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Martinica
* La isla de la Martinica se encuentra en el Mar Caribe y parte del territorio francés, por lo que también pertenece a la Unión Europea. Se encuentra al norte de Santa Lucía, está incluida en las Antillas Menores y dentro de ellas en las Islas de Barlovento. Su origen es volcánico por ello su superficie es montañosa.
* Fue avistada por Colón pero fueron los franceses sus primero pobladores europeos, ya que anteriormente estaba habitada por indígenas. La primera construcción data de 1635 y era un fuerte y junto a él una pequeña colonia que se convertiría en su capital, Saint-Pierre. En 1660 los caribeños fueron expulsados. Entre 1794 y 1815 perteneció a la corona británica, evitando así la Revolución Francesa. Sin embargo, una de sus hijas más famosas es la emperatriz Josefina, esposa de Napoleón. En 1848 quedaba abolida la esclavitud en las Antillas francesas. En 1902 el volcán Pelée (aún activo) acabo con la vida de los 30.000 habitantes de Saint-Pierre (solo sobrevivió uno), y aunque se reconstruyó, la capital se trasladó a Fort de France. Los habitantes de Matinica eligieron seguir perteneciendo a Francia en un referéndum que se celebró en 1958.
Extensión: 1.100 Km2.
Capital: Fort de France
Forma de gobierno: República
Religión: El 85% son católicos.
Moneda: Euro (EUR)
Etnias: El 90% de los habitantes son negros o mulatos.
Población: 432.900 habitantes.
Densidad: 394 Hb/Km2.
Idiomas: Francés
Sanidad: Es aconsejable beber agua embotellada y limpiar muy bien las verduras crudas, ya que, la esquistosomiasis puede estar en el agua dulce. Al tratarse de un lugar donde se disfruta de la playa y el sol es aconsejable utilizar cremas protectoras para evitar quemaduras solares. Hay un buen nivel sanitario, y al pertenecer a la Unión Europea, los ciudadanos de los demás países miembros pueden presentar la Tarjeta Sanitaria Europea para ser atendidos en los centro públicos. De todas formas no está de más hacerse un seguro médico para el viaje.
Clima: Tropical
Gentilicio: Martiniqueño, -ña
Código telefónico: + 596
Huso horario: UTC - 4
Electricidad: 220 V, 50 Hz.
Pesos y medidas: Sistema Métrico.
Documentación: Para los ciudadanos de la Unión Europea solo es necesario el carné de identidad oficial, pasaporte en regla o tarjeta de residencia francesa. Para los demás países, además del pasaporte es necesario un visado para Francia, el billete de ida y salida de la isla. De todas formas para cualquier duda lo mejor es ponerse en contacto con la embajada de Francia.
Fiestas nacionales: 1 de Enero, Semana Santa, Jueves de Ascensión, Lunes de Pentecostés 1, 8 y 22 de Mayo, 14 y 21 de Julio, 15 de Agosto, 1 y 11 de Noviembre, 25 de Diciembre .
Otros: Se aceptan tarjetas crédito en hoteles, restaurantes y agencias de alquiler de coches, para lo demás es mejor llevar euros. Si necesita cambiar divisas no lo haga en los hoteles pues le ponen mayor comisión que las oficinas de cambio o los bancos. Los restaurantes suelen incluir la propina en la factura.
¿QUÉ VER EN TU VIAJE POR MARTINICA?
* Las excursiones por la isla de Martinica, suelen partir de Fort de France hacia la serlva de Pitons du Carbet o hacia las ruinas del Chateau Cubuc. Para los más intrépidos existen excursiones por las faldas del volcán Pelée.
Si los que les gusta es disfrutar del sol y la arena blanca o dorada, las mejores playas se encuentran en la costa suroccidental de la isla. A lo largo de la costas existen muchas zonas frecuentadas por los submarinistas, una es la bahía de Saint-Pierre, ya que en ella se encuentran muchos barcos hundidos, otra es Gran Anse donde se encuentran corales, al norte de Case-Pilote hay numerosas cuevas submarinas. Existen muchas más, pero antes de sumergirnos es preferible preguntar, pues hay zonas a las que solo deben ir los buceadores muy experimentados, pues puede ser peligroso.
* Las excursiones por la isla de Martinica, suelen partir de Fort de France hacia la serlva de Pitons du Carbet o hacia las ruinas del Chateau Cubuc. Para los más intrépidos existen excursiones por las faldas del volcán Pelée.
Si los que les gusta es disfrutar del sol y la arena blanca o dorada, las mejores playas se encuentran en la costa suroccidental de la isla. A lo largo de la costas existen muchas zonas frecuentadas por los submarinistas, una es la bahía de Saint-Pierre, ya que en ella se encuentran muchos barcos hundidos, otra es Gran Anse donde se encuentran corales, al norte de Case-Pilote hay numerosas cuevas submarinas. Existen muchas más, pero antes de sumergirnos es preferible preguntar, pues hay zonas a las que solo deben ir los buceadores muy experimentados, pues puede ser peligroso.
FORT DE FRANCE
* Los visitantes coinciden en destacar que lo que realmente hace especial a Fort de France es su emplazamiento. La ciudad se encuentra a orillas de la Bahia de Los Flamencos (Baie des Flamands) y a las faldas de los Pitons du Carbet. Es una ciudad con callejuelas estrechas y llenas de gente y por que no decirlo con cierto glamour. Existen dos grandes parque que se deben visitar, uno en el centro de la población, donde se organizan conciertos al aire libre y el otro que cuenta con un mercado público de productos típicos de la isla y que se encuentra frente al mar.
Lugares para visitar son, la Biblioteca Schoelcher: se trata de un edificio construido en París para la Exposición Universal de 1889 por Henri Pick , después de la clausura, fue desmantelado y transportado hasta Fort de France. Del mismo autor es la Catedral de Saint-Louis en la destacan la vidrieras y el inmenso órgano. El Palacio de Justicia de estilo neoclásico, el Museo Departamental de Arqueología, el Acuario de Martinica donde se muestran especies de los ríos tropicales.
