frente a repentinos cambios climáticos. Los Apeninos también disponen de trayectos balizados para senderistas, especialmente en el Parco Nazionale d'Abruzzo y en el macizo Sila en Calabria. Otras vías alternativas son los arduos, aunque bien marcados, recorridos en los Alpi Apuane, en Toscana, o las espectaculares excursiones que se pueden organizar por las sierras orientales de Cerdeña, como Gennargentu.
En los Alpes italianos abundan las estaciones de esquí, sobre todo en los Dolomitas, donde el paisaje es en sí mismo un espectáculo; las cinco estaciones más importantes son Cortina D'Ampezzo, en el Véneto; Madonna di Campiglio, San Martino di Castrozza y Canazei, en Trentino; y Courmayeur, en el valle de Aosta. La temporada de esquí se inicia en diciembre y llega a su fin en marzo, aunque en el Mont Blanc, el Matterhorn y el valle de Aosta se puede practicar este deporte durante todo el año.
El windsurf y la vela son dos actividades muy populares; se pueden alquilar barcos y equipos en casi todos los complejos turísticos costeros. Una excelente forma de conocer el país es en bicicleta, pero hay que tener en cuenta que el 75 por ciento del terreno italiano es montañoso o accidentado, de modo que se requiere tener una gran resistencia y una buena bicicleta de montaña. Entre las rutas populares para el ciclismo destacan las colinas de la Toscana y la Valnerina, en Umbria. La tortuosa y serpenteante carretera que sube al Passo Stelvio precisa un arduo esfuerzo físico.
ROMA CIUDAD
Panteon
Termas de caracalla















Vía Appia
Santa Sede
Castillo de Sant'Angelo















La Roma Cristiana
El monte Capitolino
Plazas de Roma















Ostia Antica
Tívoli
La Roma etrusca















FLORENCIA CIUDAD
Piazza del Duomo
Piazza della Signoria















Santa Croce
Piazza San Lorenzo
El Museo Bargello















Palacio Pitti
Fiesole
Las Villas de los Médici















Región de Mugello
Prato










VENECIA CIUDAD





MILAN CIUDAD
El Duomo
Cenacolo Vinciano















Castello Sforzesco
Teatro alla Scala
Pavia















Lago Maggiore
Parco Nazionale della Incicioni Rupestre










Nápoles y Pompeya





Costa de Amalfi
Siena
Asís















Sicilia