Los visitantes coinciden en destacar que lo que realmente hace especial a Fort de France es su emplazamiento. La ciudad se encuentra a orillas de la Bahia de Los Flamencos (Baie des Flamands) y a las faldas de los Pitons du Carbet. Es una ciudad con callejuelas estrechas y llenas de gente y por que no decirlo con cierto glamour. Existen dos grandes parque que se deben visitar, uno en el centro de la población, donde se organizan conciertos al aire libre y el otro que cuenta con un mercado público de productos típicos de la isla y que se encuentra frente al mar.
Lugares para visitar son, la Biblioteca Schoelcher: se trata de un edificio construido en París para la Exposición Universal de 1889 por Henri Pick , después de la clausura, fue desmantelado y transportado hasta Fort de France. Del mismo autor es la Catedral de Saint-Louis en la destacan la vidrieras y el inmenso órgano. El Palacio de Justicia de estilo neoclásico, el Museo Departamental de Arqueología, el Acuario de Martinica donde se muestran especies de los ríos tropicales.
SAINT-PIERRE
* Fue conocida como el Pequeño Paris de las Antillas, eso en la época en que fue capital de la Martinica y antes de ser destruida casi por completo por el volcán. La ciudad fue reconstruida y guarda algo del encanto de su edad dorada. En Saint-Pierre es interesante visitar: el Museo Vulcanológico, donde se conservan múltiples objetos que sufrieron los efectos de la erupción, el Museo Paul Gauguin, que se encuentra en la playa Anse Turín, además de objetos personales se pueden ver reproducciones de su obra.
ROUTE DE LA TRACE
* Es una ruta que desde Fort de France llega hasta la vertiente oriental de las montañas volcánicas de Pitons du Carbet, atravesando bosques de helechos y bambúes. El sendero fue marcado por los jesuitas y los isleños achacan a su afición por el ron, que el sendero sea en zigzag.
En coche y a diez minutos de la Fort de France se encuentra una réplica, en menor dimensión, de la Sacré Coeur de París, la iglesia de Balata. Desde su cúpula, de estilo romano-bizantino hay una bellas vistas. Muy cerca se puede visitar el jardín botánico de Balata, donde se puede pasear admirando flores y árboles tropicales.
Al norte de Sainte-Marie se encuentran las destilerías de la plantación Saint-James y en ellas el Museo del Ron. Además de exponerse múltiples objetos asociados a la fabricación del ron, una destilería, también hay una sala catas donde se pueden probar diferentes tipos de ron. Cerca de allí se encuentra Fond Saint Jacques, antiguo monasterio dominico (1660) que se dedicaba a la fabricación del ron. Fue uno de sus frailes el que modernizó el proceso. Se puede visitar además de las dependencias de los monjes, el ingenio de azúcar, los depósitos para destilar, la sala de calderas y la fábrica de azúcar.
ANSE CERON
* Se trata de una playa de arena negra y rodeada de selva, con gran cantidad de cocoteros. Mirando hacia el mar se puede ver Ilet la Perle, una roca con forma redondeada donde muchos buceadores practican submarinismo. Aun siendo una playa paradisíaca, dispone de mesas de picnic, duchas, servicios y chiringuito.
GRAN RIVIÈRE
* A Gran Rivière se puede llegar por un camino que parte de la playa y que se recorre en aproximadamente seis horas (20 kM). Se trata de un pueblo de pescadores bajo los acantilados de la costa en la punta norte de Martinica. En él se puede comprar pescado fresco en un pintoresco mercado, formado por barcos de vivos colores alineados en una cala de arena negra. A las espaldas y hacia el sur se encuentra la montaña Pelée y por el norte se puede ver la isla Dominica. Muy cerca hacia el extremo occidental se dan condiciones favorables para la práctica del surf. También se puede practicar senderismo pues existe un sendero que, después de recorrer 20 km, llega a Anse Couleuvre en la costa noroccidental.
¿CUÁNDO IR DE VIAJE POR MARTINICA?
* Cualquier época del año es buena para conocer Martinica, ya que sus temperaturas no varían demasiado a lo largo del año (30º por el día), pero antes de contratar su viaje es aconsejable saber que, la épocas de mayor afluencia de turistas son, además del Carnaval, la época seca del año, que va de febrero a mayo.
¡BUEN VIAJE!
MARTINICA
De este a oeste, de norte a sur, Martinica envuelve diversidad. Conviven el azul del océano y el verde de las montañas. En la parte norte se encuentran espectaculares vistas dentro de valles profundos, donde se puede oír el rugido de los ríos y la niebla deja entrever las cataratas rodeadas de exuberante vegetación.
En el sur, las colinas de forma redondeada rodean las llanuras semi-áridas, país lleno de colores brillantes que van desde los rojos profundos hasta los amarillos dorados. A lo largo de la soleada costa del sur se observan diferentes islotes que emergen y se elevan sobre el mar como trozos de selva virgen. Magníficas bahías con orillas esculpidas detalladamente, tienen nombres tales como "Madame," "Mandolin," "The Pearl," "Little Martinique" y "Lizards."
En cada lugar de Martinica, el hombre ha encontrado la manera de infundir en la isla historia y cultura. Es una compleja historia que comienza con la confrontación de civilizaciones y subyugación de diferentes culturas, para luego ser aclamada y justificada por la gente que surgió de esta mezcla de herencias, finalmente unidos y siempre únicos.
INFORMACIÓN PRACTICA
Visados: los ciudadanos de la Unión Europea necesitan carné de identidad oficial, pasaporte en regla o tarjeta de residencia francesa. Los ciudadanos de los demás países necesitan pasaporte en regla y visado para Francia. Los visitantes deberán mostrar el billete de ida y vuelta o algún billete de conexión. Las exigencias para entrar en Martinica están sujetas a constantes cambios, por lo que se recomienda a los viajeros dirigirse al consulado o a la sección consular de la Embajada de Francia para ser informado al respecto.
Condiciones sanitarias: quemaduras solares, diarreas y parásitos intestinales; la bilharzia (esquistosomiasis) puede estar presente en el agua dulce Hora local: GMT-4
Electricidad: 220V, 50Hz
Pesos y medidas: sistema métrico
LO QUE HAY QUE VER EN MARTINICA
Fort-de-France
Si bien Fort-de-France es la ciudad más grande y cosmopolita de las Antillas francesas, gran parte de su encanto reside en su emplazamiento natural a orillas de la Baie des Flamands (bahía de los flamencos), enmarcada por los Pitons du Carbet, que se erigen hacia el Norte. La mezcla de callejuelas estrechas y bulliciosas, parques, oficinas y edificios de finales del siglo XIX, que albergan boutiques y cafeterías, le confieren un cierto glamour.
El centro de la urbe está dominado por la Savane, un gran parque con fuentes, palmeras y donde se organizan conciertos al aire libre. Igualmente situado frente al mar, el parque floral cuenta con un mercado público donde se pueden comprar cocos y demás productos típicos de la isla; cerca de allí se encuentra un mercado de pescado.
Entre los edificios más relevantes destaca la biblioteca Schoelcher, un edificio pintoresco y cuidado provisto de una cúpula bizantina, cuyo diseño corresponde al arquitecto Henri Pick, quien la construyó en París para la Exposición Universal de 1889; posteriormente fue desmantelada y trasladada en barco a Fort-de-France, donde se reconstruyó. La catedral de Saint-Louis, otra creación de Pick, data de 1895 y contiene unas magníficas vidrieras y un órgano inmenso.
Entre otros lugares de interés, cabe citar el palacio de Justicia, edificio neoclásico de 1906 que se asemeja a una estación de trenes francesa; el Museo Departamental de Arqueología, cuyas exposiciones se basan en el pasado amerindio de la isla; y el Acuario de Martinica, que muestra especies del hábitat de los ríos tropicales.
Saint-Pierre
Denominada en otros tiempos el Pequeño París de las Antillas y antigua capital de Martinica, Saint-Pierre avanza a la sombra de su pasado cosmopolita y del volcán ( Mont Pelée) que la destruyó por completo en 1902. Los habitantes de la isla la reconstruyeron tras la erupción, y gran parte de ella aún conserva el emboque de finales del siglo XIX, con sus balcones de hierro forjado y sus contraventanas. El Museo Vulcanológico muestra numerosos objetos que sufrieron los efectos de la erupción, como arroz petrificado y clavos fundidos. Desde las escaleras que se alzan sobre las ruinas del antiguo teatro, se pueden contemplar los vestigios del pasado más remoto de la ciudad.
Anse Turin, una larga playa de arena gris situada al sur de Saint-Pierre, incorpora en su demarcación el Museo Paul Gauguin, templo de uno de los mejores pintores posimpresionistas. Se puede curiosear entre los recuerdos, cartas y reproducciones de los cuadros del artista, incluidos Bord de Mer I y L'Anse Turin - avec les raisiniers, que fueron creados en la playa colindante durante los cinco meses que el pintor permaneció en Martinica en 1887.
Mont Pelée. y el Pitón de Le Carbet
La excursión a este volcán ofrece unas vistas magníficas sobre el mar. También es la oportunidad de conocer el interior húmedo y salvaje de la isla de Martinica.
El centro de Martinica está dominado por el "Montagne Pelée " y el Pitón de Le Carbet, un macizo con una vegetación exuberante, atravesado por arroyos y barrancas con numerosos caminos, verdadero paraíso para los amantes de rutas con paisajes espectaculares y para los senderistas. Este magnífico pulmón verde, dominado por el "Montagne Pelée " (1.397 metros) y el Pitón de Le Carbet, ha sido declarado Parque
Natural Regional
Route de la Trace
La Route de la Trace (ruta de la huella) sigue un sendero por las montañas, al norte de Fort-de-France, marcado por los jesuitas del siglo XVI. Atraviesa una selva de elevados helechos, laderas cubiertas de anturios y matas de bambúes, y cruza la vertiente oriental de las montañas volcánicas de Pitons du Carbet.
Los isleños achacan los zigzagueos de la carretera a la afición de los jesuitas al ron.
A menos de diez minutos en coche desde la capital se encuentra la iglesia de Balata, réplica en menores dimensiones de la basílica del Sacré-Coeur de París. La vista desde su cúpula romano-bizantina abarca desde Fort-de-France hasta la zona turística de Pointe du Bout. A diez minutos por carretera se halla el jardín de Balata, un jardín botánico emplazado en una selva tropical con senderos que serpentean entre árboles y flores tropicales, como el jengibre, la heliconia, los anturios y las bromelias.
Les Salines
Para aquellos que deseen tomar el sol resulta muy recomendable la punta sur de la isla, poco explotada y donde se encuentra una de las mejores playas: Les Salines. El árido clima de esta zona hace que el cielo permanezca soleado cuando en la isla dominan las nubosidades. La playa atrae a numerosos visitantes los fines de semana y en vacaciones, pero es suficientemente grande y no se producen aglomeraciones. El nombre de Les Salines procede del Étang des Salines (estanque de las salinas), el enorme embalse de agua salada ubicado detrás. Conviene tener cuidado con los árboles venenosos Manchineel Trees (hippomane mancinella), la mayoría señalados con una marca roja, que crecen en la playa, especialmente en el extremo suroriental.
Saint-Marie
Uno de los elementos clave en la historia y cultura de Martinica es su ron; la cantidad de azúcar que se produce cristaliza en melazas que, tras un tiempo de reposo, se convierten en ron.
El Museo del Ron se ubica en las destilerías de la plantación Saint-James, al norte de Sainte-Marie. Entre sus objetos destacan máquinas a vapor de elaboración de azúcar, alambiques de ron y aparatos para moler la caña. Incorpora una sala de catas donde se pueden probar diferentes tipos de ron, y también puede visitarse el ingenio de azúcar y una destilería.
A unos 5 km al norte de Sainte-Marie se halla Fond Saint-Jacques, antiguo monasterio dominico con una plantación de azúcar que data de 1660. Aquí fue donde un fraile dominico modernizó el arte de destilar el ron. La capilla y la mayoría de dormitorios aún permanecen intactos. Otros restos que rodean el monasterio son el ingenio de azúcar, los depósitos para destilar, la sala de calderas y la fábrica de azúcar.
Anse Cerón
Desde Saint-Pierre se puede tomar un camino que desemboca en Anse Céron, una playa de arena negra situada en una especie de selva. Cuenta en su parte posterior con abundantes cocoteros, y frente a su costa se puede contemplar Ilet la Perle, una roca redondeada sita mar adentro, magnífica para practicar el buceo.
Su condición de playa recóndita no la han privado de todas las comodidades: ducha, aseos, mesas para pícnic y colmado. Por un carril empinado que bordea la playa a lo largo de 1,5 km, se accede a un camino que, tras seis horas de recorrido, llega a Grand Rivière, 20 km al Norte.
Gran Rivière
Grand Rivière es un pueblo de pescadores inexplorado que goza de una situación paradisíaca bajo los acantilados de la costa, en la punta norte de Martinica. La montaña Pelée forma un abrupto telón de fondo hacia el Sur, mientras que hacia el Norte se divisa la vecina Dominica.
A orillas del mar se ha emplazado un mercado de pescado e hileras de barcos de pesca de vivos colores alineados en una cala de arena negra. En su extremo occidental las condiciones del agua permiten practicar surf. Existe un sendero de excursionistas de 20 km que se dirige a Anse Couleuvre, en la costa noroccidental.
Le Marin y su puerto de recreo
En el sur de Martinica, oculto al fondo de una bahía cerrada, es uno de los puertos más bellos de las Antillas, célebre en el mundo entero. Numerosas actividades culturales y náuticas animan la vida de Le Marin, que ha conservado un fuerte carácter tradicional.
Qué visitar: La iglesia de Le Marin, uno de los monumentos históricos más bonitos de Martinica.
Le Robert
Pueblo de pescadores situado al fondo de una magnífica bahía con múltiples islotes, Le Robert es el lugar donde se realizan experimentos de piscicultura y agradables excursiones náuticas a través de numerosos islotes diseminados en el mar color turquesa. Este municipio con arrecifes coralinos es un verdadero oasis muy apreciado por los turistas.
Trois-Ilets y Pointe du Bout
Trois-Ilets (Tres Islotes) debe su nombre a los tres pequeños islotes rocosos que emergen en la costa de la Punta aux Pères. Es en el pequeño istmo de Pointe du Bout, a 5 kilómetros de la apacible aldea de Trois-Ilets donde el turismo de playa se inició en Martinica en los años setenta.
Qué visitar: El Museo de La Pagerie, el Parque Floral, el Mercado de Bourg, la Casa de la Caña y el Poblado de la Alfarería.
Morne-Rouge
Esta localidad turística se alza en la ladera del "Montagne Pelée" a 450 metros de altitud, lo que la convierte en la más elevada de la isla. Morne-Rouge es conocida por sus plantaciones de anturios y sus aguas de fuentes, una de ellas embotellada en la misma localidad.
Qué visitar: Los jardines de La Pelée y la Casa del Volcán.
Le Diamant
Localidad situada frente a la roca del mismo nombre que se alza a 4 kilómetros de la costa. Unos miradores permiten observar este magnífico pitón, chimenea volcánica emergida y santuario de aves marinas. Le Diamant es también una aldea que alberga algunas casas de madera y presenta un interés arqueológico debido al descubrimiento de vestigios precolombinos.
Qué visitar: El Memorial de la Ensenada Cafard, la Iglesia y la Casa del Presidiario.
Ajoupa-Bouillon
Este pueblito florido alberga un lugar absolutamente maravilloso: las Gargantas del Falaise. Se trata de las pequeñas gargantas del río Falaise que pueden remontarse hasta llegar a una muy bella catarata. Ajoupa-Bouillon está rodeado de magníficos bosques y platanales.
Qué visitar: Los Jardines de l'Ajoupa y la Casa de la Piña.
Las Gargantas del Falaise
Se trata de un recorrido a pie por un río entre dos inmensos acantilados en medio de la selva tropical. Estas gargantas son muy espectaculares por su estrechez y su emplazamiento. Las Gargantas del Falaise ofrecen uno de los paisajes más espectaculares del norte con su piscina natural cavada en la roca.
La Trace des Jésuites
La Trace des Jésuites (Huella de los Jesuitas) es un sendero de 5 kilómetros situado bajo el monte Morne Jacob que recorre una magnífica selva tropical. La Trace des Jésuites, abierta en el siglo XVIII en la selva tropical, ecuerda los primeros contactos entre los jesuitas y los amerindios, los primeros habitantes de la isla.
El Jardín de las Mariposas
200 metros después del túnel de Le Carbet y 300 metros antes de Saint-Pierre, el Jardín de las Mariposas reconstruye en medio natural el biotopo de las especies endémicas de la isla cuyas evoluciones pueden observarse en total tranquilidad.
El Jardín de Balata
Este jardín le propone un paseo agradable a través de sus macizos, así como escenas de jardín recreadas para descubrir y admirar más de un millar de plantas y flores tropicales. Ideal para un paseo paradisíaco a través de bosques con multitud de especies tropicales.
Trois-Rivières
Un molino de viento, visible desde la lejanía en medio de los campos de caña de azúcar, indica la localización de la destilería. El ron Trois-Rivières ya no se destila aquí desde hace años, pero la empresa ha decidido conservar este centro de producción en perfecto estado para convertirlo en un lugar de descubrimiento pedagógico sobre la historia y los procedimientos de destilación del ron en Martinica.
QUE DEPORTES PRACTICAR EN MARTINICA
Las montañas de Martinica posibilitan sencillas excursiones desde Fort-de-France, especialmente por la selva de Pitons du Carbet o las ruinas del Château Dubuc, en la península Caravelle. Otros caminos más arduos ascienden por las vertientes de la montaña Pelée, en el extremo noroccidental de la isla, y alrededor de la costa norte, menos explotada.
En la costa suroccidental se encuentran las mejores playas de arena blanca o dorada; constituyen el mejor lugar para bañarse y nadar. Las playas de arena gris y negra de la costa nororiental suelen ser más peligrosas. En la zona de Trois-Ilets se hallan las concurridas playas de Anse-à-l'Ane y Anse Mitan. Entre las más conocidas de la costa este se encuentran Cap Chevalier y Macabou, al Sur, y las de la península Caravelle de Anse l'Étang y Tartane.
Durante la erupción volcánica de 1902 se hundieron más de una docena de barcos en la bahía de Saint-Pierre, un incentivo añadido para practicar el submarinismo. Grand Anse, con sus tranquilas aguas y precioso coral, resulta un lugar apropiado para aquellos que deseen iniciarse en el deporte del buceo. Cap Enragé, al norte de Case-Pilote, cuenta con numerosas cuevas submarinas que albergan cientos de peces y langostas. Rocher du Diamant (peñasco del diamante) también ofrece la posibilidad de descubrir sus cuevas, aunque las aguas son más traicioneras. Ilet la Perle, roca que se alza en la costa noroccidental, es el enclave idóneo para observar meros, anguilas y langostas, siempre que el mar no esté demasiado embravecido. Se puede practicar el buceo con tubo alrededor de Grand Anse, Sainte-Anne y la costa de
Saint-Pierre a Anse Céron.
En concreto, si queremos:
Turismo de playa
Martinica cuenta con magníficas playas, con características muy diferentes: en el norte, la arena tiene unos reflejos plateados, oscuros, mientras que en el sur adquiere tonos sorprendentes con variantes de blancos y se extiende a lo largo de kilómetros con hileras de cocoteros. Por todas partes, las aguas son transparentes. Las aguas de las ensenadas Couleuvre, Le Diamant, Trabaud, Fonds Blancs, Noire (Negra) y Blanche (Blanca) o de Salines figuran entre las más hermosas de la isla. Algunas bahías y ensenadas menos conocidas también merecen una visita.
El sur de la isla
Es la región más turística de Martinica, pero también una de las más atractivas para aquellos que no conciben pasar sus vacaciones lejos de las playas de arena dorada, de las palmeras y de un mar caliente. El paisaje de postal aquí es total. Hay que visitar en especial la localidad turística de Trois-Ilets, los pueblos de pescadores (Anses-d'Arlets, Grande-Anse-d'Arlet, Le Vauclin…), las calas vecinas pero tan diferentes entre sí de la ensenada Noire y la ensenada Dufour, el puerto de recreo y la iglesia de Le Marin, el pueblo de Sainte-Anne, los cabos Chevalier y Ferré… Son muchos los turistas (¡y los martiniqueses!) que extienden su toalla en la Gran Ensenada de Salines o en la playa de Le Diamant. Varias localidades turísticas, como Pointe-du-Bout, Sainte-Anne, Trois-Ilets o Sainte-Luce, cuentan con establecimientos hoteleros e instalaciones de ocio para acoger a los turistas en las mejores condiciones.
Fonds Blancs
Es la excursión más clásica de los turistas de vacaciones en Martinica. En el programa: la travesía de la llanura de Lamentin hasta Le François, un paseo por el mar entre los bancos de arena y los islotes, bañarse en la Baignoire de Joséphine llamada también Les Fonds Blancs (los fondos blancos) con degustación de un vaso de punch y comida en un islote. Un día sumamente agradable en un marco paradisíaco.
Deportes náuticos
Martinica ofrece un entorno magnífico y unas condiciones ideales para practicar vela, windsurf, esquí náutico, kayak de mar, submarinismo, pesca de grandes especies o la moto acuática. Las bahías de Le Robert y de Le François, por ejemplo, son muy apreciadas por los deportistas de todos los niveles, en especial los windsurfistas y, más recientemente, los aficionados al kite-surf. Por su parte, los surfistas se divierten con las olas de Le Diamant. Para recorrer la costa y apreciar toda su belleza, los turistas tienen varias opciones: una excursión en el mar a bordo de un catamarán, un circuito en kayak (en el cabo Chevalier), esquí náutico o un paseo en moto acuática.
Submarinismo
Martinica: ¡la perla del Caribe del submarinismo! Es una destacada actividad turística ya que el mundo submarino alrededor de la isla es absolutamente espectacular. Hay varios atractivos por descubrir: los barcos hundidos de Saint Pierre, la costa sur pasando por Le Diamant y Trois Ilets. Un montón de recorridos para todos los niveles.
Navegación de recreo
Los transatlánticos y los barcos de recreo son bienvenidos en Martinica. Magníficos yates y veleros están amarrados en el puerto de recreo de Le Marin o en la marina de Trois-Ilets. Un nuevo puerto está en proyecto: Etang Z'Abricots. Situado en la cara oeste de Fort-de-France, dispondrá de 900 amarres. Además, el alquiler de veleros y barcos está disponible en la isla.
Los gomeros y las yolas redondas
El gomero es a la vez una embarcación utilizada en el pasado por los indios Caribe y la madera con la que está hecha. Hoy ha sido sustituido por las yolas redondas, que también son unos barcos tradicionales, fabricados por los carpinteros de marina. Durante todo el año se celebran carreras de yolas, con motivo de las fiestas patronales, y los turistas pueden iniciarse a la navegación en esta curiosa embarcación. En agosto, las tripulaciones de la Vuelta a Martinica defienden en el mar los colores de su municipio. Un espectáculo lleno de colorido que no se debe perder.
Martinica es un fabuloso regalo de la naturaleza. A lo largo de todo el año, los paisajes terrestres y la vegetación increíblemente generosa de la isla ofrecen un verdadero espectáculo, para deleite de la vista, pero también de los demás sentidos: es siempre un placer disfrutar de los aromas de las flores, de los ruidos del bosque, del chapoteo de las olas, del fragor de las cataratas.
El norte de la isla en estado salvaje
El norte, con un aspecto salvaje y abrupto, presenta unos paisajes de montañas y de selvas así como una naturaleza exuberante, embriagadora.
Todos los atractivos del norte de la isla se reflejan en su vulcanismo joven marcado por el "Montagne Pelée", tristemente célebre desde el 8 de mayo de 1902, día de la erupción que provocó la desaparición de la ciudad de Saint Pierre y sus 30,000 habitantes.
Los bosques y selvas de Martinica son una verdadera joya vegetal: albergan cataratas (el salto del Gendarme, Fond Saint Denis, el cañón en los pitones de Le Carbet, en los contrafuertes y el propio "Montagne Pelée"). Culminando a 1.397 m², "Montagne Pelée" está atravesado por decenas de ríos que descienden por sus pendientes donde se ocultan cangrejos y otros productos de la gastronomía.
Senderismo
Del simple paseo a pie al senderismo más deportivo (el desnivel va de 150 a 1.400 metros), el caminar es el mejor medio para descubrir la belleza natural de Martinica, los lugares protegidos y los grandiosos paisajes. Sin olvidar que esta actividad permite vivir sensaciones fuertes y emociones intensas, cuando se recorre una selva exhuberante o se alcanza por fín la cumbre de un risco… Y, a lo largo del recorrido, desfilan los paisajes más variados: playas, bosques, los filodendros del "Montagne Pelée". Especialmente adaptado al senderismo, el norte de la isla se caracteriza por una vegetación muy generosa y un entorno sumamente exótico, que se puede apreciar en toda su medida en los recorridos señalados: se puede elegir entre la ascensión al "Montagne Pelée", remontar las Gargantas del Falaise, la excursión de la Trace des Jésuites (Huella de los Jesuitas) o el recorrido forestal Grand Rivière-Prêcheur.
Los parques, jardines y plantaciones
Venir a Martinica supone también descubrir sus parques, jardines y plantaciones.
Una multitud de lugares abiertos al público dan una idea precisa de la riqueza y diversidad de la flora y fauna locales: jardín botánico de Balata, Jardín de la Pelée, Plantación Macintosh, Habitation Céron.
Aquí, la naturaleza ha sido conquistada y al mismo tiempo protegida gracias a la atención constante de personas que sienten verdadera pasión por ella.
Un paseo por estos lugares donde se mezclan olores exquisitos es siempre una maravilla. En ellos se encuentran la quietud y la serenidad de los pequeños paraísos naturales.
Además, Martinica "vista desde el cielo" permite descubrir los diferentes paisajes, la geomorfología de la isla y las llanuras ligeramente inclinadas, con grandes cultivos de plátanos y piñas.
Las flores
A Martinica le sienta bien su apodo de "Isla de Las Flores" ("Madinina" para los indios Caribe) de las heliconias a los anturios, pasando por el jengibre rojo, las buganvillas, las alpinias, los picos de loro o las rosas de porcelana, una multitud de variedades de flores, de cultivo o silvestres, crecen en Martinica y dan a la isla una elegancia y un esplendor incontestable, que no hay que dejar de admirar todo el tiempo que se merece. Muchos son los turistas que se llevan un ramo de flores al final de sus vacaciones. Perfectamente empacado para el viaje, se puede conservar entre 15 y 20 días.
Las actividades en plena naturaleza
La exploración del interior de la isla o de la costa puede realizarse bajo un ángulo deportivo. Además del senderismo, los turistas pueden partir a descubrir caminos a bordo de un 4 x 4 o de un quad, a caballo o en bicicleta de montaña.
La vegetación de Martinica no sería tan exhuberante sin la presencia del agua, fuente de vida, pero también terreno de actividades lúdicas y deportivas, como el paseo en canoa-kayak en el manglar o en aguas vivas.
Por último, unas excursiones aéreas, en hidroavión, ultraligero o helicóptero permiten sobrevolar los paisajes grandiosos de la isla y apreciar toda su belleza y diversidad.
LA HISTORIA DE MARTINICA
Cuando Colón avistó Martinica, estaba poblada por indígenas que la denominaban Madinina, isla de Flores. Pasarían tres décadas antes de que el primer grupo de colonos franceses, dirigido por Pierre Belain d'Esnambuc, arribara a la costa noroccidental. Construyeron un pequeño fuerte en 1635 y establecieron una colonia que se convertiría posteriormente en su primera capital, Saint-Pierre. El año siguiente, el rey francés Luis XIII firmó un decreto que autorizaba el uso de esclavos en las Antillas francesas.
Los conquistadores emprendieron de inmediato la colonización de las tierras, y hacia 1640 se habían extendido hacia el Sur, hasta Fort-de-France, donde construyeron un fuerte en el peñón situado sobre el puerto. Al talar los bosques para disponer las plantaciones de azúcar se intensificaron los conflictos con los nativos, llegando a desatarse una guerra que provocaría la expulsión forzosa en 1660 de todos los caribeños que habían sobrevivido a la contienda.
Los británicos, también interesados por Martinica, la invadieron y ocuparon entre 1794 y 1815. La isla prosperó bajo su dominio: los propietarios de las plantaciones vendían su producción en el mercado británico en lugar del francés. Gracias a esta ocupación, Martinica evitó la Revolución Francesa; cuando los británicos devolvieron la isla a Francia en 1815, las guerras napoleónicas habían finalizado y el imperio francés entraba de nuevo en un período de estabilidad.
La hija más famosa de Martinica es la emperatriz Josefina, esposa de Napoleón. Según cuenta la leyenda, en el momento de su nacimiento (1763, Trois-Ilets) se le acercó un adivino que presagió que algún día se convertiría en reina.
Poco después de que se restableciera la administración francesa en Martinica, la época dorada de la caña de azúcar inició su decaída debido a la saturación de los mercados y a la introducción del azúcar de remolacha, lo que erosionó los precios en el territorio francés. Con la disminución de sus riquezas, los aristocráticos hacendados vieron menguada su influencia política, cobrando fuerza el movimiento abolicionista dirigido por Victor Schoelcher, responsable del gabinete ministerial francés de las posesiones de ultramar. Schoelcher convenció al gobierno provisional para que proclamara en 1848 la emancipación que avoliría la esclavitud en las Antillas francesas.
En 1902, una erupción de la montaña Pelée (volcán que aún permanece activo) asoló Saint-Pierre y provocó un escape de gas ultracaliente; el impacto fue 40 veces superior que la bomba atómica arrojada sobre Hiroshima. Sólo sobrevivió uno de los 30.000 residentes de la ciudad (Auguste Ciparis, que estaba prisionero). A pesar de su reconstrucción, la capital se trasladó permanentemente a Fort-de-France y desde entonces Saint-Pierre, considerada durante mucho tiempo la ciudad con mayor desarrollo cultural de las Antillas francesas, sólo fue la sombra de lo que había sido.
En la Segunda Guerra Mundial, Martinica cayó bajo el gobierno de Vichy en la división francesa posterior a la invasión nazi. Cuando los nazis se aburrieron de París e invadieron el sur, también tomaron el control de las colonias. En 1946, Martinica se convirtió en un departamento ultramarino de Francia, con una situación similar a la de los departamentos de la metrópolis, y, en 1958, cuando pudieron elegir entre integrarse en la comunidad francesa continental o independizarse, optaron por la seguridad de la primera opción. En 1974, se integró más en el redil político como una región de Francia. El estado administrativo de Martinica progresó hasta ser el de una región y, al cabo de nueve años, se instituyó un consejo regional. En los dos puestos caribeños de Francia, Guadalupe y Martinica, se utilizan la moneda y los sellos franceses, y ondea la bandera francesa. Pero cada vez son más las voces que reclaman una mayor autonomía interna y los grupos separatistas siguen organizándose.
En 1998, Alfred Marie-Jeanne asumió la presidencia. En 2001, el poeta Aimé Cesaire, de 87 años, que había sido alcalde de Fort-de-France 47 años, se retiró del cargo, aunque no de su posición privilegiada en la literatura postcolonial.
LA CULTURA DE MARTINICA
Pese a la omnipresente influencia francesa en su cultura, las tradiciones criollas de las Antillas francesas prevalecen en la gastronomía, el lenguaje, la música y las costumbres de la isla. Aunque el idioma oficial es el francés, la mayoría de los isleños habla también el dialecto criollo, que surgió de la lengua franca empleada por los primeros colonizadores para comunicarse, unida a las influencias de las lenguas utilizadas por los esclavos africanos.
El biguine, danza afro-francesa con ritmo de bolero, nació en Martinica hacia 1930. Una creación más contemporánea de las Antillas francesas, el zouk, está inspirada en el biguine y en otras danzas folclóricas franco-caribeñas. Con su ritmo de carnaval y una danza insinuante, el zouk se ha vuelto tan popular en Europa como lo es en el Caribe francés.
Un movimiento literario y filosófico conocido como négritude (negritud) surgió en los años treinta, principalmente a través de las obras de Aimé Césaire, poeta y alcalde de Fort-de-France entre 1945 y 1993, cuando se retiró de su actividad política. El movimiento négritude perseguía fomentar los valores sociales y culturales de los negros y reestablecer vínculos con las tradiciones africanas que habían sido suprimidas con el colonialismo francés.
En cuanto a la gastronomia, la cocina de Martinica es afortunadamente una auténtica fusión caribeña, de indígenas, africanos y europeos con influencias asiáticas. La cocina de Martinica es además, muy francesa.
Hay dos grandes tipos de cocina en la isla. La que muestra una fuerte influencia francesa y la podemos encontrar en los restaurants más exclusivos. La segunda, usualmente llamada "Creole" se encuentra en toda la isla. Está basada en ingredientes locales, y sasonada con una gran variedad de especias provenientes de una isla que fue alguna vez el centro del comercio.
El ron
Algunas destilerías se han convertido en centros culturales o en museos:
Habitation Clément en Le François, Neisson en Le Carbet, JM en Macouba, Dillon en Fort de France, Trois Rivières en Sainte Luce, Saint Etienne en Gros Morne, la Mauny y Depaz en Saint Pierre.
Toda la historia de estos establecimientos y destilerías le será contada en el Museo del Ron de Sainte Marie y en la Casa de la Caña de Trois Ilets. Además, la destilería Neisson y Habitation Clement organizan puntualmente exposiciones de arte.
El Ti - Punch
" 3 dosis de Ron blanco
" 1 dosis de sirope de azúcar de Caña
" 1 corteza de limón verde
EL ENTORNO DE MARTINICA
Martinica, una diminuta isla del Caribe oriental, está bañada por el mar del Caribe en sus costas occidental y meridional y por el océano Atlántico en la zona oriental y septentrional. Hacia el Norte se encuentra la isla de Dominica; en el Sur, Santa Lucía.
Su territorio está formado por colinas, mesetas y montañas y ocupa unos 65 km de largo por 20 de ancho. La montaña Pelée es el pico más alto, con 1.397 m; se trata de un volcán activo ubicado en el extremo norte. El centro de la isla está dominado por los montes Pitons du Carbet (Crestas del Bohío), una cadena montañosa de 1.207 m de altitud.
Martinica alberga un gran número de plantas con flores de vivos colores, y el tipo de vegetación varía según la cota y la frecuencia de las lluvias. En el interior septentrional las laderas de las montañas están cubiertas de selva tropical, compuesta de helechos, campos de bambú, viñas trepadoras y árboles de hoja caduca, como la caoba, el palisandro, la acacia y el danto amarillo. Su zona meridional, más seca, cuenta con la típica vegetación de sabana: cactus, jazmín de las Antillas, bálsamos y arbustos de acacia y palo campeche o de tinte. Habitan lagartos, zarigüeyas, mangostas y serpientes venenosas de la especie terciopelo. Entre las aves en peligro de extinción figuran la gallina de agua endógena, el trembler y el thrasher de pecho blanco.
La isla destaca por su clima cálido y soleado, con temperaturas medias entre los 21 y los 28°C en enero o julio. Las lluvias fuertes acontecen durante unos trece días en abril, el más seco, y aproximadamente el doble en septiembre, el mes más lluvioso. La humedad media de Martinica es elevada: desde un 80% en marzo y abril al 87% de octubre y noviembre. El interior septentrional, más montañoso, es más fresco y lluvioso que la costa.
COMO LLEGAR Y DESPLAZARSE POR MARTINICA
La mejor vía de acceso a Martinica es a través de Francia. Las compañías aéreas Air France, AOM, Air Liberté y Nouvelles Frontières fletan vuelos diarios entre París y Martinica. También es factible desplazarse a la isla desde Estados Unidos: American Airlines vuela desde Miami, Nueva York y Boston; todos sus aviones enlazan en San Juan de Puerto Rico. Air France también cuenta con un servicio directo desde Miami. hay que abonar una tasa al salir de Martinica, aunque algunos billetes la incluyen directamente en el precio.
Air Martinique, Air Guadeloupe y Air France ofrecen vuelos que conectan Martinica y Guadalupe, San Martín y Santa Lucía. La compañía LIAT, con base en Antigua, une Martinica con las islas de habla inglesa del Caribe.
Además de ferrys entre Martinica, Guadalupe, Dominica y Santa Lucía, la Compagnie Générale Maritime cuenta con un trasbordador semanal con destino a Francia para carga y pasajeros. Los barcos de cruceros atracan en Pointe Simon, en Fort-de-France. En Martinica, la navegación es muy popular, y existen muchas compañías chárter que operan en la isla.
La mejor forma de viajar por el interior de Martinica es en coche. Existen numerosas agencias de alquiler en el aeropuerto. Muchas compañías ofrecen una tarifa donde se carga un extra por cada kilómetro conducido. El carné de conducir propio del visitante es válido, y se conduce por la derecha. También se pueden alquilar motocicletas.
El transporte público es la opción más económica; consiste en autobuses conocidos como taxis collectifs. Una de las rutas más útiles es el trayecto de Fort-de-France a Saint-Pierre. Funcionan con frecuencia los días laborables (los domingos se reduce el servicio) y tardan unos 45 minutos. Son más cómodos los taxis, pero también mucho más caros.
Un par de ferrys regulares (vedettes) realizan el trayecto entre la zona turística principal, Pointe du Bout, y Fort-de-France; resultan una buena alternativa al viaje en autobús y a los problemas del tráfico y aparcamiento, aparte de ser más rápidos.
El único aeropuerto comercial de Martinica se ubica en Lamentin, 9 km al este de Fort-de-France; se halla a diez minutos de la capital y a unos veinte de Pointe du Bout. En el aeropuerto se puede tomar un taxi, aunque resulta caro; si el viajero piensa alquilar un coche durante su estancia en la isla, conviene que lo haga al aterrizar. Los taxis han provocado que no exista un servicio directo de autobús desde el aeropuerto.
CUANDO IR A MARTINICA
Martinica es cálida durante todo el año, con temperaturas que suelen rozar los 30°C durante el día. La humedad es mayor en septiembre y menor en abril. La mejor época para visitar la isla abarca de febrero a mayo, período ligeramente más fresco y seco, aunque coincide con la temporada alta, provocando que los precios sean más elevados, y las atracciones y los alojamientos estén más concurridos
PRINCIPALES FIESTAS Y CELEBRACIONES EN MARTINICA
Su animado Mardi Gras (martes de Carnaval) se celebra todos los años entre febrero y marzo durante los cinco días que preceden al miércoles de Ceniza. Las calles están permanentemente abarrotadas de gente que desfila disfrazada al son de todo tipo de música. Gran parte de la actividad se centra alrededor de la Savane en Fort-de-France. Saint-Pierre conmemora el 8 de mayo la erupción de la montaña Pelée, con conciertos de jazz y una procesión con velas desde la catedral.
También se organizan eventos deportivos relevantes, como el Tour de Martinica, una carrera ciclista que se lleva a cabo durante una semana a mediados de julio; el Tour des Yoles Rondes, competición de barcos de vela tradicionales que se celebra la primera semana de agosto; y un semi-maratón alrededor de Fort-de-France que acontece en noviembre. Los amantes de la música pueden disfrutar del Festival Bienal de Jazz de Martinica, previsto una semana de diciembre los años impares, o del Festival de Guitarra, los años pares.
Calendario de Fiestas Oficiales
1 de enero - Año Nuevo Semana Santa - Viernes Santo, Lunes de Pascua
A los cuarenta días de Pascua - Jueves de la Ascensión
Octavo lunes después de Pascua - Lunes de Pentecostés
1 de mayo - Día del Trabajo
8 de mayo - Día de la Victoria
22 de mayo - Día de la Abolición de la Esclavitud
14 de julio - Día de la Bastilla
21 de julio - Día de Schoelcher
15 de agosto - Día de la Asunción
1 de noviembre - Día de Todos Los Santos
LOS PRECIOS EN MARTINICA
Moneda
euro
Comidas
· Presupuesto bajo: entre 4 y 10 euros
· Presupuesto medio: entre 10 y 30 euros
· Presupuesto alto: a partir de 30 euros
Alojamiento
· Presupuesto bajo: entre 50 y 80 euros
· Presupuesto medio: entre 80 y 120 euros
· Presupuesto alto: a partir de 120 euros
Para visitar Martinica, los viajeros con un presupuesto reducido deberán contar al menos con 80 dólares al día; es posible ajustarse a un gasto moderado de 150 dólares si se utiliza el transporte público y se come tipo pícnic. Viajar con comodidad supondrá unos 300 dólares diarios, o incluso más, con comida y alojamiento, aunque si uno se deja seducir por las compras puede llegar a disparar sus previsiones.
En hoteles, restaurantes y agencias de alquiler de coches importantes aceptan las tarjetas Visa (Carte Bleue) y MasterCard (Eurocard). En el resto es necesario pagar con francos. Es preferible no canjear dinero en los hoteles, dado que sus comisiones son más elevadas que en las agencias de cambio o los bancos.
Como en Francia, las tarifas hoteleras incluyen tasas y servicios, y los restaurantes suelen añadir la propina a la factura.